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China quiere liderar la IA de los BRICS y convertir su ventaja tecnológica en poder geopolítico

Xi Jinping propuso crear una comunidad de IA de código abierto, una plataforma regional en la nube y fábricas inteligentes. El proyecto permitiría a Pekín extender su ecosistema tecnológico por el Sur Global, respaldado por el músculo financiero del Nuevo Banco de Desarrollo.

2026-09-13

Por: Revistaeyn.com

China quiere que los BRICS dejen de ser solamente una coalición política y económica para transformarse también en un espacio tecnológico articulado alrededor de su propia capacidad industrial.

El presidente chino, Xi Jinping, ofreció liderar el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) dentro del bloque mediante una batería de iniciativas que incluye modelos de lenguaje abiertos, infraestructura digital compartida, fábricas inteligentes, formación de talento y estándares comunes.

La propuesta, presentada durante la cumbre de los BRICS en Nueva Delhi, está formulada como una estrategia de cooperación para reducir la brecha tecnológica del Sur Global. Pero también revela una ambición geopolítica mayor: convertir la ventaja tecnológica china en la columna vertebral digital de un grupo que reúne a algunas de las economías emergentes más importantes del mundo.

Pekín no propone únicamente transferir conocimiento. Busca construir un ecosistema completo, capaz de abarcar desde la infraestructura en la nube y los modelos de IA hasta la manufactura, el entrenamiento de ingenieros y las reglas técnicas con las que operarán esos sistemas.

Si esa arquitectura prospera, China podría ocupar dentro de los BRICS una posición comparable a la que Estados Unidos y sus grandes compañías tecnológicas han ejercido durante años en buena parte de la economía digital occidental.

Poder tech bajo liderazgo chino

Xi planteó cinco iniciativas para profundizar la cooperación del bloque en inteligencia artificial, comercio, industria digital, manufactura avanzada y formación de capital humano.

La primera contempla establecer una comunidad de IA de código abierto de los BRICS. China ofreció respaldar el desarrollo y la aplicación conjunta de grandes modelos de lenguaje, organizar seminarios especializados y programas de capacitación, y construir un ecosistema abierto para esta tecnología.

Una segunda iniciativa prevé crear una plataforma en la nube para las industrias digitales de los países miembros. A ella se sumarían programas de entrenamiento en habilidades digitales, intercambios tecnológicos y una mayor coordinación entre empresas y sectores productivos.

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China también propuso ayudar a sus socios a construir fábricas inteligentes y desarrollar estándares y normas para la transformación de la manufactura.

En materia de talento, Xi planteó formar una alianza de ingenieros de los BRICS, avanzar hacia el reconocimiento mutuo de competencias profesionales y lanzar un programa de intercambio juvenil en innovación científica y tecnológica.

El alcance de la oferta muestra que Pekín no piensa la IA como un producto aislado, sino como una infraestructura económica. Los modelos de lenguaje son apenas una capa de un sistema que requiere centros de datos, capacidad de cómputo, servicios en la nube, energía, talento, financiamiento y normas compartidas.

Quien provea esas capas tendrá también capacidad para influir sobre la futura organización digital del bloque.

El código abierto como vía de expansión

La elección de los modelos abiertos no es casual. Frente a los sistemas predominantemente cerrados de las grandes compañías estadounidenses, China ha convertido el código abierto y los costos más bajos en instrumentos para ampliar la adopción internacional de su tecnología.

Empresas como DeepSeek, Alibaba, Zhipu, Tencent y ByteDance han impulsado modelos que pueden ser descargados, adaptados o incorporados a soluciones locales. Esa flexibilidad resulta especialmente atractiva para países y empresas que no cuentan con los recursos necesarios para desarrollar sistemas propios ni desean depender enteramente de proveedores estadounidenses.

Para China, el código abierto funciona además como una vía de penetración tecnológica: facilita que desarrolladores, gobiernos y compañías construyan servicios sobre modelos chinos, creando dependencias y comunidades que pueden permanecer vinculadas a su ecosistema.

No se trata necesariamente de imponer una plataforma única. La apuesta consiste en convertir las tecnologías chinas en el punto de partida más accesible para la digitalización del Sur Global.

La ecuación combina apertura, velocidad de despliegue y precio. Es una estrategia adecuada para competir en mercados donde el costo puede tener tanto peso como el rendimiento técnico de los modelos.

La advertencia de India

La ambición china, sin embargo, deberá convivir con las diferencias internas de los BRICS. India, anfitriona de la cumbre y también una potencia tecnológica, advirtió sobre el riesgo de utilizar la tecnología y los minerales críticos como armas geopolíticas.

El primer ministro Narendra Modi pidió que los BRICS se conviertan en “creadores de normas” y defendió un desarrollo tecnológico inclusivo. Su planteamiento tiene una lectura evidente: Nueva Delhi quiere participar en el diseño del nuevo orden digital, pero difícilmente aceptará que este quede bajo el control exclusivo de Pekín.

La tensión atraviesa las cadenas de suministro. China procesa cerca del 90% de las tierras raras del mundo y mantiene una posición dominante en minerales esenciales para la fabricación de tecnologías avanzadas. India, mientras tanto, busca ampliar su capacidad industrial y asegurar proveedores alternativos, incluso mediante acuerdos con Brasil.

"No habrá un pasado mañana si China gana la carrera de la IA", advierte EE.UU.

Así, el proyecto tecnológico de los BRICS nace con una contradicción. El bloque quiere reducir su dependencia de Occidente, pero corre el riesgo de reemplazarla por una dependencia tecnológica más concentrada en China.

Rusia, Irán y varias economías emergentes pueden considerar ventajosa una infraestructura digital menos expuesta a las restricciones de Estados Unidos. India, Brasil y otros miembros con aspiraciones industriales propias podrían exigir, en cambio, una distribución más equilibrada de capacidades, datos y poder de decisión.

El banco que puede financiar la ambición

La estrategia tecnológica necesita algo más que declaraciones políticas: requiere capital. Allí entra en escena el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), la institución creada por los BRICS como alternativa parcial al Banco Mundial y otros organismos financieros dominados por Occidente.

Durante la cumbre, el presidente ruso, Vladímir Putin, pidió reforzar el potencial del banco y actualizar su modelo de negocios. Según los datos expuestos por el mandatario, la entidad ha financiado 123 proyectos por casi US$40.000 millones, un volumen todavía reducido frente a las necesidades de infraestructura de sus miembros y socios.

Putin propuso desarrollar una nueva plataforma de inversión capaz de atraer capital privado de largo plazo mediante tecnologías financieras y activos digitales.

La convergencia entre ambas propuestas resulta significativa. Mientras China ofrece la arquitectura tecnológica, Rusia reclama ampliar los mecanismos de financiamiento. El NBD podría convertirse así en el vehículo para costear centros de datos, redes digitales, infraestructura energética, automatización industrial y plataformas de pagos en los países del bloque.

Esta articulación daría a los BRICS algo que hasta ahora no han conseguido consolidar: capacidad para trasladar su retórica sobre un orden multipolar a proyectos concretos.

Del poder económico al poder normativo

El principal activo que busca China no es solamente una mayor cuota de mercado. Es la capacidad de fijar estándares.

Las reglas técnicas incorporadas a una plataforma en la nube, una fábrica inteligente o un modelo de lenguaje terminan influyendo sobre la gestión de datos, la seguridad, la interoperabilidad y hasta los límites políticos de la inteligencia artificial.

China ya posee un modelo regulatorio distinto al occidental. Sus sistemas de IA operan bajo controles estatales sobre datos, seguridad y contenidos. Extender tecnologías desarrolladas dentro de ese entorno abrirá debates sobre soberanía digital, privacidad, vigilancia y acceso gubernamental a la información.

La idea de una IA “abierta e inclusiva” puede ayudar a democratizar el acceso tecnológico. Pero la apertura del código no elimina automáticamente la dependencia de la infraestructura, los chips, la nube, el mantenimiento o las reglas del proveedor.

Para los países del bloque, la oportunidad será acceder a tecnologías avanzadas a menor costo y desarrollar aplicaciones adaptadas a sus propias necesidades. El riesgo estará en convertirse en consumidores periféricos de soluciones diseñadas, financiadas y gobernadas desde otro centro de poder.

Nueva frontera de la rivalidad con Estados Unidos

El movimiento de Xi también debe leerse dentro de la competencia estratégica con Estados Unidos. Washington ha recurrido a restricciones sobre chips avanzados, equipos de fabricación y acceso a determinados modelos para frenar el desarrollo tecnológico chino y proteger tecnologías consideradas sensibles.

Pekín responde ampliando su escala. Si no puede competir con las compañías estadounidenses en todos los mercados occidentales, puede construir un ecosistema alternativo entre los países emergentes, donde existen grandes poblaciones, abundancia de datos y una demanda creciente de digitalización.

Los BRICS ofrecen esa plataforma. Sus once miembros —Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia— reúnen economías con grados muy diferentes de desarrollo, pero también importantes mercados, recursos energéticos y minerales críticos.

China asumirá en 2027 la presidencia del bloque. Ese calendario le dará la oportunidad de convertir las iniciativas anunciadas en Nueva Delhi en una hoja de ruta institucional.

La batalla por la inteligencia artificial ya no se disputa únicamente entre modelos, empresas o laboratorios. También se libra mediante alianzas políticas, bancos de desarrollo, centros de datos y estándares técnicos. China parece haber entendido antes que muchos de sus socios que quien construya esa infraestructura no solo venderá tecnología: ayudará a definir las reglas del próximo orden económico.

Con información de EFE, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China y el Nuevo Banco de Desarrollo. (EFE: iniciativa tecnológica china, propuesta oficial de Xi Jinping, EFE: fortalecimiento del banco de los BRICS)

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