Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
Honduras importó en enero pasado un total de 2,184.3 miles de barriles, lo que representa un crecimiento interanual de 10,5 %, de acuerdo con datos del Banco Central de Honduras (BCH).
El incremento estuvo impulsado principalmente por mayores compras de diésel, que registró un alza de 15,4 %, seguido de la gasolina superior (10,6 %), el bunker (13,1 %) y la gasolina regular (0,6%). Sin embargo, el dato más llamativo fue el repunte del kerosene, con un aumento de 153,5 %.
En contraste, las importaciones de gas licuado de petróleo (LPG) disminuyeron 2,2 %. Este comportamiento responde al dinamismo del parque vehicular y a una mayor demanda de combustibles para generación eléctrica, reporta el BCH.
Precisamente, el consumo de diésel y bunker destinado a la generación eléctrica alcanzó 508,8 miles de barriles, de los cuales el 96.1% correspondió a bunker. Este segmento experimentó un crecimiento interanual de 62,7 %, equivalente a 196 miles de barriles adicionales respecto a enero de 2025. El repunte está asociado a condiciones climáticas adversas que redujeron la generación hidroeléctrica, obligando a incrementar el uso de fuentes térmicas para garantizar el suministro energético.
A nivel internacional, el contexto favoreció una reducción en los costos. La canasta de precios de la Organización de Países Exportadores de Petróleo mostró una caída interanual, en línea con otros referentes como el Brent, Dubái y WTI, que registraron una disminución promedio de 18.6 %. Asimismo, el mercado del Golfo Americano —principal referencia para Honduras— reflejó una baja de 12 % debido a mayores inventarios.
En este escenario, el precio promedio de los derivados importados por el país se redujo 12.1 %, situándose en US$75.94 por barril. No obstante, en comparación con diciembre de 2025, los precios mostraron un leve repunte de 4,5 % en enero, influenciados por tensiones geopolíticas y factores climáticos que afectaron la oferta regional.
Como resultado, la factura petrolera hondureña registró una disminución interanual de US$5 millones. Este ahorro se explica principalmente por la caída de los precios, que generó un beneficio de US$23,8 millones. Sin embargo, el aumento en el volumen importado —impulsado por la mayor demanda— representó un egreso adicional de US$18,9 millones, moderando el impacto positivo.
A pesar del mayor uso de combustibles fósiles, las energías renovables mantuvieron su peso predominante en la matriz energética, con una participación del 60,3 % durante enero, lo que evidencia un balance entre sostenibilidad y seguridad energética en el país.