Por: Revistaeyn.com
Hay empresas familiares que crecieron gracias a la intuición y el empuje de una persona. Con el tiempo, el negocio suma accionistas, ejecutivos y nuevas generaciones.
Entonces aparece una pregunta que ya no puede responderse con la sola autoridad del fundador: ¿cómo se toman buenas decisiones cuando la empresa pertenece a varios y su futuro afecta a toda una familia?
Con ese desafío como punto de partida, Skaleno Advisory realizará del 9 al 13 de noviembre de 2026, en San Salvador, una edición ejecutiva de su Programa Gobierno Corporativo en la Empresa Familiar.
Estrategia & Negocios acompaña esta iniciativa, dirigida a consejeros actuales y futuros, accionistas y ejecutivos sénior que buscan fortalecer su contribución desde la junta directiva.
El encuentro está concebido para un grupo reducido, con espacio para el intercambio y el análisis de los desafíos que enfrentan las empresas familiares.
La pertinencia del programa va más allá de preparar a alguien para ocupar una silla en una junta. Una empresa puede tener ese órgano constituido y, aun así, seguir tomando las decisiones críticas en conversaciones informales, sin claridad sobre quién debe participar, qué información necesita y ante quién responde.
Profesionalizar el gobierno exige hacer explícitas esas reglas y desarrollar la capacidad de aplicarlas.
La familia, la propiedad y el negocio hablan a la vez
Miguel de Merodio, socio fundador de Skaleno y asesor de familias empresarias, propone mirar la empresa familiar como un sistema de conversaciones.
El parentesco es una parte de su identidad, pero no describe todos los intereses ni todas las responsabilidades en juego. Una misma persona puede ser familiar, accionista, ejecutivo y miembro de la junta. Otra puede compartir la propiedad sin trabajar en la compañía.
La diferencia aparece con nitidez en una decisión frecuente: reinvertir las utilidades para crecer o distribuir dividendos.
Para quien dirige el negocio, la inversión puede ser una necesidad estratégica. Para un accionista que depende de esos ingresos, mantenerlos puede ser igualmente importante.
Según explica Merodio, comprender desde qué rol habla cada participante permite discutir intereses legítimos sin convertir la decisión empresarial en un reproche entre parientes.
El gobierno corporativo aporta espacios y reglas para esas conversaciones. Algunas decisiones corresponden a la propiedad; otras, a la junta directiva; y la operación cotidiana necesita responsables con autoridad para actuar.
Cuando las fronteras se vuelven borrosas, la familia corre el riesgo de cargar con disputas que deberían resolverse mediante procesos de la empresa. Y la dirección puede quedar atrapada entre instrucciones que responden a intereses distintos.
Para Merodio, afrontar un desacuerdo no significa esconderlo en nombre de la armonía familiar. En entrevista con E&N plantea que los asuntos difíciles deben ponerse sobre la mesa, reunir a quienes tienen responsabilidad para resolverlos y abordarse mediante un diálogo ordenado.
El propósito no es que un asesor decida por los propietarios, sino ayudarles a construir decisiones que puedan comprender y sostener.
De la figura indispensable al equipo capaz de decidir
Otro desafío es la dependencia de un líder al que todos recurren para destrabar cualquier asunto. Esa concentración puede funcionar durante una etapa del negocio, pero se vuelve frágil cuando llega la expansión, cambia la composición accionarial o se aproxima una transición generacional.
Merodio sostiene que la continuidad necesita equipos con integrantes definidos, un propósito compartido, capacidades complementarias y confianza para hablar con claridad.
Esa visión también modifica la manera de pensar la sucesión. No se trata únicamente de escoger quién ocupará un cargo. Hay que preparar la salida de quien lidera, la entrada de su sucesor y las condiciones para que la siguiente generación pueda ejercer responsabilidades reales.
En una columna publicada anteriormente en E&N, Merodio subrayó “que la calidad del proceso de decisión y la participación de los actores afectados importan tanto como la propuesta que finalmente se adopta”.
Skaleno ha hecho de estos desafíos parte de su trabajo con líderes y familias empresarias. Su práctica de gobierno corporativo abarca el diseño de esquemas y normas, el fortalecimiento de juntas y comités, y el acompañamiento a quienes ejercen funciones de gobierno.
Merodio aporta a esa labor más de 25 años de experiencia, su trabajo como asesor de empresas familiares y las reflexiones reunidas en su libro Empresa Familiar: La Alquimia del Legado. Guía práctica para seguir prosperando juntos.
La profesionalización busca darle a la empresa familiar una forma de decidir que pueda sostener el crecimiento, procesar diferencias y preparar el futuro sin exigir que una sola persona tenga siempre la última respuesta.
El Programa Gobierno Corporativo en la Empresa Familiar se realizará del 9 al 13 de noviembre de 2026 en San Salvador, El Salvador. Está orientado a consejeros actuales y futuros, accionistas y ejecutivos sénior.
Las personas interesadas pueden consultar la página del programa de Skaleno para conocer cómo participar. Dar click aquí