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Cómo deberá evolucionar la Inteligencia Artificial en la "era de la diversidad"

Rebeca Hwang, referente global en Inteligencia Artificial, reflexiona sobre el impacto de la IA en la identidad humana, la diversidad y cómo los humanos pueden encontrar su valor más allá de la máquina.

2026-06-14

Por: Gabriela Origlia - Estrategia & Negocios

“Por primera vez, en la historia de la humanidad documentada, tenemos un desafío a la identidad de la especie humana. Hay un cambio de paradigma”.

La definición sobre el impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en la sociedad es de Rebeca Hwang, profesora del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y de la Universidad de Stanford y referente global en IA.

Para Hwang, ser seres humanos en la era de la IA se define cada vez más por las experiencias, en contraste con el conocimiento e información que dominan las máquinas. Subraya que, mientras la IA sobresale en la recopilación, el procesamiento y la difusión de información, la especialización de la especie humana reside en las vivencias personales y compartidas.

En esas experiencias está la diversidad. “Los seres humanos ofrecen experiencias únicas que generan conexión a un nivel emocional que la IA aún no puede replicar. Esta conexión lleva a propósito, pertenencia, objetivos en común y confianza, elementos cruciales para la colaboración y la innovación”, dijo a Revista Estrategia & Negocios.

La experta, nacida en Seúl, está convencida de que la diversidad de experiencias se vuelve más relevante que la de atributos. Precisa que, con la IA, la “representatividad de perspectivas diferentes se vuelve fácil de acceder, ya que puede replicar cualquier ángulo deseado. La IA puede proveer todas las perspectivas que la empresa necesita, dar los atributos típicos de los grupos, mostrar sus opiniones. Ya no se necesita sentar a la mesa a esa diversidad porque la IA la puede emular; se cancela esta necesidad de diversidad para incluir perspectivas”.

Entonces, las empresas deben valorar el aporte que los seres humanos pueden hacer desde sus conexiones, desde sus experiencias, que también generan una diversidad enriquecedora.

“Las habilidades que empiezan a tomar valor son las que menos solían apreciarse económicamente. Esto tiene que ver con lo que nos diferencia de la IA, lo que ella no puede hacer; al menos hasta ahora”, sostiene y menciona el pensamiento analítico y el creativo; el liderazgo; la curiosidad; la resiliencia y la flexibilidad.

“El gran desafío es crear un sistema de valores para el empleo de la IA -define-. Debemos conocer diez mandamientos nuevos. Tenemos que saber qué queremos con la IA, qué mutaciones, qué valores, cuáles y por qué”.

Está persuadida de que es posible, y hay una oportunidad, para que la tecnología y la humanidad coexistan de manera armoniosa y mutuamente beneficiosa.

El intelectual israelí Yuval Noah Harari plantea que la IA “no es determinista” sino que depende de las decisiones que adopten los humanos: “Tenemos que entender que existe un potencial totalitario en la IA, a diferencia de cualquier otra cosa que hayamos visto hasta ahora”.

Consultada por E&N sobre ese punto, Hwang ratifica que “se adapta al uso, a la comida que le demos para entrenarse. Es un sistema completamente adaptable a las necesidades del ser humano, pero hay que crear las reglas de juego claras para que no tenga independencia autónoma y cree escenarios totalitarios”.

-¿Qué inserción tiene hoy la IA en las empresas latinoamericanas que no son globales?

La adopción como estrategia está empezando, primero, en las multinacionales porque se requiere enfoque y recursos; hay que asignar gente, horas de gente para que puedan experimentar y probar. Las pequeñas y media nas empresas no tienen ese tiempo, no tienen las horas para explorar en innovación. En ese segmento hay mucha adopción de la IA como herramienta, pero no como estrategia.

Como herramienta y como estrategia, son dos cosas diferentes...

Claro, una cosa es aplicación y otra es una estrategia de implementación integral, de trabajo de captura de datos sistemática, de elaboración, de avanzar en los emergentes que esa tarea puede tener.

-¿Cree que la sociedad está preparada para todos los efectos que conlleva la adopción de la IA?

No me parece que estemos preparados para el efecto más impactante que es el cultural. Por supuesto que muchas generaciones han atravesado diversas innova ciones, ciclos y revoluciones en el mundo. Desde la Revolución Industrial ha habido muchas transforma ciones. Estamos bastante acostumbrados, pero no es lo mismo esta vez por la velocidad de los cambios.

Por primera vez, en la historia de la humanidad documentada, tenemos un desafío a la identidad de la especie huma na. Shopify (NR: plataforma de comercio) resolvió que no tomará a ningún empleado que, como candidato, pueda demostrar que no es reemplazable por la máquina. Es decir, hay un cambio de paradigma. Ahora, el ser humano debe convencer a su potencial empleador de que es más valioso que la tecnología. Hay una crisis de identidad que es nueva, es la primera vez que la tenemos en la historia humana registrada.

-¿Cómo se relaciona la IA con la diversidad? ¿Las empresas han hecho esfuerzos para tener equipos más diversos? ¿Qué cambia si es que cambia algo?

Hay dos temas de la IA con la diversidad. En el comienzo, el entrenamiento fue, en gran medida, entrenada sobre Wikipedia, con lo que tuvo un sesgo propagado, un sesgo societal, que siempre es negativo. Los sesgos no ayudan. Es cierto que eso se corrigió en estos dos últimos años, pero siempre la IA depende de dónde y cómo se la entrena. Por ejemplo, puede ofrecer soluciones a un problema con una ideología más republicana o más demócrata.

Tradicionalmente, en el mundo de los negocios, se habla de la diversidad en términos de representatividad de diferentes grupos para tener diversas ideas, opiniones y perspectivas. Ayuda a la creatividad, a la innovación para alinear las diferencias de los clientes en el mundo, representarlas, tener una muestra. Con la IA, la representatividad de perspecti vas diferentes se vuelve fácil de acceder, ya que puede replicar cualquier ángulo deseado. La IA puede proveer todas las perspectivas que la empresa necesita, dar los atributos típicos de los grupos, mostrar sus opiniones.

-Entonces, ¿qué rol tendrán los humanos?

Lo que entra a jugar es que los seres humanos conectamos con la creación, en la diversidad se aprende, se ven diferencias, se enriquece la experiencia humana. Los emprendedores que innovan eligen Berlín o San Francisco porque son ciudades dinámicas, porque ofrecen experiencias culturales diferentes. Ahí va a estar el rol de los humanos, en el gozo.

Si estamos todo el día interactuando con la tecnología, tendremos cada vez más deseos de con tactos humanos. Los humanos ofrecemos no sólo las perspectivas que la IA puede simular, sino experiencias y las experiencias compartidas generan conexión, dan pro pósito, pertenencia, confianza.

Lo que hay, entonces, es un cambio de justificación. Ya no les digo a mis hijos que tienen que estudiar inglés para conseguir un mejor trabajo, les digo que tienen que estudiar un idioma porque cambia la plasticidad neuronal, por que da más flexibilidad.

-¿Eso todavía la IA no lo puede replicar?

No puede dar esa conexión emocional. Entonces, la diversidad de experiencias en los equipos de trabajo sigue siendo crucial para la innovación, para nuevas respuestas a los problemas, para que las empresas creen valor.

Las compañías deben enfocar se en la diversidad de experiencias. Existe la posibilidad de crear, intencionalmente, valores para la IA en los que la contribución de los seres humanos es apreciada.

-Suponiendo a la IA sentada a la mesa de decisiones de una empresa, ¿abre un debate legal? ¿tiene voz y voto?

Todavía no he visto un caso instrumentado en la reali dad de voz y voto, pero sí hay discusiones sobre ese punto. Por ejemplo, sobre la representación de futuro, de grupos de interés que hoy no existen; por ejemplo, de una persona en el 2040.

La IA puede crear una cons trucción probable de ese perfil, tiene más data y predic ciones geopolíticas para hacer ese perfil y que sea más probable de cómo será ese individuo. Entonces se puede tener esa IA como representante con voz y voto. Es interesante la propuesta pero también es difícil implementarla de manera legal.

-¿Cuál es el camino para sacarle más provecho a la IA en lo que hace a la diversidad?

Lo primero es repensar el concepto mismo de diversidad. Como dije, la IA puede replicar diversas perspectivas, pero el valor único de la diversidad humana está en las experiencias compartidas. Hay que ser conscientes de los sesgos de la IA y trabajar para entrenar los sistemas de IA con datos diversos y representativos. La diversidad en los equipos de desarrollo también es fundamental para evitar puntos ciegos y sesgos, para no perpetuar o amplificar las desigualdades existentes.

-¿La persona que va incorporando la IA progresiva mente, se vuelve “más diversa”, necesariamente?

El humano que va incorporando la IA en su vida diaria adquiere una capacidad aumentada para crear, resolver problemas y, a veces, también para producir. Todo dependerá de en qué áreas incorpore esas mutaciones.

Puede que esa amplificación le dé más capacidad de algo muy específico o le incremente la diversidad interna. Tomemos el caso de Reid Hoffman, el fundador de Linkedin: usa el ChatGPT para entender lo que no sabe, le pregunta qué no considera, qué perspectiva no está tomando en cuenta. Ahí sí amplifica la mente, hay una interseccionalidad.

-¿Un uso inteligente de la IA altera los algoritmos que dan, en general, lo que ya conoce la persona?

La pregunta incluye un concepto clave: el “uso inteligente”. Podemos usar la IA de infinitas maneras, hay muchas sutilezas. El gran desafío es crear un sistema de valores para el empleo de la IA. Así como en las religiones se establecen ciertas restricciones, reglas que alcanzan diferentes acciones, debemos conocer 1 mandamientos nuevos. Tenemos que saber qué queremos con la IA, qué mutaciones, qué valores, cuáles y por qué.

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