Por: Revistaeyn.com
El sistema energético de Panamá acaba de redefinir su mapa competitivo.
La licitación renovable LPI ETESA 01-25 no solo dejó precios altamente competitivos —con un promedio equivalente de 23,86 US$/MWh—, sino también una clara radiografía de qué empresas se quedaron con los principales contratos y cómo se configura la próxima fase de expansión eléctrica del país.
El proceso, liderado por ETESA, adjudicó un total de 16,18 millones de MWh (incluyendo oferente virtual) por compromisos económicos que alcanzan los US$ 441,1 millones, consolidando a cuatro compañías como los actores dominantes del nuevo ciclo renovable.
Los ganadores: concentración y escala
El mayor bloque adjudicado quedó en manos de PANAM, a través de su proyecto eólico en Penonomé. La compañía se aseguró 7.232.879 MWh por US$ 185,1 millones, con un precio equivalente de 25,59 US$/MWh.
Este resultado le permite concentrar cerca de la mitad del bloque neto de energía adjudicada, posicionándose como el principal actor del proceso.
En segundo lugar aparece COX, que no solo capturó volumen relevante —5.220.763 MWh por US$ 104,7 millones—, sino que además marcó el tono competitivo de la subasta. Su oferta de 20,05 US$/MWh fue la más baja del proceso, estableciendo el piso económico y reforzando su posicionamiento estratégico en el mercado panameño.
El segmento hidroeléctrico, aunque menor en volumen, también tuvo adjudicaciones clave. GENA obtuvo contratos por 1.115.781 MWh (US$ 29,3 millones), consolidando su rol como proveedor de energía complementaria en el sistema.
Por su parte, Corporación de Energía del Istmo LTD, S.A. (CEISA) emergió como el jugador más diversificado. Además de adjudicarse 1.527.896 MWh en energía, fue la única empresa en asegurar potencia firme (5,9 MW por 216 meses), un componente crítico para la estabilidad del sistema. Su participación total incluyó contratos por más de US$ 45 millones.
Predominio eólico: señal estructural
Más allá de los nombres propios, el dato más relevante del proceso es el claro predominio de la energía eólica.
Del total adjudicado, 12,45 millones de MWh corresponden a proyectos eólicos, frente a 2,64 millones de MWh hidroeléctricos.
La tecnología eólica no solo lideró en volumen, sino también en competitividad de precios, siendo responsable de las ofertas más agresivas del proceso. El resultado confirma una tendencia estructural en Panamá: la consolidación de la eólica como columna vertebral de las nuevas contrataciones.
La hidroeléctrica, en tanto, mantiene un rol estratégico como respaldo y aporte de firmeza, especialmente relevante en un sistema que busca equilibrar costos bajos con seguridad de suministro.
Otro de los mensajes contundentes de la licitación es el nivel de precios alcanzado. Las ofertas se movieron en un rango de 20,05 a 26,92 US$/MWh, con un promedio de 23,86 US$/MWh calculado a valor presente (con tasa de descuento del 12%).
Para contratos de 20 años (240 meses en energía y 216 meses en potencia), estos valores consolidan a Panamá como un mercado altamente competitivo en la región. Además, envían una señal clara a futuros procesos: aún existe margen para ofertas agresivas en renovables.
Qué cambia en el mercado energético de Panamá
El resultado de la LPI ETESA 01-25 deja tres implicancias clave:
1. Nuevo mapa de poder: PANAM y COX emergen como líderes en volumen, mientras CEISA gana relevancia estratégica por su aporte en potencia firme.
2. Mayor previsibilidad: los contratos de largo plazo aportan estabilidad para inversiones y planificación del sistema eléctrico.
3. Señal de mercado: precios bajos y alta competencia refuerzan el atractivo de Panamá como destino de inversión en energías renovables.
En conjunto, la licitación no solo distribuye contratos: define ganadores, consolida tecnologías y establece una referencia de precios que probablemente marcará el rumbo del sector energético panameño en los próximos años.
Con información de ETESA y Sitio Energía Estratégica.