Por revistaeyn.com
El scraping es una técnica de inteligencia de fuentes abiertas (OSINT, open-source intelligence) que automatiza la extracción y el análisis de grandes volúmenes de información de internet.
Este proceso permite a las empresas recopilar datos de sitios web o redes sociales, mediante herramientas, extensiones y bibliotecas, para realizar investigaciones de mercado, identificar tendencias y analizar el posicionamiento de marca y la competencia.
“En teoría, el uso de herramientas, extensiones o bibliotecas de scraping no es ilegal. Sin embargo, esto depende del propósito y del uso que se haga de esta información. Por ejemplo, si una empresa publica los precios de sus productos en su marketplace, es legal obtener esos datos utilizando herramientas extensiones de navegador”, comenta David González, investigador de seguridad informática de ESET Latinoamérica.
Aunque obtener datos web podría ser legal, según las leyes de protección de datos personales sería ilegal publicar esa información personal sensible, ya sea accidentalmente o no.
Usos más pupulares de los scrapers: Monitoreo de precios, contenido de redes sociales y noticias especializadas del sector.
Según la plataforma Radar de Cloudflare, el tráfico generado por bots superó al tráfico web humano, con un 57 % del tráfico impulsado por bots, frente al 42 % impulsado por humanos hasta junio de 2026. Además, según el Thales Bad Bot Report 2026, el tráfico malicioso de bots representó aproximadamente el 40 % del tráfico total de bots en 2025.
USO INCORRECTO
El scraping malicioso puede afectar a la organización cuyos datos fueron publicados, tanto en términos de implicaciones legales como de riesgos de seguridad asociados. Las principales formas, según ESET, en que el scraping malicioso puede afectar a una empresa son:
· Violación de privacidad: un ciberdelincuente puede recopilar datos personales sin el consentimiento del propietario, independientemente de que sean públicos debido a un descuido por parte de quien los publicó.
· Frudes y estafas: la información obtenida puede utilizarse para crear perfiles falsos, hacer que los fraudes financieros sean más efectivos al aumentar su nivel de personalización (spearphishing) y posteriormente llevar a cabo ataques de ingeniería social.
· Impacto en el rendimiento de los sitios objetos de scraping: al acceder y consumir recursos de portales o redes sociales, el aumento del tráfico web puede afectar negativamente el rendimiento de los recursos web, provocando que los sitios se vuelvan más lentos o queden temporalmente fuera de servicio.
· Daño en la reputación: la obtención de datos personales puede utilizarse con fines maliciosos, como perjudicar la reputación de una empresa, lo que puede llevar a una pérdida de clientes debido a la desconfianza sobre cómo se expuso y recopiló esa información. Esto puede tener un impacto duradero tanto en cuestiones legales como financieras.