Por: Revistaeyn.com
Cuando el balón comience a rodar en el Mundial 2026, no solo competirán las selecciones nacionales. También lo harán las marcas.
La cita futbolística más importante del planeta se ha convertido en una plataforma comercial de dimensiones extraordinarias. Con 48 selecciones, 104 partidos y una audiencia global estimada en miles de millones de espectadores, el torneo representa una oportunidad única para que empresas de alimentos, bebidas, restaurantes, retail y entretenimiento impulsen ventas y fortalezcan su posicionamiento.
La expectativa no es menor. Una encuesta reciente citada por Estrategia & Negocios reveló que el 56% de las empresas centroamericanas espera un impacto positivo en sus resultados gracias al Mundial, especialmente en sectores ligados al consumo masivo, el comercio y la hospitalidad.
El consumo que ocurre fuera de los estadios
Aunque la atención suele concentrarse en los aficionados que viajan a los países anfitriones, la mayor parte del negocio ocurre lejos de las canchas.
Los partidos generan millones de reuniones en hogares, bares, restaurantes, hoteles y espacios públicos donde el consumo de alimentos y bebidas aumenta significativamente.
Analistas de mercado coinciden en que categorías como cerveza, refrescos, snacks, pizzas, comida preparada, salsas y productos para compartir son las principales beneficiadas durante este tipo de eventos.
Sandra Latorre, especialista de la consultora Circana citada por EFE, destaca que el Mundial sigue siendo uno de los pocos eventos capaces de concentrar atención, conversación y consumo masivo en un período relativamente corto, algo cada vez más difícil en una era de audiencias fragmentadas.
Para las marcas, la ecuación es sencilla: donde hay emoción colectiva, suele haber consumo.
La gran batalla de las bebidas
Si existe un sector que ve al Mundial como una oportunidad estratégica es el de bebidas.
El grupo cervecero AB InBev, propietario de marcas como Budweiser, Michelob Ultra y Stella Artois, ha desplegado algunas de las campañas más ambiciosas asociadas al torneo. Analistas estiman que el Mundial podría impulsar el consumo mundial de cerveza en alrededor de 1.000 millones de pintas adicionales, convirtiéndose en uno de los mayores catalizadores de ventas para la industria en años recientes.
La magnitud del evento es tal que algunos especialistas ya lo consideran para las bebidas una plataforma comercial más relevante que el propio Super Bowl, debido a su duración de varias semanas y alcance verdaderamente global.
Por su parte, Coca-Cola, socio histórico de la FIFA desde hace más de cinco décadas, ha lanzado campañas globales que incluyen promociones, productos coleccionables, envases temáticos y experiencias digitales diseñadas para mantener el vínculo emocional con los aficionados durante toda la competición.
Comida rápida, snacks y merchandising
Las cadenas de restaurantes también buscan capturar parte del gasto asociado al torneo.
McDonald's, patrocinador oficial de la FIFA, ha desarrollado menús especiales, artículos coleccionables y campañas protagonizadas por figuras del fútbol internacional para reforzar su presencia durante el campeonato.
A ello se suman fabricantes de snacks como Lay's, que ha reforzado su condición de patrocinador oficial mediante promociones en supermercados, activaciones digitales y presencia en puntos de venta.
La estrategia se replica en múltiples mercados: productos de edición limitada, empaques con referencias a selecciones nacionales, concursos para ganar entradas o mercancía oficial y promociones cruzadas con aplicaciones de entrega a domicilio.
Una oportunidad para Centroamérica
Para Centroamérica, el fenómeno tiene una dimensión particular.
La región combina una elevada pasión futbolística con una creciente digitalización del consumo. Esto abre oportunidades para supermercados, cadenas de restaurantes, plataformas de delivery, fabricantes de bebidas y empresas de entretenimiento que pueden capitalizar la demanda asociada a las reuniones familiares y sociales durante los partidos.
Además del aumento directo en ventas, el Mundial ofrece algo igualmente valioso: atención. En un contexto donde captar la mirada del consumidor es cada vez más costoso, pocas plataformas logran generar simultáneamente emoción, conversación social y hábitos de compra tan concentrados.
Más que fútbol
El Mundial 2026 también refleja una transformación más amplia del marketing global.
Las marcas ya no buscan únicamente vender un producto; buscan formar parte de la experiencia. Desde promociones en supermercados hasta campañas en redes sociales, coleccionables, experiencias inmersivas y programas de fidelización, el objetivo es acompañar al consumidor durante uno de los momentos de entretenimiento más importantes del año.
Por eso, mientras los aficionados discuten alineaciones y pronósticos, los departamentos de marketing siguen otro marcador: el de ventas, participación de mercado y conexión emocional con el consumidor.
Y en ese partido, el Mundial ya comenzó hace varios meses.