Por revistaeyn.com
Una de las habilidades más importantes para el futuro de los niños sigue quedando relegada: la educación financiera en un contexto en el que aprenden cada vez más rápido a desenvolverse en el mundo digital, advierten especialistas.
Más allá de enseñar a ahorrar, expertos consideran que la mensualidad o mesada puede convertirse en una herramienta práctica para formar hábitos de responsabilidad, disciplina y toma de decisiones desde la infancia.
Victoria Rosano, educadora en liderazgo, empresaria y fundadora de Elevia Academy, sostiene que la forma en que los padres administran este recurso puede marcar una diferencia significativa en el desarrollo de sus hijos. A su juicio, entregar dinero de manera periódica sin un objetivo formativo limita el potencial educativo de esta práctica y la reduce únicamente al consumo.
La mensualidad no debería entenderse como un premio ni como un derecho automático. Es una oportunidad para entrenar una habilidad que acompañará a los hijos durante toda la vida.
"Cuando un niño recibe una cantidad fija de dinero y debe decidir cómo administrarla, comienza a desarrollar habilidades que le servirán durante toda la vida. Aprende que los recursos son limitados, que las decisiones tienen consecuencias y que, muchas veces, alcanzar una meta requiere paciencia", afirma Rosano.
La especialista también señala que uno de los errores más frecuentes es intervenir cada vez que los hijos agotan su dinero antes de tiempo. Explica que permitir que enfrenten las consecuencias de sus decisiones en un entorno seguro fortalece su capacidad para planificar y administrar mejor sus recursos en el futuro.
Entre las recomendaciones para iniciar la educación financiera en casa destaca la práctica de dividir la mensualidad en tres categorías: una destinada a gastos inmediatos, otra para el ahorro enfocado en una meta específica y una tercera para donar o compartir con personas que lo necesiten. De esta manera, los niños comprenden que el dinero no solo está relacionado con el consumo, sino también con la planificación y la solidaridad.
Conforme los hijos crecen, la enseñanza puede ampliarse hacia temas como la elaboración de presupuestos, el funcionamiento de cuentas bancarias, las inversiones básicas y el uso responsable de tarjetas de débito, incorporando estas conversaciones a la dinámica familiar de forma natural.
"La educación financiera no debería esperar hasta la universidad o el primer empleo. Debe empezar en casa, desde la infancia, con pequeñas lecciones cotidianas que construyen grandes hábitos. Porque el mejor patrimonio que podemos dejarles a nuestros hijos no siempre está en una cuenta bancaria, sino en las herramientas que les permitirán crear su propio futuro con responsabilidad, criterio y confianza", concluye la fundadora de Elevia Academy.
Para Rosano, formar niños capaces de administrar su dinero con criterio no busca crear futuros millonarios, sino adultos preparados para tomar decisiones financieras responsables, evitar deudas innecesarias y construir una estabilidad económica sostenible a lo largo de su vida.