Por: Revistaeyn.com
Progreso decidió que observar la innovación desde lejos ya no es suficiente.
La compañía guatemalteca anunció una inversión en MET Fund II, un fondo especializado en empresas emergentes vinculadas con el ecosistema del Massachusetts Institute of Technology (MIT), como parte de una estrategia para identificar tecnologías que puedan ser probadas e incorporadas en sus operaciones.
La operación se realizó a través de PX Ventures, el brazo de capital de riesgo corporativo de Progreso X, plataforma creada por la compañía para conectar sus negocios con startups y acelerar la adopción de soluciones tecnológicas en la industria de la construcción. El monto de la inversión no fue revelado.
Más que una apuesta financiera convencional, el movimiento busca asegurar una posición cercana a los espacios donde se están desarrollando nuevas soluciones para la construcción, la infraestructura, la energía, las ciudades y los bienes raíces.
Para Progreso, el valor de la inversión dependerá, por tanto, no solo del desempeño económico del fondo, sino de su capacidad para convertir ese acceso en proyectos concretos dentro de una organización que opera actualmente en ocho países de América Latina.
“Esta inversión refleja nuestra visión de integrar el aprendizaje como una capacidad estratégica del negocio”, afirmó Rodrigo Zetina, gerente de PX Ventures.
“No se trata solo de acceder a tecnología, sino de conectarnos con los ecosistemas donde se están desarrollando las soluciones más avanzadas y convertir ese conocimiento en acción”, agregó.
Una ventana hacia la innovación
MET Fund II realiza inversiones en etapas tempranas en empresas emergentes conectadas con la comunidad del MIT y enfocadas en lo que sus gestores denominan la “transición del entorno construido”.
Ese universo comprende áreas como arquitectura y diseño, ingeniería y construcción, infraestructura inteligente, energía, movilidad, adaptación climática, operación de activos y tecnología inmobiliaria.
El fondo se presenta como una plataforma independiente que busca identificar desarrollos próximos a su comercialización surgidos de laboratorios, aceleradoras y startups en las cuales participan exalumnos u otros integrantes de la comunidad del MIT.
La precisión es importante: MET Fund Advisors es una entidad legal independiente con sede en Boston y declara expresamente que no está afiliada de manera directa con el MIT ni con sus subsidiarias.
Su relación con ese ecosistema tiene antecedentes en MET Fund I, creado para proporcionar capital semilla a emprendimientos que habían completado MITdesignX, la aceleradora de la Escuela de Arquitectura y Planificación del instituto.
Entre las empresas financiadas por el primer fondo aparecen soluciones de inteligencia artificial para procesar información aérea aplicada a la construcción, sistemas capaces de generar modelos y planos a partir de fotografías y tecnologías para reducir las excavaciones necesarias en instalaciones subterráneas.
Para una empresa como Progreso, esa selección ofrece algo difícil de desarrollar únicamente dentro de sus propias estructuras: un flujo previamente evaluado de startups que trabajan sobre problemas específicos de la industria.
Innovar sin construir todo desde cero
La inversión también muestra una transformación en la manera en que las grandes compañías tradicionales buscan innovar.
En lugar de depender exclusivamente de laboratorios internos o de comprar soluciones disponibles en el mercado, algunas empresas están utilizando fondos de capital de riesgo corporativo para detectar tecnologías antes de que alcancen una adopción masiva.
El modelo permite distribuir el riesgo entre diferentes emprendimientos y, al mismo tiempo, entrar en contacto con fundadores, investigadores y especialistas que trabajan en los nuevos límites de una industria.
Para Progreso, el objetivo consiste en identificar soluciones, evaluar su utilidad y determinar cuáles pueden escalar dentro de sus operaciones.
La compañía señaló que la inversión le dará acceso a un flujo seleccionado de startups y a un proceso de aprendizaje continuo basado en la exposición directa a tecnologías emergentes. También espera fortalecer sus capacidades para experimentar, validar e integrar esas herramientas con mayor rapidez.
El anuncio, sin embargo, marca apenas el comienzo del proceso. La medida empresarial de su éxito estará en cuántas de esas tecnologías logren superar la fase de observación, convertirse en pruebas piloto y producir mejoras verificables en productividad, costos, seguridad o sostenibilidad.
Una compañía regional necesita innovar a otra escala
La inversión se produce mientras Progreso atraviesa una transformación de mayor alcance.
Nacida en Guatemala hace más de 125 años, la empresa opera actualmente negocios de construcción, agro, energía y desarrollo inmobiliario, con presencia en Guatemala, Belice, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Colombia y República Dominicana, además de otros alcances comerciales en la región.
La incorporación de las operaciones de República Dominicana alteró de manera considerable el tamaño y la composición del grupo.
Según el Reporte de Sostenibilidad 2025 de la compañía, la producción regional de cemento creció 46,8% durante ese año y los ingresos ordinarios aumentaron 40,9%. El empleo directo llegó a 4.892 personas, 18,5% más que en 2024.
República Dominicana representó 23,5% de la producción total de cemento, mientras la proporción fabricada fuera de Guatemala avanzó desde 14,5% en 2024 hasta 34,3% en 2025.
También cambió el origen de los ingresos. El porcentaje generado fuera de Guatemala pasó de 16,6 % a 33,4 % en un año.
Como documentó anteriormente Estrategia & Negocios, esa expansión redujo la dependencia de un solo mercado, pero elevó la complejidad operativa. Progreso debe gestionar ahora distintas matrices energéticas, regulaciones, cadenas de suministro, mercados laborales y condiciones de infraestructura bajo una estrategia corporativa común.
Es allí donde la inversión en MET Fund II adquiere un sentido más amplio. Una organización extendida por varios países no necesita solamente encontrar nuevas tecnologías: debe determinar cuáles pueden funcionar en entornos diferentes y cómo trasladarlas de una operación a otra.
De la inversión al resultado
La innovación ya ocupa un lugar explícito en la estrategia de Progreso, aunque sus propios indicadores muestran la necesidad de aumentar la capacidad de ejecución.
Durante 2025, la compañía destinó US$5,89 millones a investigación, desarrollo, innovación y capacitación, equivalentes a 0,34 % de sus ventas brutas. La proporción fue inferior al 0,53 % registrado tanto en 2023 como en 2024.
Ese descenso ocurrió mientras el grupo aumentaba su escala y la tecnología adquiría un papel mayor en su operación. Al cierre de 2025, por ejemplo, el 82,8% de sus ventas de cemento ya se efectuaba mediante canales digitales.
Progreso también ha relacionado la innovación con sus objetivos ambientales. La compañía enfrenta desafíos que abarcan desde la reducción del uso de combustibles fósiles hasta el aprovechamiento de materiales alternativos, la eficiencia energética y la mejora en el diseño y ejecución de obras.
Las tecnologías observadas por MET Fund II se mueven precisamente en varios de esos ámbitos: adaptación climática, energía, infraestructura, arquitectura, construcción y operación de activos.
La inversión crea así un puente entre las necesidades de una empresa industrial en expansión y un conjunto de emprendimientos que intenta transformar la manera en que se diseñan, construyen y administran los espacios físicos.
Pero el acceso a un ecosistema de innovación no garantiza por sí mismo la transformación. Las startups suelen trabajar a una velocidad distinta de las grandes organizaciones, mientras las industrias de materiales y construcción operan con activos intensivos en capital, exigencias regulatorias y márgenes limitados para experimentar sin controles.
El reto para Progreso X será traducir esas diferencias en un sistema funcional: identificar una tecnología, probarla en condiciones reales, medir sus resultados y, cuando corresponda, desplegarla en varios países.
La entrada en MET Fund II le abre a Progreso una ventana hacia desarrollos tecnológicos que podrían definir parte del futuro de la construcción. La siguiente prueba será demostrar que puede llevarlos desde esa ventana hasta el terreno.
Con información de Progreso, MET Fund Advisors, MITdesignX y el Reporte de Sostenibilidad 2025 de Progreso.