Por revistaeyn.com
Utilizar dinero de la empresa para cubrir gastos personales, retirar recursos sin definir cómo serán remunerados los socios, registrar préstamos a socios que nunca serán recuperados y trasladar gastos entre sociedades sin una justificación adecuada.
Estas son algunas de las prácticas que pueden complicar el cierre fiscal de las empresas costarricenses, aumentar sus obligaciones tributarias y exponerlas a cuestionamientos de la Administración Tributaria en el cierre fiscal 2026.
De acuerdo con especialistas, aunque estas operaciones pueden parecer habituales dentro de la administración de un negocio, sus consecuencias van más allá de los registros contables. Esto porque, la falta de planificación y de respaldo documental puede provocar que las compañías terminen pagando más impuestos de los previstos, enfrenten ajustes tributarios o lleguen al momento de presentar su declaración sin los recursos necesarios para cumplir con sus obligaciones.
En este sentido, Rebeca Alvarado, abogada tributaria, explicó que uno de los principales problemas es que muchas empresas consideran el cierre fiscal como un procedimiento que debe resolverse al finalizar el período, cuando en realidad las decisiones financieras, administrativas y societarias tomadas durante todo el año influyen directamente en el cálculo del impuesto sobre las utilidades.
Paralelo a la falta de planificación fiscal, uno de los errores más frecuentes que identifica Alvarado es la falta de separación entre los recursos de los socios y el patrimonio de sus empresas. Por ejemplo, en algunos negocios, los propietarios utilizan cuentas bancarias empresariales para pagar compromisos personales o retiran dinero de la empresa conforme lo necesitan, sin establecer previamente un mecanismo adecuado de remuneración o distribución de utilidades.
Añadió que esto provoca que una empresa pueda experimentar una reducción importante de su efectivo y, al mismo tiempo, mantener una utilidad gravable elevada. Esto porque los gastos personales de los socios o dueños no pueden utilizarse para disminuir la renta neta sobre la cual se calcula el impuesto del contribuyente.
Esta situación también se presenta cuando los retiros se registran como préstamos a socios, aunque no exista una intención real de devolver los recursos. Estas cuentas pueden permanecer durante años en los estados financieros sin posibilidades efectivas de recuperación, distorsionando la información financiera de la compañía.
Otra práctica que puede generar contingencias es trasladar gastos o recursos entre empresas pertenecientes a un mismo grupo económico, especialmente cuando una sociedad registra utilidades elevadas y otra presenta resultados menores.
En este sentido, Alvarado aclara que operar mediante varias sociedades es una estructura empresarial legítima. No obstante, el riesgo aparece cuando se realizan transacciones que no corresponden a operaciones reales o cuyos valores no reflejan condiciones de mercado.
Otro aspecto que destacó Rebeca Alvarado, abogada tributaria, es que, al acercarse el cierre fiscal, algunas empresas buscan aumentar sus gastos o adquirir activos con la expectativa de reducir el impuesto sobre las utilidades. Sin embargo, la especialista advierte que comprar equipos, maquinaria u otros activos no significa que el desembolso pueda deducirse inmediatamente y en su totalidad.
Asimismo, Alvarado mencionó que otros aspectos que generan riesgos a la hora de realizar el cierre fiscal 2026 son modificaciones injustificadas de los costos de inventario, el pago de dietas sin suficiente respaldo y la adquisición de facturas por operaciones inexistentes, prácticas que pueden generar ajustes, intereses y sanciones.