Por: Revistaeyn.com
Cuando comenzó su camino profesional era de las primeras en el sector financiero, había pocas mujeres a quiénes seguir, pero décadas después la mirada le muestra una realidad totalmente distinta.
Hoy se llena de orgullo de ver a mujeres que dirigen bancos, presiden asociaciones y lideran áreas de riesgo, finanzas e inversión en toda la región.
María Eugenia Brizuela —Mayu Brizuela como se le conoce en toda Centroamérica—ha sido pionera, como Canciller salvadoreña, presidenta de un banco privado, miembro de Young Presidents Organization (YPO), y de numerosas ONG.
Pero lo tiene muy claro, “ser la primera solo tiene sentido si no soy la última”.
Vive de cerca el avance real de las mujeres en el sector, y ha sido un pilar esencial en este proceso, no solo ejerciendo puestos de liderazgo, sino también en su rol de coach ejecutiva, mentora y ejemplo a seguir.
Dos momentos marcaron su forma de entender el poder en las finanzas, uno al construir Internacional de Seguros desde cero en 1997. Le tocó convencer a Grupo Bancosal de que hacer una alianza con ella tenía sentido de negocio.
“Yo sabía argumentar asertivamente y esa negociación me enseñó que la credibilidad no se pide, se construye con un planteamiento sólido, números claros y la capacidad de ver lo que la otra parte necesita”, recordó.
El segundo momento, fue cuando asumió la presidencia de Banco Salvadoreño en 2004, en medio de una delicada transición, pero su camino ya había dejado un rastro de prestigio y los accionistas consideraron que estaba preparada para tomar la responsabilidad. No llegó como alguien de fuera, tenía más de una década de conocer el banco por dentro.
Ahí el desafío era liderar una entidad en la que el poder de la propiedad y de la gestión ya no estaban en las mismas manos y ahí se requería algo que no se enseña en ningún manual: ejercer la autoridad plenamente, respetando a quienes tienen la propiedad, sin dejar de tomar las decisiones que corresponden y propiciar el desarrollo íntegro del personal.
“Además, ser la primera mujer en ese cargo en el país hacía que cada decisión se observara con lupa. Mi camino al éxito fue construyendo el mejor equipo que la banca había visto", relata. Y agrega: "Me siento orgullosa de todos los jóvenes que me acompañaron introduciendo la nueva visión y los cambios necesarios en el banco y en la compañía de seguros. Aquí mi lección fue que el poder en las finanzas no se ejerce imponiéndose, sino generando confianza”.
En esos espacios donde era la única mujer, comprendió que el poder real está en llegar con mejor información que nadie, escuchar lo que el otro necesita y sostener la posición con serenidad.
Y así es ella: clara, decidida, un ejemplo de cómo escalar haciéndose indispensable, gracias a su preparación; y construyendo relaciones de confianza.
“Mi pro pio camino, me enseñó que las mejores decisiones financieras siempre tienen una dimensión política y humana. No esperes sentirte lista para pedir la siguiente responsabilidad. Prepárate a fondo, construye tu red y busca quien te patrocine, no solo quien te aconseje”, enfatiza.