Por revistaeyn.com / Agencias
La transición política en Venezuela se desarrolla esta semana en medio de una guerra de declaraciones contradictorias entre Estados Unidos, el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez y figuras centrales del chavismo como Diosdado Cabello, en un contexto marcado por el control del petróleo, la captura y traslado de Nicolás Maduro a Estados Unidos y la disputa internacional por el rumbo del país.
Desde Washington, el presidente Donald Trump y funcionarios de la Casa Blanca han sostenido que EEUU incrementó su capacidad de incidencia sobre las autoridades venezolanas y que su estrategia pasa por administrar el flujo de crudo y los ingresos como palanca de presión.
En una entrevista reportada por The New York Times, Trump afirmó que la supervisión estadounidense sobre Venezuela podría extenderse “mucho más” que unos pocos meses y evitó comprometer un calendario para eventuales elecciones.
En la misma línea, el secretario de Energía de EEUU, Chris Wright, declaró que Washington busca controlar las ventas de petróleo venezolano y los ingresos —con fondos gestionados en cuentas bajo control estadounidense— como mecanismo para impulsar cambios políticos, en el marco de un acuerdo que permitiría exportaciones de crudo hacia EEUU.
El petróleo como eje del pulso
El componente energético se convirtió en el centro del relato estadounidense. Un reporte de CNBC afirma que las ventas de petróleo venezolano hacia EEUU podrían continuar “indefinidamente” y que se contemplaría una reducción de sanciones como parte del entendimiento, aunque la información no está verificada de manera independiente en ese momento.
En paralelo, Trump ha planteado públicamente que la relación se estructuraría bajo un esquema transaccional, con compras de productos estadounidenses financiadas con ingresos petroleros, y con EE.UU. buscando garantizar condiciones de acceso para empresas del sector.
Rodríguez: “rescate” de Maduro y cohesión interna
En Caracas, el gobierno interino encabezado por Rodríguez ha sostenido una narrativa de confrontación directa con Washington y ha convocado a la unidad del chavismo.
En los mensajes divulgados por su entorno político, Rodríguez y el bloque oficialista han insistido en la idea de un “rescate” de Maduro y su esposa, Cilia Flores, detenidos en Estados Unidos, presentando la captura como resultado de una operación de fuerzas estadounidenses en territorio venezolano.
En ese marco, Diosdado Cabello reapareció con su programa “Con el mazo dando” en una emisión descripta como inusual: sin público, desde un espacio distinto al habitual y con una duración breve. En esa intervención, atribuyó a la operación estadounidense un saldo de 100 fallecidos y una cifra similar de heridos, y acusó a EEUU de violaciones a normas internacionales, según reportes de prensa.
Contradicciones en el relato público
Los mensajes de los tres polos se superponen en direcciones opuestas:
● Washington sostiene que incrementa su influencia y que el control de la comercialización petrolera forma parte del mecanismo de presión y administración de la transición.
● Caracas, bajo Rodríguez, plantea un enfoque de defensa de soberanía y promete “rescatar” a Maduro, mientras reafirma continuidad política del chavismo en la fase interina.
● Cabello, por su parte, denuncia un saldo elevado de víctimas y caracteriza el operativo como un “ataque” contra la población civil, reforzando el encuadre de agresión externa.
En el plano regional, la captura de Maduro y el nuevo marco de presión estadounidense también han impactado la diplomacia.
Agencias internacionales informaron que Trump y el presidente colombiano Gustavo Petro mantuvieron una llamada definida como “cordial”, y que se trabajan arreglos para una visita de Petro a la Casa Blanca tras días de tensión.
Al cierre de este informe, el pulso por el control político y energético de Venezuela sigue marcado por anuncios y desmentidos en paralelo, con el petróleo como variable central y con la transición bajo disputa narrativa entre Washington y el chavismo.