Por revistaeyn.com
Recibir el primer salario representa mucho más que el inicio de la vida laboral. Es el momento en que miles de jóvenes comienzan a tomar decisiones financieras por cuenta propia y establecen hábitos que pueden influir en su bienestar económico durante su vida.
Por ello, Coopenae-Wink hace un llamado a aprovechar este primer ingreso como una oportunidad para desarrollar una relación saludable con el dinero, basada en la planificación, el ahorro y el cumplimiento de metas personales.
El contexto regional muestra avances significativos en el acceso y uso de servicios financieros. Según el Índice de Inclusión Financiera 2025, elaborado por Ipsos con información de ocho países de América Latina, la región alcanzó una puntuación de 48,5 sobre 100, consolidando cinco años consecutivos de crecimiento y acumulando un avance superior a diez puntos desde 2021.
Sin embargo, especialistas coinciden en que la verdadera inclusión financiera no depende únicamente del acceso a la tecnología, sino también de contar con los conocimientos y herramientas necesarias para utilizarla de forma consciente y estratégica.
“El primer salario representa mucho más que recibir un ingreso. Es el momento en que las personas comienzan a construir la relación que tendrán con el dinero durante toda su vida. Más allá de cuánto se gana, lo verdaderamente importante son las decisiones que se toman desde ese momento”, afirmó Cindy Rivera, gerente de Inclusión Financiera de Coopenae-Wink.
Cinco recomendaciones para sacar el máximo provecho
1. Elaborar un presupuesto mensual
Conocer cuánto dinero entra y en qué se gasta es muy relevante. Los reportes por categoría disponibles en Wink permiten visualizar fácilmente los principales gastos e ingresos y organizar un presupuesto.
2. Ahorrar antes de gastar
El ahorro no debe depender de lo que sobra al final del mes. Lo más recomendable es destinar una parte del salario al ahorro desde el momento en que se recibe.
3. Definir metas financieras claras
Ya sea continuar estudiando, realizar un viaje, adquirir un vehículo o crear un fondo para imprevistos, tener objetivos ayuda a dar propósito a cada moneda.
4. Utilizar la tecnología como aliada
Las herramientas digitales permiten monitorear gastos, realizar pagos, consultar movimientos y mantener un mejor control del presupuesto personal.
5. Mantener una formación financiera continua
La educación financiera es un proceso permanente. Comprender conceptos como ahorro, crédito, inversión y planificación financiera facilita la toma de decisiones conforme aumentan las responsabilidades económicas.
En una época donde las redes sociales exponen constantemente nuevos estilos de vida, productos y experiencias, detenerse antes de realizar una compra y preguntarse si responde a una necesidad real o a un impulso momentáneo puede generar una diferencia significativa en la salud financiera.
“La educación financiera brinda la libertad de tomar mejores decisiones. Cuando las personas aprenden a administrar sus ingresos desde el inicio de su vida laboral, cuentan con más herramientas para enfrentar imprevistos, alcanzar sus metas y construir bienestar de manera sostenible”, concluyó Rivera.