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Esta es la noticia del día: la guerra por la narrativa del “final de la guerra”

La disputa EEUU, Israel e Irán no solo se libra en el campo militar. Cada actor intenta imponer su propia narrativa sobre el estado del conflicto y, sobre todo, sobre quién tiene la autoridad para declarar cuándo termina.

2026-03-10

Por: Norma Lezcano/ revistaeyn.com

¿Quién controla el relato de la guerra con Irán?

Mientras los misiles y los drones siguen marcando el ritmo del conflicto en Oriente Medio, otra batalla —menos visible pero igual de decisiva— se libra en paralelo: la disputa por controlar la narrativa de la guerra.

En apenas unas horas, tres versiones completamente distintas sobre el estado del conflicto han emergido desde los principales actores involucrados.

Por un lado, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que la guerra contra Irán está “prácticamente terminada”, sugiriendo que las capacidades militares del régimen han sido severamente degradadas por la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel.

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Pero casi al mismo tiempo, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu transmitía un mensaje radicalmente distinto.

“Les estamos rompiendo los huesos y aún no hemos terminado”, afirmó el líder israelí durante una visita al Centro Nacional de Mando Sanitario, subrayando que la ofensiva busca provocar un “cambio serio en el estatus de Israel” en la región y debilitar estructuralmente al régimen iraní.

Desde Teherán, la respuesta fue igualmente contundente. La Islamic Revolutionary Guard Corps aseguró que sus misiles son ahora más potentes que al inicio de la guerra y advirtió que Irán tiene la capacidad de expandir geográficamente el conflicto.

Más aún: afirmó que será Irán quien determine cuándo termina la guerra.

En otras palabras, mientras los bombardeos continúan, cada actor intenta apropiarse del derecho político a declarar la victoria.

La disputa por el “fin de la guerra”

En los conflictos contemporáneos, la narrativa es casi tan importante como la superioridad militar.

Declarar que una guerra está cerca de terminar no es solo una evaluación estratégica. Es también una herramienta política.

En el caso de Trump, el mensaje de que el conflicto está prácticamente resuelto puede interpretarse como un intento de contener los efectos económicos globales de la escalada, especialmente en los mercados energéticos.

El estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20 % del petróleo mundial, se ha convertido en el principal punto de presión del conflicto. La Guardia Revolucionaria iraní incluso sugirió que podría impedir la exportación de crudo desde la región si continúan los ataques.

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Ante ese escenario, Trump elevó el tono de la disuasión.

Si Irán bloquea el paso del petróleo por Ormuz, advirtió, Estados Unidos responderá con una fuerza “veinte veces mayor” a la utilizada hasta ahora.

Israel busca una guerra más larga

Para Israel, sin embargo, el objetivo parece ser más amplio que el planteado por Washington.

Netanyahu ha reiterado que la campaña militar no solo busca destruir capacidades militares iraníes, sino debilitar al propio régimen clerical que gobierna el país.

La ofensiva inicial incluyó ataques de alto impacto que culminaron con la muerte del líder supremo iraní Ali Khamenei, posteriormente sucedido por su hijo Mojtaba Khamenei.

Desde la perspectiva israelí, la guerra no está cerca de terminar: apenas ha entrado en una fase decisiva.

Irán responde con la narrativa de la resistencia

Frente al tono victorioso de Washington, Teherán intenta instalar un relato opuesto.

Según la Guardia Revolucionaria, el país no solo mantiene su capacidad militar, sino que ha incrementado la potencia de su arsenal de misiles durante el conflicto.

El mensaje tiene un objetivo claro: evitar que la muerte del líder supremo y la ofensiva militar internacional sean percibidas como un colapso del régimen.

En este contexto, la afirmación de que Irán puede “expandir la guerra” busca recordar que el conflicto todavía tiene potencial para escalar más allá de las fronteras iraníes.

Rusia se aparta del rol de mediador

En medio de esta guerra de narrativas, muchos observadores esperaban que Vladimir Putin intentara asumir un papel de mediador.

Sin embargo, el Kremlin dejó claro que no está dispuesto a ejercer ese rol por ahora.

Aunque Moscú ha ofrecido propuestas para rebajar la tensión, su portavoz descartó que Rusia esté liderando una iniciativa de mediación directa entre Washington y Teherán.

La decisión deja al conflicto sin un árbitro claro en el sistema internacional.

La cuarta dimensión de la guerra

Lo que está emergiendo es una dinámica cada vez más visible en los conflictos del siglo XXI: la guerra narrativa.

En este frente, cada actor busca influir en públicos distintos:

-los mercados internacionales

-las audiencias domésticas

-los aliados estratégicos

-y los propios adversarios

Trump intenta proyectar una victoria rápida. Netanyahu prepara el terreno para una campaña más prolongada. Mojtaba Kamenei busca demostrar que aún puede escalar el conflicto.

Norma Lezcano
Norma Lezcano
Editora adjunta

Periodista especializada en economía y negocios. Consultora experta en Comunicación y Gestión del Cambio en Entornos Digitales. Lideró equipos en medios gráficos de Argentina y Centroamérica. Se desempeñó como investigadora para medios de México. A lo largo de su carrera, trabajó en La Voz del Interior y Perfil Córdoba (Argentina); Expansión, CNNExpansión y BizNews (México), entre otros. También ha sido docente universitaria en temas de Gestión de Contenidos Digitales. Su formación incluye becas y especializaciones en instituciones como el Tecnológico de Monterrey, la Universidad de Columbia y la Fundación Reuters.

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