Por: Ítalo Pizzolante Negrón (*)
La fragilidad institucional como riesgo estratégico.
Las empresas operan dentro de sistemas que dependen de un activo invisible: la estabilidad institucional. Cuando se debilita, todo se encarece: regulación, relaciones y decisiones.
Cuando hablamos del rol institucional de la empresa, nos referimos a la gestión gerencial que está consciente de que sus actuaciones responden al interés de la sociedad. El rol comercial, responde al interés de los accionistas y colaboradores. Ambos roles deben conservar un equilibrio para construir confianza.
La mejor ecuación institucional se diseña e implementa cuando propósito, cultura, gobernanza y compliance funcionan de forma integrada: de esa manera la organización deja de reaccionar y comienza a operar con coherencia estructural.
Lo que no está integrado, se fragmenta. Y lo que se fragmenta, se debilita.
El próximo mes, la alianza entre la Revista Estrategia y Negocios, DATOS Group y PIZZOLANTE publicará la Cuarta Edición de CONFIANZA 2026, el único estudio regional que investiga con parámetros precisos el ecosistema del valor CONFIANZA.
Esta investigación —que se viene realizando por cuarto año consecutivo, lo que permite reunir información histórica y comparable— estará pública para que las audiencias puedan utilizar sus diferentes datos, clasificados por país, a los efectos de diseñar las estrategias y las alianzas institucionales más adecuadas, de acuerdo con su mayor o menor confianza.
Novedades de la Cuarta Edición
Adicionalmente a lo ya documentado en ediciones pasadas sobre los diferentes Tipos de Confianza (más racional o emocional), este año la investigación sigue innovando.
En efecto, la Cuarta Edición presenta los resultados de la medición de los temas de Gobierno Corporativo y de Compliance.
Por la dificultad que implica comprender estos conceptos, tan valiosos como intangible, el estudio diseñó un constructo que permite medir percepciones de TRANSPARENCIA, IGUALDAD, LEGALIDAD y HONESTIDAD en las empresas y lideres, para obtener, a partir de estos atributos, la confianza involucrada en la forma como es gobernada la empresa y cuan apegada está al comportamiento responsable. Una forma solida para agregar una novedad en el estudio centroamericano de CONFIANZA 2026.
Cuando la confianza cae, el costo de operar sube
Es un error frecuente, subestimar el comportamiento y las actitudes cuando nos relacionamos.
Durante décadas se separó "desempeño" de "conducta". Ese paradigma colapsó. Hoy, las organizaciones son evaluadas tanto por lo que logran como por el “cómo” lo logran.
Lo que he aprendido, como consejero, es que la forma de corregir procesos inadecuados solo se logra revisando la gobernanza de la empresa y dedicando tiempo a tomar decisiones alineadas al propósito.
Diría que se requiere una profunda “reingeniería del pensamiento” en los lideres, fraseando el título de uno de mis libros, ya cercano a los 30 años.
Las organizaciones no colapsan por un evento. Colapsan por cómo están diseñadas
Los grandes fallos empresariales, tradicionalmente, se analizaron como crisis aisladas. Sin embargo, los errores no destruyen organizaciones sólidas. Las debilidades estructurales sí.
El verdadero problema no está solo en las decisiones que se toman, sino en la arquitectura corporativa, en el diseño del modelo organizacional que definió la empresa.
Así como el exceso de control genera rigidez, el buen diseño genera consistencia. Las organizaciones que perduran no controlan más: están mejor construidas. Cuentan con una gobernanza que se revisa, de cara a los objetivos comerciales e institucionales.
Las políticas existentes no evitan las fallas, las estructuras incoherentes las producen. Cuando lo que la organización declara, decide y ejecuta no está alineado, el riesgo se vuelve sistémico cuando esas crisis aún eran evitables.
No es la falta de normas lo que destruye organizaciones, es la falta de coherencia. Es factible verlo en las tendencias estudiadas de la CONFIANZA, desde 2023, cuando iniciamos el estudio, publicado sucesivamente por Estrategia y Negocios.
Aspectos claves a considerar
En la construcción o fortalecimiento de la CONFIANZA, el rol del compliance moderno traduce valores en decisiones. Deja de ser un control posterior para convertirse en un criterio previo que modela culturalmente a la empresa.
Hoy, el compliance integra un sistema de decisiones, y dejó de ser una función legal. Define cómo se decide dentro de la organización, introduce criterios, reduce discrecionalidad y aporta coherencia bajo presión. No frena el negocio; lo hace posible.
La gobernanza, y la consecuente coherencia, es otra variable que también estudiamos en CONFIANZA 2026: ella define cómo se ejerce el poder. En entornos complejos, protege la integridad y la consistencia organizacional. Una adecuada gobernanza es una ventaja competitiva.
Las empresas ya no compiten solo por eficiencia, sino por calidad institucional. La gobernanza permite sostener decisiones consistentes, incluso en contextos adversos. Permite estar conscientes de que la confianza que ganamos con nuestros comportamientos y trayectoria asegura la resiliencia en un ecosistema cada vez más retador.
Las crisis no transforman organizaciones, revelan su buen o mal diseño
No se trata de disponer de un protocolo o manual para enfrentar la crisis, sino de poder salir de ella con el mínimo impacto posible.
Las empresas bien gobernadas aseguran el estar bien construidas y de esa manera absorben impacto. Las débiles amplifican el daño.
La resiliencia no se improvisa, se diseña. No implica sobrevivir a la crisis; antes bien es adaptarse sin perder legitimidad. Las organizaciones sólidas absorben impacto sin destruir la confianza.
Sin dudas, el liderazgo actual exige coherencia. La nueva edición CONFIANZA 2026 llega para aportar un gran valor documental — datos, conocimiento y análisis— con el propósito de acompañar ese camino. Es una herramienta útil, que estará disponible en el mes de agosto, para valorar la mejor la hoja de ruta que construya reputación.
4 CLAVES QUE AYUDAN A ORDENAR LA AGENDA
1) DECISIÓN. Cada decisión envía una señal institucional de fuerza a la marca empresa, la marca líder y la marca comercial. Cada inconsistencia percibida amplifica el riesgo de cada una de las dimensiones de la “marca”.
2) CAPITAL INSTITUCIONAL. El capital institucional es el activo más determinante. Define velocidad, relaciones y sostenibilidad.
3) ESCENCIA DEL PODER. El poder real no está en el tamaño. Está en la legitimidad.
4) GOBERNANZA. Las organizaciones enfrentan una elección: seguir gestionando variables o comenzar a gobernar sistemas que integran procesos. Las primeras optimizan, las segundas perduran.
(*) Fundador de PIZZOLANTE.