Por revistaeyn.com
La escalada militar en Oriente Medio, con ataques cruzados entre Irán, Israel y fuerzas estadounidenses, ha desatado una fuerte reacción en los mercados globales, impulsando el precio del petróleo, elevando la volatilidad bursátil y reconfigurando apuestas en divisas y renta fija.
Analistas coinciden en que el foco inmediato está en el Estrecho de Ormuz, arteria clave por donde transita cerca del 20 % del suministro mundial de crudo.
El fin de semana, Estados Unidos e Israel intensificaron su ofensiva contra objetivos iraníes, mientras Teherán respondió con misiles y drones dirigidos a Israel, países del Golfo y una base aérea británica en Chipre.
El impacto fue inmediato en las materias primas. El crudo avanzó más de 8 % ante el cierre de instalaciones energéticas en la región y la alteración del tránsito marítimo en Ormuz. Las acciones de gigantes energéticos como Exxon Mobil y Shell encabezaron las ganancias en Wall Street y Europa. Analistas de Piper Sandler advirtieron que la duración del conflicto podría “mantener la presión al alza tanto en los precios de las materias primas como en las acciones energéticas”.
El gas natural también repuntó después de que Catar suspendiera temporalmente su producción de gas natural licuado (GNL), que representa cerca del 20 % del suministro global. Empresas del sector como CNX Resources y Williams Companies registraron alzas, mientras el fondo United States Natural Gas Fund ETF subió 3,7 %.
IMPACTO COMERCIAL
En contraste, las aerolíneas y el sector turístico sufrieron caídas. Títulos de Ryanair, IAG, American Airlines y United Airlines retrocedieron, presionados por el encarecimiento del combustible y el cierre de centros aéreos en la región. El índice S&P 1500 Passenger Airlines cayó casi 3 %. Analistas de J.P. Morgan señalaron que conflictos de este tipo suelen generar “un impacto inmediato en la demanda de pasajeros hacia la región afectada”, además de afectar la confianza global en reservas aéreas.
Más allá del corto plazo, los estrategas advierten riesgos estructurales. Bhanu Baweja, de UBS, subrayó que “la pregunta más importante en este momento” es cuánto tiempo permanecerá efectivamente cerrado el Estrecho de Ormuz. Incluso una interrupción parcial durante semanas, dijo, “corre el riesgo de alterar fuertemente los mercados del petróleo y los mercados globales”.
Aunque se espera que el mercado petrolero mantenga superávit hasta 2027, Baweja advirtió que “este superávit no sirve de mucho si el petróleo no puede llegar al mercado final”.
Las valoraciones actuales añaden vulnerabilidad. El S&P 500 cotiza a 22,2 veces las ganancias futuras, muy por encima de la mediana histórica durante anteriores choques geopolíticos. “La baja volatilidad del índice delata complacencia”, alertó UBS, que ve riesgo de reversión en apuestas populares como el predominio de grandes capitalizaciones y acciones de crecimiento.
Desde BofA Securities, los analistas anticipan que el conflicto no será prolongado, lo que limitaría el alza del petróleo a entre US$10 y US$15 por barril. Sin embargo, advierten que “un aumento persistente en los precios del petróleo expone a la economía global al riesgo de un shock estanflacionario”, combinación de bajo crecimiento e inflación elevada.
Con el dólar fortaleciéndose y las tasas de interés bajo presión alcista, el desenlace en Ormuz se perfila como el factor decisivo. Por ahora, los mercados operan entre la cautela y la expectativa, conscientes de que cada movimiento militar puede traducirse en un nuevo giro financiero.
Con información de Investing y Reuters