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Progreso convierte su expansión regional en la prueba de su estrategia de sostenibilidad

La cementera guatemalteca cerró 2025 con un crecimiento de 46,8% en la producción de cemento y de 40,9% en sus ingresos ordinarios, impulsada en parte por la incorporación de República Dominicana. Su séptimo Reporte de Sostenibilidad, presentado esta semana, muestra avances en diversificación, empleo y economía circular, pero también desafíos en energía renovable, seguridad ocupacional e innovación.

2026-08-07

Por: Velia Jaramillo - Estrategia & Negocios

En la entrada de la antigua fábrica de Cementos Progreso, en La Pedrera, cada invitado recibió una pieza de rompecabezas. El gesto anticipaba la narrativa elegida por la compañía para presentar su séptimo Reporte de Sostenibilidad: ninguna cifra, operación o grupo de interés explica por sí solo el desempeño de una empresa que nació en Guatemala hace 126 años y que ahora produce y comercializa materiales de construcción en ocho países de América Latina.

Pero, detrás de la puesta en escena yacían los fundamentos de la profunda transformación que está atravesando la compañía y cuya tendencia se entiende a través del reporte.

Progreso ya no debe demostrar únicamente si puede crecer fuera de Guatemala. Su nuevo examen consiste en gestionar, bajo criterios comunes, una plataforma regional más extensa, con diferentes matrices energéticas, regulaciones, mercados laborales, cadenas de suministro y relaciones comunitarias.

El Reporte de Sostenibilidad 2025, titulado “El valor de progresar juntos”, ofrece la primera fotografía anual que incorpora las operaciones adquiridas en República Dominicana. El efecto se observa en casi todos los grandes indicadores: la producción regional de cemento creció 46,8%, los ingresos ordinarios aumentaron 40,9% y el empleo directo llegó a 4.892 personas, 18,5% más que un año antes.

Una parte relevante de ese avance provino del cambio de perímetro. República Dominicana aportó 23,5% de la producción total de cemento, mientras la proporción fabricada fuera de Guatemala pasó de 14,5% en 2024 a 34,3% en 2025. Sin la nueva operación dominicana, el crecimiento de la producción regional habría sido de 12,2% y el empleo directo habría aumentado 4,5%, según el documento.

La distinción es central para leer el reporte: Progreso creció por el desempeño de sus operaciones y por una adquisición que modificó su escala. Al mismo tiempo, redujo la exposición a un solo país y elevó la complejidad de su gestión ambiental, social y de gobernanza.

<i>José Raúl González, CEO de Progreso. (Foto: Cortesia PROGRESO)</i>

“La sostenibilidad ha dejado de ser un componente opcional de la gestión empresarial para convertirse en la forma central de crear valor”, afirmó José Raúl González, CEO de Progreso, durante la presentación en Ciudad de Guatemala. “Los grandes desafíos solo pueden afrontarse mediante el trabajo conjunto y una visión compartida de largo plazo”.

Crecer fuera de Guatemala cambia el perfil del negocio

Progreso nació en 1899 y se define como la única compañía cementera de origen centroamericano. En la última década amplió su presencia productiva y comercial desde Guatemala hacia Panamá, Belice, Costa Rica, Colombia, El Salvador y República Dominicana.

La expansión comienza a alterar el balance corporativo. El porcentaje de los ingresos brutos generado fuera de Guatemala avanzó de 16,6% en 2024 a 33,4% en 2025. El valor económico generado fuera del país pasó de 18,2% a 28,7%; y 30,6% de los colaboradores trabaja ahora en las operaciones internacionales.

Esa diversificación ayudó a responder a un año de fuerte demanda, particularmente en Guatemala, y a fortalecer el acceso al Caribe. También obligó a integrar nuevas políticas, indicadores y controles. La empresa inició por ello la actualización simultánea de su estrategia corporativa y de sostenibilidad, con indicadores y metas para 2026-2030.

Progreso busca alinear su reporte con los estándares de Global Reporting Initiative (GRI) y los European Sustainability Reporting Standards (ESRS). La compañía reconoce, sin embargo, que la matriz de doble materialidad todavía es preliminar, no incorpora por ahora los efectos financieros previstos y deberá ser revisada y validada en 2026. La consulta de materialidad en Guatemala también será completada durante ese año.

Productividad, talento y tecnología dentro de una misma ecuación

Durante la presentación, González vinculó la sostenibilidad con la capacidad de operar mejor, no únicamente con el desempeño ambiental o la inversión social.

“Estamos haciendo un esfuerzo fuerte para que la tecnología sea la base de la productividad y de mejores negocios, pero nada sería posible sin ser el empleador preferido, aportando a nuestra gente en materia de capital humano, y sin asegurar que nuestros proveedores encuentren en Progreso la solución a sus necesidades”, explicó el CEO.

En 2025, la compañía reportó 20.120 empleos entre puestos directos e indirectos en su cadena de valor. El 98,2% de los colaboradores tenía empleo permanente y, en las plantas de cemento, 75,7% procedía de las comunidades próximas a las operaciones.

La presencia femenina aumentó de 15,4% a 15,8% de la fuerza laboral y alcanzó 26,8% en jefaturas y gerencias. La brecha salarial promedio a favor de los hombres bajó de 8% a 3,3%. El reporte atribuye la diferencia restante a la antigüedad promedio, la composición de los puestos de decisión y la participación masculina en labores operativas que generan horas extras y bonos de productividad.

Progreso alcanzó además un máximo de 155.000 horas de capacitación general.

El indicador que exige mayor atención está precisamente en ese último frente. La tasa de frecuencia de accidentes fue de 0,67, descripta por la compañía como cercana a las empresas con mejor desempeño de la industria. No obstante, la tasa de severidad subió de 11,3 en 2024 a 57 en 2025. Progreso reconoce la brecha y señala que reforzará las acciones preventivas y de control.

La construcción sostenible también depende de los datos

La innovación ocupa otro lugar en la estrategia. Progreso destinó US$5,89 millones a investigación, desarrollo, innovación y capacitación. El monto equivalió a 0,34% de sus ventas brutas, por debajo del 0,53% registrado tanto en 2023 como en 2024.

La compañía sostiene que el indicador se mantiene por encima del promedio latinoamericano de 0,26% que atribuye a informes del Banco Interamericano de Desarrollo. Aun así, la reducción abre una pregunta relevante para el siguiente ciclo estratégico: cuánto deberá invertir una empresa más regional y compleja para sostener la digitalización, la eficiencia industrial y la descarbonización.

<i>Staff gerencial de Progreso. (Foto: Cortesía PROGRESO)</i>

Astrid Pellecer, directora ejecutiva comercial y de soluciones de Progreso, explicó durante el evento que la sostenibilidad comienza con evitar errores en el diseño y la ejecución de las obras.

“Creemos que construir bien desde la primera vez es una de las decisiones más sostenibles que podemos tomar”, afirmó. Para conseguirlo, añadió, las organizaciones necesitan experiencia, información y visibilidad sobre lo que ocurre antes, durante y después de una construcción.

La ejecutiva explicó que la empresa utiliza herramientas digitales para conectar la planificación, la ejecución y el monitoreo del concreto. “Cuando la experiencia, la colaboración y la tecnología se juntan, vamos a construir mejores proyectos y mejores soluciones para todos”, sostuvo.

La digitalización también alcanzó la relación comercial: 82,8% de las ventas de cemento se realizó mediante canales en línea durante 2025.

La tecnología tuvo incluso una voz propia durante la presentación. Clara, el agente de inteligencia artificial de Progreso, intervino con un mensaje construido a partir de la memoria corporativa y los datos de sostenibilidad.

“Los datos dejan de ser números y se convierten en historias”, expresó el sistema, que se definió como “el eco de nuestro pasado” y “la voz de nuestro impacto”.

Más que otorgarle protagonismo autónomo, su participación funcionó como una síntesis del relato del evento: utilizar la tecnología para interpretar una trayectoria centenaria y comunicar cómo las decisiones empresariales se traducen en resultados.

Una matriz energética más grande, pero menos renovable

El desempeño ambiental refleja con claridad las tensiones de la expansión. La compañía consumió 831,8 gigavatios hora de electricidad y obtuvo 44% de fuentes renovables. En 2024, antes de integrar República Dominicana, la proporción había sido de 62%.

El reporte atribuye la disminución a la incorporación de República Dominicana, cuya tasa de energía renovable fue de 16%, y a cambios en contratos de suministro y condiciones de mercado, especialmente en Guatemala. Incluso sin la nueva operación, el indicador regional habría bajado a 55%.

Para ampliar el autoconsumo, Progreso puso en marcha las plantas solares Helios y Tijax. En conjunto, tendrán una producción anual prevista de 50,4 gigavatios hora y cubrirán alrededor de 12% de las necesidades eléctricas de las plantas San Miguel y San Gabriel en Guatemala.

En el proceso industrial, el factor clínker corporativo se ubicó en 70,9%, frente a una referencia mundial de 74,8% publicada por la Federación Interamericana del Cemento. El clínker es el componente del cemento que concentra buena parte de las emisiones del proceso; reducir su participación mediante materiales sustitutos permite disminuir la intensidad de carbono.

Progreso calcula que el uso de 29,1% de materias primas sustitutas evitó aproximadamente 156.200 toneladas de dióxido de carbono equivalente. Además, coprocesó 35.000 toneladas de residuos procedentes de otras industrias en Guatemala, Costa Rica y República Dominicana para sustituir parcialmente combustibles fósiles.

El margen de avance sigue siendo amplio. El 95,2% de la energía térmica utilizada por las operaciones cementeras en esos tres países provino todavía de combustibles fósiles y la tasa de sustitución térmica mediante combustibles alternos fue de 5%.

Cuando el indicador se convierte en un piso de concreto

La cobertura social encontró su imagen más concreta en el programa HogaRES.

Guillermo Monroy, director ejecutivo de Ciudadanía Corporativa, recordó que para miles de niños guatemaltecos el contacto con la tierra no es un juego ocasional: es el suelo sobre el que caminan, duermen y desarrollan su vida cotidiana.

“Estos pisos representan salud, bienestar, seguridad y nuevas oportunidades para miles de familias guatemaltecas”, afirmó Monroy al detallar el alcance del programa.

Durante 2025, HogaRES sustituyó 6.948 pisos de tierra por concreto, 34,1% más que el año anterior, y benefició a 34.740 personas. Progreso y sus aliados invirtieron US$1,7 millones. Desde 2022, la iniciativa acumula 13.266 pisos y 66.330 beneficiarios.

El proyecto evolucionó desde seis organizaciones fundadoras hasta una plataforma de 21 aliados. La siguiente etapa busca combinar los pisos con filtros de agua, estufas mejoradas y otras soluciones para la vivienda.

En el conjunto de sus programas comunitarios, Progreso reportó 277.800 beneficiarios directos en 2025, frente a 298.700 en 2024, y una inversión comunitaria de US$9,2 millones.

El siguiente reporte deberá medir la integración

El documento también expone indicadores menos favorables. Las denuncias por incumplimientos al Código de Valores, Ética y Conducta aumentaron 37%, hasta 82 casos, aunque 98% fue resuelto. Las exportaciones de cemento cayeron 23,3%, en parte porque la empresa priorizó el mercado guatemalteco ante el aumento de la demanda.

Mostrar estos movimientos mejora la utilidad del reporte. Un informe de sostenibilidad no solo debe reunir resultados positivos, sino permitir que inversionistas, colaboradores, comunidades y otros grupos de interés observen dónde mejora la organización, dónde retrocede y cómo piensa corregir las brechas.

Para Progreso, 2025 fue el año en que la expansión dejó de ser una operación pendiente y comenzó a reflejarse en producción, ingresos, empleo, emisiones y gobernanza. El reporte presentado en La Pedrera documenta esa transición.

La prueba siguiente será demostrar que una compañía más grande puede convertir las políticas comunes, la doble materialidad y las inversiones anunciadas en resultados comparables en cada uno de sus mercados.

El rompecabezas regional ya está sobre la mesa. A partir de 2026, la medida de la estrategia no será únicamente cuántas piezas incorpora Progreso, sino qué tan coherentemente logra hacerlas funcionar juntas.

Con información del "Reporte de Sostenibilidad 2025 de Progreso" y la cobertura de Estrategia & Negocios en Ciudad de Guatemala.

Velia Jaramillo
Velia Jaramillo
Editora General de Revista Estrategia & Negocios

Periodista con más 30 años de experiencia. Dos décadas dibujando historias y personajes de Centroamérica. Testiga y contadora desde las páginas de Estrategia & Negocios de la evolución de los negocios, las marcas y los personajes de la región. Previo a su ingreso a E&N, fue periodista especializada en Política, Negocios y Empresas de El Financiero México y corresponsal de la revista mexicana Proceso en Guatemala.

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