Por: Revistaeyn.com
La posibilidad de que Rusia lance drones contra países europeos lejos del frente de Ucrania abrió este jueves una discusión delicada: cómo prepararse ante un riesgo sin presentarlo como un ataque decidido o inminente.
Una información publicada por El Mundo atribuye a la CIA una advertencia sobre una eventual operación desde barcos en el Mediterráneo contra España, Francia o Italia.
El alerta, sin embargo, no ha sido difundido públicamente por la agencia estadounidense y recibió desmentidos o reservas de dos de los países mencionados.
El presidente francés, Emmanuel Macron, fue preciso en un punto: afirmó que la CIA no había informado a los servicios franceses de un ataque de ese tipo. Al mismo tiempo, reconoció que un ataque con drones en Francia es posible y sostuvo que los actos hostiles contra países europeos se han multiplicado.
El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, dijo que la alarma publicada por el periódico español no encontraba confirmación y pidió evitar que se acrecentara la inquietud.
La evaluación general del riesgo y la verificación de esa alerta concreta son cuestiones distintas.
De dónde proviene la versión atribuida a la CIA
Según el periodista Xavier Colás, autor de la información de El Mundo, los servicios estadounidenses manejan un escenario de drones lanzados desde embarcaciones situadas frente a las costas europeas. Su reportaje menciona el modelo ruso Gerbera y fuentes de defensa no identificadas.
Una reconstrucción de Euronews relaciona el origen de la información con la visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú el 25 de agosto.
La visita de Ratcliffe a Moscú fue reportada entonces por medios estadounidenses y Reuters, pero la CIA no explicó públicamente el contenido de las conversaciones. Por eso, el viaje no permite verificar por sí mismo la existencia ni los detalles del supuesto informe posterior.
Tampoco hay en el dominio público una fecha, un objetivo concreto o pruebas que permitan afirmar que se haya ordenado un ataque desde el Mediterráneo. La hipótesis periodística merece atención; su atribución y alcance deben seguir presentándose como tales.
Qué dice el informe que sí es público
La inteligencia militar danesa publicó este 24 de septiembre una evaluación de tres páginas. Advierte que Rusia podría intensificar acciones de sabotaje, ciberataques destructivos y otras operaciones contra países occidentales.
También estima un riesgo bajo, aunque creciente, de un ataque militar limitado contra uno o varios miembros de la OTAN fronterizos con Rusia, incluso en los próximos meses.
El documento no identifica en ese apartado a España, Francia o Italia ni corrobora el escenario de barcos en el Mediterráneo.
La evaluación danesa distingue expresamente ese escenario de una invasión: afirma que no observa indicios de que Rusia esté preparando una invasión abierta de un país aliado y la considera altamente improbable.
Plantea que una acción limitada, si ocurriera, podría buscar desviar recursos europeos de Ucrania o probar si la OTAN logra una respuesta unida. Son estimaciones de inteligencia sobre posibilidades e incentivos, no la constatación de una operación ya decidida.
¿Por qué se arriesgaría Rusia a atacar a la OTAN?
La pregunta central tiene dos respuestas según la escala. Una guerra abierta con la alianza expondría a Rusia a una confrontación militar de consecuencias enormes. Mark Rutte, secretario general de la OTAN, la calificó este jueves de muy improbable y sostuvo que Moscú sabe que no podría derrotar a la alianza.
El comandante supremo aliado en Europa, el general Alexus Grynkewich, describió un ataque limitado como improbable, aunque imposible de descartar, y pidió actuar con calma y confianza en las capacidades defensivas de la OTAN.
La lógica que examinan los servicios daneses es otra: especulan con una acción limitada o encubierta con la que Moscú creyera poder presionar a Europa sin provocar una guerra general. Podría buscar intimidar, interrumpir apoyo logístico a Ucrania o medir la reacción de los aliados.
Ese cálculo sería peligroso incluso para Rusia: una atribución clara, víctimas o una respuesta inesperada podrían producir una escalada que el atacante no hubiera previsto.
El artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte establece la defensa colectiva frente a un ataque armado; su aplicación requiere que los aliados evalúen los hechos y decidan la asistencia que consideren necesaria. No convierte automáticamente cualquier incidente con un dron en una guerra total.
Moscú rechaza la premisa de que planee atacar a Europa
El representante ruso ante la OSCE, Dmitri Polianski, afirmó este jueves que una guerra con la OTAN no está en los planes de su país y acusó a los gobiernos europeos de alimentar temores para justificar su rearme.
Es la posición oficial rusa, recogida por TASS; por sí sola no zanja las acusaciones europeas sobre sabotajes ni verifica o desmiente la información atribuida a la CIA.
La OTAN, entretanto, ha reforzado el intercambio de inteligencia ante los incidentes que investiga, según explicó Grynkewich a Reuters.
La fotografía más precisa de esta jornada es, por tanto, una Europa en alerta ante amenazas híbridas y posibles errores de cálculo, con un informe danés público que acota el riesgo de ataque limitado y una supuesta advertencia específica de la CIA que sigue sin confirmación pública.