Por revistaeyn.com / Agencias
Un nuevo foco de geopolítica caliente se encendió este miércoles en el Estrecho de Florida. Cuatro personas murieron y otras seis resultaron heridas luego de que la Tropa Guardafrontera de Cuba abriera fuego contra una lancha rápida con matrícula de Florida que, según La Habana, ingresó ilegalmente en aguas territoriales cubanas y disparó primero contra los agentes.
El incidente ocurrió a una milla náutica del cayo Falcones, en la provincia de Villa Clara. Según el Ministerio del Interior cubano, la embarcación —folio FL7726SH— no acató la orden de alto y abrió fuego contra el buque oficial. En el intercambio también resultó herido un comandante cubano.
La versión oficial de La Habana sostiene que los ocupantes tenían “intenciones de realizar una infiltración con fines terroristas” y que se incautaron fusiles de asalto, armas cortas, explosivos artesanales, chalecos antibalas y uniformes de camuflaje. Además, indicó que los heridos son cubanos residentes en Estados Unidos.
Washington responde
Desde el Caribe, donde participaba en una cumbre de la Caricom, el secretario de Estado Marco Rubio evitó validar la versión cubana y aseguró que Washington buscará “información independiente” antes de actuar.
“No voy a especular; quiero saber exactamente qué ocurrió. Verificaremos de forma independiente y responderemos como corresponde”, afirmó. Rubio confirmó que la embajada estadounidense en La Habana solicitó acceso a los sobrevivientes, presuntamente ciudadanos estadounidenses.
En Florida, el fiscal general James Uthmeier anunció la apertura de una investigación y prometió que “los comunistas rendirán cuentas”, una declaración que eleva el tono político interno en un estado clave para la política hacia Cuba.
Según reportes citados por The New York Times, la embarcación no pertenecía a la Guardia Costera ni a la Armada de EE.UU. y sería una lancha motora Pro-Line de unos siete metros, construida en 1981, comúnmente utilizada para pesca recreativa.
Rusia entra en escena
Moscú no tardó en intervenir. La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, calificó el episodio como “una agresiva provocación de Estados Unidos cuyo objetivo es escalar la situación y desatar un conflicto”.
La reacción rusa internacionaliza el episodio y lo inserta en un contexto más amplio de tensión entre Washington y aliados estratégicos de La Habana.
El incidente se produce en un momento particularmente delicado. Desde enero, tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, Caracas suspendió los envíos de petróleo a Cuba por órdenes de Washington, profundizando la ya severa crisis energética de la isla.
La administración Trump ha reforzado su política de máxima presión, bloqueando prácticamente todos los envíos de crudo hacia Cuba. Rubio reiteró que el gobierno cubano debe cambiar “drásticamente” y responsabilizó al régimen por la crisis que atraviesa la población.
La isla enfrenta apagones prolongados, escasez de combustible y un deterioro económico que ha intensificado la migración irregular hacia Estados Unidos en los últimos años.
El triángulo EEUU–México–Cuba: una ecuación de alto riesgo
Este episodio ocurre apenas días después de un escenario de alta tensión en México —de evolución aún incierta— cuyo gobierno mantiene una postura de cercanía diplomática con La Habana.
La combinación de:
-Crisis energética en Cuba
-Máxima presión de Washington
-Declaraciones cruzadas con Rusia
-Investigación abierta en Florida
-Contexto político volátil en México
configura un triángulo geopolítico de extrema gravedad en el Caribe y el Golfo de México.
Desde Florida, donde reside la mayor comunidad cubanoamericana y donde la política hacia La Habana tiene peso electoral decisivo, el incidente añade presión interna sobre la Casa Blanca para responder con firmeza.
¿Qué puede pasar ahora?
El riesgo inmediato es una escalada diplomática que incluya:
-Nuevas sanciones estadounidenses
-Restricciones adicionales marítimas en el Estrecho de Florida
-Incremento de presencia naval en la zona
-Mayor alineamiento de Cuba con Rusia
La incógnita central es si se trató de una operación aislada de civiles armados, como sugiere la versión preliminar, o si Washington considerará el episodio como una provocación directa.
El Estrecho de Florida, históricamente escenario de crisis migratorias y tensiones bilaterales, vuelve a convertirse en epicentro de una disputa con potencial regional.