Por revistaeyn.com
El consumo masivo en Centroamérica atraviesa una etapa de ajustes, pero también de resistencia, en un entorno económico que aún no logra consolidar un clima de pleno optimismo. Así lo revela el más reciente informe de NielsenIQ (NIQ), titulado “NIQ 2026: Pulso del Mercado – Dinámicas Clave del FMCG en 2025”, que destaca cómo los hábitos de compra han evolucionado hacia una mayor cautela financiera.
De acuerdo con el estudio, el 40 % de los consumidores en América Latina se define como prudente en sus gastos, incluso entre quienes cuentan con estabilidad económica. Esta tendencia ha provocado cambios significativos en el comportamiento de compra: el 34 % de los consumidores ha migrado hacia marcas más económicas, mientras que un 31 % prioriza adquirir productos en promoción.
Según NielsenIQ, estas decisiones reflejan una búsqueda constante de maximizar el valor del dinero disponible.
En este contexto, dos países destacan por su peso dentro del mercado regional. Guatemala y Costa Rica concentran más del 50 % de las ventas de consumo masivo en Centroamérica, consolidándose como los principales motores del sector.
Mientras Guatemala mantiene un desempeño dinámico con un crecimiento del 4.4 % en valor y 1.2 % en volumen, Costa Rica muestra una transformación en la composición de sus ventas, donde el canal tradicional gana protagonismo frente a los autoservicios.
A nivel regional, el informe de NielsenIQ señala una estabilización del consumo, con un aumento de precios del 2.5 % y un crecimiento prácticamente nulo en volumen (0.1 %), lo que evidencia una alta sensibilidad de los consumidores ante los incrementos de costos. Este comportamiento confirma que el mercado avanza con cautela, priorizando eficiencia y control del gasto.
El desempeño por países refleja realidades diversas. Nicaragua destaca como uno de los casos más sólidos, con un crecimiento del 7 % en valor y 3 % en volumen, impulsado por categorías como bebidas, alimentos y cuidado personal.
Por su parte, El Salvador reporta un incremento del 2 % en valor y 0.5 % en volumen, sostenido principalmente por la estabilidad en alimentos y bebidas. En Honduras, la industria de bebidas sobresale con un crecimiento del 4.6 % en valor, posicionándose como el segmento más resiliente.
En contraste, Panamá enfrenta un panorama más complejo, con una caída del 3.5 % en valor y 3.9 % en volumen, lo que ha llevado a los consumidores a optar por productos de gama media y ajustar sus niveles de gasto.
El análisis también identifica tres tendencias clave que marcarán la agenda comercial en 2026. En primer lugar, el fortalecimiento del canal tradicional, que en mercados como Costa Rica crece a un ritmo superior al de los supermercados. En segundo lugar, el liderazgo de la categoría de bebidas, que continúa siendo el principal motor de crecimiento, incluso con una reducción en la cantidad de productos disponibles. Finalmente, la innovación en el segmento de cuidado personal se posiciona como una estrategia clave para atraer al consumidor.
“2026 será un año en el que la capacidad de adaptación definirá el éxito. El consumidor ya no busca únicamente el precio más bajo, sino el mayor valor por su dinero”, afirmó Tatiana Irizarry, ejecutiva de NielsenIQ.