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Robots y coches autónomos equipados con IA llegan para auxiliar tareas en el campo

2026-06-03

Por: EFE

Detectar plagas y problemas de riego, aplicar tratamientos fitosanitarios selectivos o ayudar a los operarios a cargar y trasladar la fruta son solo algunas de las tareas que los robots y vehículos autónomos pueden asumir para que la agricultura sea más tecnológica y rentable.

Y no es ciencia ficción. Desarrollar estos prototipos es uno de los objetivos del Centro de Automática y Robótica (CAR), un centro mixto del CSIC y de la Universidad Politécnica de Madrid, cuyos investigadores diseñan proyectos tecnológicos basados en inteligencia artificial y robótica para solucionar retos socioeconómicos como los de la agricultura, un sector estratégico altamente diversificado.

Uno de los prototipos desarrollados en este centro de investigación público es un coche autónomo que se mueve de forma totalmente autónoma y segura, y que revisa el cultivo siguiendo una ruta previamente planificada.

El vehículo, equipado con sensores y un GPS de gran precisión, monitoriza los cultivos en función de las necesidades del agricultor o la explotación en busca de problemas que pongan en riesgo una zona, como un fallo del sistema de riego o una plaga.

Este prototipo, desarrollado a partir de un Renault Twizy, sigue una ruta específica para hacer la cobertura de las distintas zonas de un cultivo y detectar problemas y, para ello, "toma imágenes georreferenciadas que se analizan en el propio ordenador del coche o que van a la nube a través de telefonía móvil con las coordenadas exactas del lugar en el que hay que arreglar el riego o aplicar un tratamiento específico y localizado", explica Ángela Ribeiro, investigadora principal del Grupo de Percepción Artificial del CAR.

Robots de ayuda a la vendimia. EFE/ Centro De Automática Y Robótica (CAR), Centro Mixto Del CSIC Y La Universidad Politécnica De Madrid

De esta manera, no solo es posible controlar la explotación sin necesidad de estar paseándose por el cultivo, sino que además puede vigilar condiciones específicas, en función de la época, de las condiciones meteorológicas o de amenazas concretas que son detectadas por la inteligencia artificial.

El vehículo, que se ha probado en el campo y está preparado para sortear obstáculos, está listo para comercializarse con un costo "bastante asumible" (unos US$16.000, según los sensores que lleve instalados) y "permite vigilar toda una explotación agrícola de manera eficaz y altamente especializada", destaca la responsable del CAR.

El CAR, además, cuenta con otro prototipo, un robot autónomo parecido a un rover de exploración planetaria, que sigue al operario en la recogida de la fruta y que aligera enormemente las dificultades del trabajo físico. "La parte que requiere más esfuerzo recae en el robot, que se encarga del transporte de la caja donde se deposita el producto cosechado ahorrándole muchos esfuerzos al trabajador".

Con él, ya no hace falta que el trabajador tenga ciertas condiciones físicas, sino que sepa hacer una recogida selectiva adecuada, algo que un robot no puede hacer eficazmente en todos los casos "porque hay aspectos de la maduración de una fruta (el color y el aroma) que implican varios sentidos, así como una manipulación cuidadosa del futuro, habilidades que tiene el ser humano y que las máquinas no pueden sustituir actualmente".

"La idea no es reemplazar la mano de obra humana, sino ayudar a que su trabajo sea más liviano y especializado", subraya la experta.

Pero a diferencia del vehículo autónomo que tienen un costo asumible, estos robots pueden costar entre US$ 16.000 y US$32.000 cada uno pero, además, hace falta tener una flota y eso ya deja de ser rentable, al menos en los primeros años.


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