Por: revistaeyn.com
La inversión de US$1.000 millones que Millicom anunció para Honduras en los próximos cinco años no debe leerse solo como una apuesta local por conectividad e infraestructura.
En realidad, encaja en una estrategia más amplia de expansión y consolidación regional con la que la compañía busca ganar escala en América Latina, fortalecer su marca Tigo y reposicionarse en un mercado telecom cada vez más concentrado.
En Honduras, el plan contempla la instalación de 127 nuevos sitios, con el objetivo de llevar conectividad a unas 350.000 personas y elevar la cobertura 4G desde el 93% actual hasta 99% a fines de 2026, según el anuncio difundido por la empresa y autoridades del país.
La inversión prevista se moverá entre US$150 millones y US$200 millones anuales y se sumará a los más de US$1.600 millones que Millicom asegura haber invertido en Honduras en los últimos cinco años para ampliar cobertura móvil, modernizar redes de transmisión y reforzar infraestructura de cloud y data center.
Pero el dato más interesante, desde la lógica empresarial, es otro: Honduras aparece como una pieza de un tablero más grande.
En su reporte del cuarto trimestre de 2025, Millicom informó resultados récord, con crecimiento orgánico de ingresos por servicios, EBITDA ajustado histórico y un flujo de caja libre que superó su meta anual.
Ese desempeño le dio respaldo financiero para profundizar su estrategia regional justo cuando Telefónica aceleró su repliegue en varios mercados latinoamericanos.
Ahí está una de las claves de lectura. Mientras Telefónica redefine su presencia en Hispanoamérica y vende activos fuera de sus mercados prioritarios, Millicom está aprovechando esa ventana para expandirse.
La compañía cerró la adquisición del 67,5% de Colombia Telecomunicaciones, controlada por Telefónica, y también completó la compra de las operaciones de Telefónica en Uruguay. Además, adquirió la unidad móvil de Telefónica en Chile junto con NJJ.
Esa secuencia muestra una empresa menos enfocada en crecimiento defensivo y más decidida a ganar huella regional.
En ese contexto, Honduras juega un rol estratégico por varias razones. Primero, porque es uno de los mercados históricos de Tigo en Centroamérica, donde la marca ya tiene una posición dominante en móviles, internet y banda ancha fija, según cifras sectoriales citadas por BNamericas.
Segundo, porque ofrece una plataforma de crecimiento orgánico en conectividad, especialmente en cobertura rural y digitalización de servicios. Y tercero, porque le permite a Millicom reforzar una narrativa regional que combina escala, infraestructura y expansión de acceso, algo cada vez más importante para competir no solo en telecomunicaciones tradicionales, sino también en servicios empresariales, cloud y convergencia fijo-móvil.
La propia compañía viene insistiendo en esa línea. En su comunicación corporativa, Millicom vincula su estrategia a la ampliación de redes, la monetización de datos, la migración de usuarios de prepago a pospago y la convergencia entre servicios móviles y fijos.
Es decir, no se trata únicamente de desplegar torres, sino de capturar más valor por cliente en mercados donde ya tiene marca, base instalada y capacidad operativa. Honduras, por su tamaño y madurez dentro del portafolio centroamericano, encaja bien en esa lógica.