Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
Los países de Centroamérica y el Caribe cuentan con “amortiguadores” suficientes para enfrentar el impacto económico derivado del conflicto en Irán, especialmente por el alza en los precios del petróleo, aunque persisten riesgos en escenarios más adversos, de acuerdo con un reciente informe de Fitch Ratings.
La agencia calificadora advierte que el encarecimiento del crudo ha tenido implicaciones directas en las métricas de crédito soberano de la región, aunque, en términos generales, estas economías mantienen cierta capacidad de respuesta gracias a posiciones fiscales y externas más favorables acumuladas en los últimos años.
Sin embargo, el principal canal de transmisión del impacto no es directo, sino a través de la economía de Estados Unidos. Fitch señala que una eventual desaceleración estadounidense podría afectar a Centroamérica por la vía de las remesas y el comercio, mientras que en el Caribe el turismo —altamente dependiente del ciclo económico norteamericano— sería el más expuesto.
Además, la región enfrenta presiones inflacionarias, ya que la mayoría de sus economías son importadoras netas de energía. Esto implica que un aumento sostenido en los precios del petróleo se traduce en mayores costos internos, afectando tanto a consumidores como a las finanzas públicas.
El informe plantea un escenario adverso en el que el precio del petróleo alcance un promedio de US$100 por barril en 2025, frente a un escenario base de US$70. En este contexto, el impacto podría intensificarse si una menor renta disponible en Estados Unidos agrava la desaceleración de las remesas, aunque hasta ahora estos flujos han mostrado resiliencia.
En cuanto al turismo, Fitch considera que este sector ha mantenido un desempeño sólido, salvo en casos de desaceleraciones económicas más severas. Aun así, la calificadora no contempla una recesión en Estados Unidos dentro de su escenario adverso, lo que limitaría el deterioro en este rubro.
No obstante, el aumento en los precios del petróleo ya ha comenzado a influir en las perspectivas crediticias de algunos países. El 15 de abril, Fitch revisó la perspectiva de la calificación ‘BB-’ de la República Dominicana de positiva a estable, reflejando la presión generada por el encarecimiento energético.
Ante este panorama, varios gobiernos de la región han comenzado a implementar medidas fiscales para mitigar el impacto en los hogares más vulnerables. Fitch anticipa que la presión para ampliar el gasto social y los apoyos al empleo podría aumentar si los precios del petróleo se mantienen elevados por más tiempo.
A pesar de estos desafíos, la agencia considera que la mayoría de los países retomará sus procesos de consolidación fiscal una vez que el choque de precios se disipe, lo que refuerza la idea de que, al menos por ahora, Centroamérica y el Caribe están relativamente protegidos frente a un impacto más severo del conflicto en Irán.