Por Gerardo Bonilla - columnista*
La inteligencia artificial (IA) está evolucionando y redefiniendo industrias y escenarios que pensábamos inalterables. En América Latina vivimos un momento decisivo para el comercio. Los consumidores ya usan modelos de lenguaje para buscar información ,comparar opciones y resolver tareas cotidianas, y la adopción de interfaces conversacionales se acelera semana a semana.
Es un comportamiento que introduce una transformación mayor que viene de la mano de los agentes de IA, una tecnología que redefinirá de raíz la forma en que compramos, vendemos y construimos relaciones entre marcas y clientes.
El surgimiento del agentic commerce describe un escenario de un futuro cercano (¿o es presente ya?) con impactos profundos. Los agentes dan pie a un mundo donde la intención del consumidor se convierte en el motor del flujo de compra completamente integrado. Esta transformación abre una oportunidad económica global estimada entre US$3 billones a US$5billones (trillions en inglés) hacia 2030 y podría reorganizar la cadena de valor comercial desde sus cimientos.
Lo que está en juego es enorme. Durante años las empresas han dedicado horas y horas en perfeccionar el embudo de conversión digital, y han trabajado en soluciones para reducir fricciones en cada clic. Ahora surge un escenario en el que los consumidores delegan una parte del proceso de compra a un robot.
La comparación manual de opciones, el seguimiento de precios y la navegación entre plataformas pierde vigencia frente a agentes capaces de anticipar necesidades, negociar en nombre del usuario y ejecutar transacciones con precisión. ¡El cambio es radical!
UN NUEVO PRINCIPIO
El agentic commerce no representa una simple evolución del comercio electrónico. El reporte de McKinsey & Company titulado The agentic commerce opportunity: How AI agents areushering in a new era for consumers and merchants afirma que estamos ante un rediseño integral de la experiencia de compra.
Los agentes tienen capacidad de anticipar la intención del usuario, recorrer múltiples plataformas, interpretar datos contextuales y articular secuencias de acciones de forma autónoma, lo que transforma lo que entendemos como búsqueda, selección y pago en un proceso guiado por resultados. Los agentes no operan en un vacío.
Tres modelos definen su interacción con el ecosistema comercial. El primero es la interacción agente-sitio, donde un agente visita plataformas, consulta inventarios, interpreta políticas y ejecuta compras. El segundo es la interacción agente-agente, en la que dos sistemas autónomos negocian condiciones, comparan alternativas o acuerdan precios.
El tercero es la interacción mediada por un agente intermediario, útil cuando se requiere coordinar a múltiples vendedores o servicios.
UN (NUEVO) MUNDO DONDE EL CLIENTE ES ASISTIDO POR UN AGENTE
Al día de hoy, la infraestructura tradicional no está preparada para agentes capaces de ejecutar acciones complejas. La siguiente fase del comercio requiere integrar estándares emergentes como el Model Context Protocol, que permite que los modelos compartan contexto e historial, así como protocolos de interacción entre agentes y protocolos de pago delegados.
El comercio necesitará validar la identidad del agente, comprender el mandato que ejecuta, establecer límites de gasto y auditar su comportamiento. La confianza es en una capa estructural, lo que transforma la seguridad y la gobernanza en componentes de la propuesta de valor, no en áreas operativas aisladas.
Además, las plataformas deberán adaptarse para ser compatibles con agentes, ofreciendo catálogos enriquecidos semánticamente, APIs robustas y una arquitectura modular capaz de soportar transacciones sin intervención humana. El punto de venta físico también cambiará, ya que los agentes podrán guiar al usuario en la tienda, coordinar inventarios, reservar productos y sincronizar compras entre canales.
De aquí en adelante, el agentic commerce expandirá su alcance, pero no necesariamente reemplazará la creatividad humana. Estas tecnologías en constante evolución permitirán quelas empresas diseñen experiencias más fluidas, intuitivas y más alineadas con los momentos de vida del consumidor.
Las compañías latinoamericanas tienen una oportunidad única, ya que pueden construir desde ahora una arquitectura preparada para agentes, capaz de competir globalmente en un mercado que pronto se moverá con la misma velocidad que la IA que lo impulsa.
*El autor es Managing Partner, McKinsey & Company Guatemala.