Empresas & Management

FUNDAHRSE plantea un liderazgo que convierta la ética en competitividad

La organización reunió a líderes empresariales, expertos y representantes internacionales para debatir sobre gobernanza, confianza e inversión sostenible. El encuentro retoma una agenda que en 2024 llevó a más de 40 compañías a suscribir una declaratoria anticorrupción.

2026-09-04

Por: Revistaeyn.com

Hablar de liderazgo responsable resulta relativamente sencillo. La prueba comienza cuando una empresa debe decidir cómo obtiene un contrato, selecciona proveedores, gestiona un conflicto de interés o responde ante una conducta que puede comprometer su reputación.

Con ese desafío como telón de fondo, la Fundación Hondureña de Responsabilidad Social Empresarial (FUNDAHRSE) reunió este jueves 3 de septiembre, en Tegucigalpa a directivos, especialistas y representantes diplomáticos en el encuentro “Liderazgo Responsable para un Futuro Sostenible”.

La jornada abordó la relación entre ética, reputación, inversión sostenible, confianza, competitividad y desarrollo empresarial. Más que temas independientes, esos conceptos forman una misma ecuación: las compañías necesitan resultados económicos, pero también estructuras de gobierno capaces de sostenerlos.

“En FUNDAHRSE queremos continuar acompañando a las empresas que están transformando sus modelos de gestión, fortaleciendo su gobernanza, impulsando la innovación y generando valor económico, social y ambiental”, afirmó Mario R. Faraj, presidente de la organización.

FUNDAHRSE es una entidad empresarial sin fines de lucro que trabaja desde hace más de dos décadas en la promoción de la sostenibilidad y la responsabilidad social. Su misión institucional es impulsar la transformación de las organizaciones mediante el liderazgo y la conducta empresarial responsable.

Más allá del resultado financiero

Claudia Díaz, directora ejecutiva de FUNDAHRSE, sostuvo durante el encuentro que el liderazgo empresarial debe trascender los resultados económicos y considerar los impactos que las organizaciones producen en la sociedad y en su entorno.

Esa ampliación de responsabilidades no supone relegar la rentabilidad. Implica comprender que la forma en que una compañía genera sus resultados puede afectar su acceso al financiamiento, la fidelidad de sus clientes, la capacidad para atraer talento y su relación con autoridades y comunidades.

El encuentro trasladó esa conversación al terreno del gobierno corporativo. Pablo Cordón B., especialista en cumplimiento, gobernanza y protección de datos, presentó la conferencia “Más allá del balance: el valor de la ética, la reputación y el legado empresarial”.

La tesis conecta directamente con una de las principales preocupaciones de las compañías actuales: el balance financiero puede describir el valor acumulado, pero no siempre muestra los riesgos éticos, reputacionales o institucionales que podrían destruirlo.

<i>Para FUNDAHRSE y sus empresas afiliadas, el reto consiste en convertir los acuerdos, declaraciones y valores institucionales en estándares capaces de ser observados, evaluados y mejorados. (Foto: Cortesía)</i>

Un liderazgo responsable requiere, por tanto, controles internos, canales de denuncia, procesos transparentes y responsabilidades claramente asignadas. También demanda que los directorios supervisen estos mecanismos y no los traten como funciones periféricas del área de cumplimiento.

El antecedente anticorrupción

La conversación de 2026 tiene un antecedente relevante. En el marco de la Semana de la Sostenibilidad de 2024, FUNDAHRSE promovió la firma pública de una Declaratoria Anticorrupción.

El documento fue suscripto por representantes de al menos 40 empresas afiliadas, junto con miembros de la junta directiva de la organización. Su propósito fue expresar un compromiso empresarial con la construcción de un clima de negocios libre de corrupción.

Aquella declaratoria le aporta consistencia a la agenda actual: la sostenibilidad no puede limitarse a los impactos ambientales o a los programas sociales. También exige integridad en las decisiones, transparencia en las relaciones comerciales y rechazo a prácticas que distorsionan la competencia.

Pero una firma pública es un punto de partida, no una certificación de cumplimiento.

La verdadera dimensión del compromiso depende de su aplicación: políticas anticorrupción conocidas por los colaboradores, evaluación de terceros, controles sobre proveedores, protección para denunciantes y consecuencias cuando se comprueba una infracción.

El liderazgo consciente se vuelve relevante precisamente en ese punto. No se define por la capacidad de enunciar valores, sino por la disposición de mantenerlos cuando hacerlo implica rechazar una oportunidad, asumir un costo o cuestionar una práctica normalizada.

Inversión sostenible y reglas confiables

La jornada también examinó la relación entre sostenibilidad e inversión. Ayesha Harji, jefa de Oficina en Honduras de la Embajada de Canadá para Costa Rica, Nicaragua y Honduras, abordó las oportunidades de inversión sostenible entre Canadá y Centroamérica.

Por su parte, Gonzalo Fournier Conde, embajador de la Unión Europea, analizó los retos y oportunidades que presenta este tipo de inversión para la competitividad de los países.

El vínculo resulta especialmente importante para Honduras. La inversión sostenible no depende únicamente de la existencia de proyectos ambientales o sociales. Los inversionistas también evalúan la calidad institucional, la previsibilidad regulatoria y los mecanismos utilizados por una empresa para prevenir corrupción, fraude y conflictos de interés.

En ese contexto, la integridad adquiere valor económico. Reduce riesgos legales, protege la continuidad de los proyectos y ofrece mayor confianza a bancos, socios y fondos de inversión.

La sostenibilidad deja así de ser una agenda de reputación para convertirse en una condición de acceso a capital y mercados.

Confianza como resultado

El encuentro cerró con la conferencia “El poder del liderazgo para generar confianza y desarrollo sostenible”, impartida por Roberto J. Zamora, CEO y chairman de LAFISE Group y presidente de CEAL Internacional.

La confianza ocupó un lugar central en toda la jornada. Sin embargo, no debe entenderse como un atributo que una empresa pueda declarar unilateralmente. Es el resultado acumulado de decisiones, comportamientos y respuestas consistentes.

Una organización genera confianza cuando sus valores permanecen vigentes en momentos de presión; cuando sus mecanismos de control funcionan también para los niveles más altos de la dirección; y cuando existe correspondencia entre lo que comunica y lo que hace.

Por eso, ética, reputación y sostenibilidad no son tres agendas separadas. La ética orienta las decisiones; la reputación refleja cómo son percibidas, y la sostenibilidad mide si esa forma de operar puede mantenerse en el tiempo.

Del compromiso a la evidencia

El encuentro convocado por FUNDAHRSE instala una conversación necesaria dentro del tejido empresarial hondureño. También abre una etapa más exigente.

Después de asumir compromisos públicos contra la corrupción, el siguiente paso para las empresas es demostrar cómo esos principios modifican sus sistemas de gobierno, sus relaciones comerciales y sus procesos de toma de decisiones.

La sostenibilidad empresarial gana profundidad cuando incorpora la integridad como parte del modelo de negocio. Y el liderazgo responsable adquiere credibilidad cuando puede presentar evidencia de sus resultados.

Para FUNDAHRSE y sus empresas afiliadas, el reto ya no consiste solamente en sostener la conversación. Consiste en convertir los acuerdos, declaraciones y valores institucionales en estándares capaces de ser observados, evaluados y mejorados.

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