Por revistaeyn.com
Las monedas de ₡5, ₡10 y ₡25 del diseño anterior dejarán de ser aceptadas como medio de pago en Costa Rica a partir del próximo 1 de julio de 2026, informó el Banco Central de Costa Rica (BCCR), que reiteró el llamado a la población para que canjee o deposite las piezas que aún conserva.
La medida, anunciada por la entidad desde enero de este año, implica que estas monedas perderán su poder liberatorio para realizar compras o cualquier tipo de transacción comercial.
No obstante, quienes todavía posean ejemplares de estas denominaciones podrán cambiarlas o depositarlas incluso después de esa fecha en las oficinas de los intermediarios financieros del país, entre ellos bancos comerciales, cooperativas, mutuales y otras entidades autorizadas.
El retiro forma parte del proceso de modernización del cono monetario costarricense. En el caso de las monedas de ₡10 y ₡25, estas serán sustituidas por las nuevas versiones que ya circulan ampliamente en la economía nacional y que incorporan modificaciones tanto en su diseño como en su tamaño.
La nueva moneda de ₡10 mantiene su característico color plateado, aunque presenta un diámetro más reducido que el de la emisión anterior. Además, incorpora un reverso común en el que destaca el Escudo Nacional.
Por su parte, la nueva moneda de ₡25 también es más pequeña y forma parte de la colección "Sitios emblemáticos de nuestras provincias", integrada por siete diseños diferentes que representan lugares icónicos de cada provincia del país.
Entre ellos figuran Playa Manzanillo, en Limón; El Faro, en Puntarenas; la Casona de Santa Rosa, en Guanacaste; El Fortín, en Heredia; la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, en Cartago; el Volcán Arenal, en Alajuela; y el Teatro Nacional, en San José.
El caso de la moneda de ₡5 es distinto, ya que su retiro será definitivo. El Banco Central anunció en octubre de 2019 que dejaría de acuñarla a partir del 1 de enero de 2020 debido a que su fabricación resultaba antieconómica.
En ese momento, la institución explicó que producir cada moneda de ₡5 tenía un costo de ₡7,10, lo que representaba una pérdida nominal de ₡2,10 por unidad acuñada.
Según el BCCR, esta situación persistía a pesar de que desde 2004 la moneda era fabricada en aluminio, el metal de menor costo disponible para la producción de monedas.