Empresas & Management

Putin arrebata a Nestlé y tres grupos franceses el control de sus negocios en Rusia

El Kremlin entregó temporalmente las operaciones de las compañías occidentales a una desconocida sociedad dirigida por un general ruso. Los antecedentes de Danone y Carlsberg advierten que la intervención puede ser el primer paso hacia una venta forzada o una expropiación efectiva.

2026-09-18

Por: Revistaeyn.com

Rusia elevó la presión sobre las empresas occidentales que todavía operan dentro de sus fronteras. El presidente Vladímir Putin ordenó transferir a una administración designada por el Kremlin los activos locales del gigante suizo Nestlé y de tres grupos franceses: la cadena de supermercados Auchan, Lemana Pro —nombre adoptado por la antigua operación de Leroy Merlin— y el operador logístico FM Logistic.

El decreto, publicado el jueves 17 de septiembre, coloca las operaciones bajo “administración temporal” de L.E.V. Management, una sociedad rusa de escasa trayectoria. Aunque la medida no modifica formalmente la propiedad de los activos, aparta a sus titulares de la gestión y entrega el control operativo, financiero y empresarial a un administrador escogido por Putin.

La distinción jurídica es importante: todavía no existe una nacionalización definitiva. Sin embargo, la experiencia reciente indica que la administración temporal puede convertirse en la antesala de una venta forzada o una expropiación de hecho. Ese fue el camino seguido con las filiales rusas de Danone y Carlsberg, intervenidas en 2023 y posteriormente transferidas a compradores locales en operaciones sobre las que sus antiguos propietarios tuvieron una capacidad de negociación muy limitada.

Analistas de Jefferies señalaron que esta práctica ha funcionado históricamente como precursora de una venta obligada o de la pérdida efectiva de las operaciones. En el caso de Nestlé, la firma estima que una eventual amortización completa del negocio ruso, incluido el dinero que la multinacional no ha podido repatriar, podría representar alrededor de 1.000 millones de francos suizos —unos US$1.200 millones—. Las acciones de la compañía retrocedieron alrededor de 2% en Zúrich tras conocerse la decisión.

Una administradora con un empleado

La identidad del nuevo administrador añade incertidumbre al caso. L.E.V. Management fue constituida a finales de 2025, no registraba actividad empresarial conocida y, según sus últimos datos disponibles, tenía un solo empleado. Sus propietarios no son públicos.

La compañía quedó bajo la dirección de Andréi Krayushkin apenas una semana antes de recibir los activos. Una investigación de Novaya Gazeta Europe identificó al ejecutivo como un general del Ministerio del Interior ruso que anteriormente ocupó un alto cargo en el área de migración.

El decreto también incluye tres sociedades de FM Logistic, ocho entidades vinculadas a Batilogistic y una empresa de NG Concept. Todas quedaron bajo el mismo administrador.

La transferencia de compañías con fábricas, establecimientos comerciales, redes logísticas y decenas de miles de trabajadores a una firma sin experiencia operativa visible refuerza la interpretación de que la medida responde menos a una necesidad de gestión que a una decisión política.

El Kremlin defendió el procedimiento como una respuesta legítima contra empresas procedentes de países “no amistosos”, denominación utilizada por Moscú para los Estados que aplicaron sanciones tras la invasión de Ucrania.

Seis fábricas y miles de empleados

Nestlé opera seis fábricas en Rusia y emplea a unas 7.000 personas. Su producción comprende café, alimentos infantiles, productos para mascotas y confitería. Después de la invasión de Ucrania en 2022, la multinacional suspendió publicidad, nuevas inversiones, importaciones no esenciales y buena parte de su portafolio, pero mantuvo alimentos considerados básicos.

Rusia representaba cerca del 2% de las ventas globales de Nestlé antes de la guerra. Actualmente, su participación habría disminuido a poco más del 1%, de acuerdo con estimaciones del banco suizo Vontobel.

La compañía aseguró que evalúa la situación y sus alternativas, y que adoptará las medidas necesarias para proteger sus derechos, garantizar la continuidad operativa y resguardar a sus trabajadores.

Auchan, por su parte, es uno de los mayores minoristas del mercado ruso. Su operación comprende 241 establecimientos —entre ellos, 62 hipermercados— y más de 33.000 empleados. La filial solicitó explicaciones a las autoridades antes de emitir una respuesta más amplia.

Tanto Auchan como la antigua Leroy Merlin están vinculadas a la familia francesa Mulliez, propietaria también de Decathlon. Su permanencia en Rusia después de 2022 fue objeto de críticas en Europa, pero las compañías alegaron razones laborales, comerciales y de abastecimiento.

El costo de quedarse y el costo de salir

Desde abril de 2023, el Kremlin puede intervenir bienes pertenecientes a compañías de países considerados hostiles. Moscú también impuso fuertes obstáculos a las multinacionales que buscan retirarse: las ventas requieren autorización presidencial, deben pactarse con descuentos obligatorios y están sujetas a gravámenes de salida.

Para las empresas extranjeras, el dilema se volvió cada vez más estrecho. Salir puede significar vender muy por debajo del valor de mercado; permanecer ya no garantiza conservar la gestión.

En marzo de 2025, la Fiscalía General rusa calculó en 2,4 billones de rublos —entonces equivalentes a unos 24.800 millones de euros— el valor de los bienes transferidos al Estado por decisiones judiciales.

La decisión contra Nestlé y los grupos franceses también se produce mientras Europa mantiene inmovilizados alrededor de 210.000 millones de euros pertenecientes al Banco Central de Rusia.

La mayor parte está depositada en Euroclear, en Bélgica. La Unión Europea ha utilizado los rendimientos generados por esos fondos para apoyar a Ucrania, aunque todavía enfrenta divisiones políticas y jurídicas sobre una confiscación del capital.

No existe una equivalencia jurídica directa entre los activos soberanos rusos congelados bajo el régimen de sanciones y la intervención de operaciones empresariales privadas. Sin embargo, Moscú presenta sus medidas como parte de una respuesta a la presión económica occidental.

Una señal para todo el capital extranjero

El impacto inmediato será diferente para cada compañía. Nestlé puede absorber financieramente la pérdida de un mercado que representa una porción limitada de sus ventas globales. Para Auchan y los operadores franceses con una presencia física extensa, la exposición operativa y laboral es mayor.

Pero la señal excede a las compañías intervenidas. Rusia demuestra que puede utilizar fábricas, tiendas, centros de distribución y cadenas de suministro occidentales como instrumentos dentro de su confrontación con Europa.

La medida debilita todavía más la seguridad jurídica, reduce el valor de cualquier activo extranjero atrapado en el país y confirma que la guerra económica ha entrado directamente en el terreno de la propiedad privada. Para las multinacionales que aún permanecen en Rusia, el dilema no es cuánto cuesta marcharse. Es si todavía conservan la capacidad real de decidir.

Con información de DW, AFP, Reuters, Euronews, y Novaya Gazeta Europe.

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