Por revistaeyn.com
El menor crecimiento de los ingresos de las familias, el debilitamiento del mercado laboral y una desaceleración del crédito de consumo están reduciendo el ritmo del gasto de los hogares en Costa Rica durante 2026, en un contexto en el que también se enfrían las expectativas de consumidores y empresas y la economía pierde dinamismo.
Así lo señala el más reciente Informe de Política Monetaria (IPM) de julio del Banco Central de Costa Rica (Banco Central de Costa Rica), el cual evidencia una moderación en el consumo privado, uno de los principales motores de la actividad económica del país.
El informe muestra que el gasto en consumo final de los hogares registró un crecimiento interanual de 2,62 % al cierre del segundo trimestre de 2026, inferior al 3,38 % observado en el mismo periodo de 2025 y también por debajo del 3,47 % alcanzado durante el primer trimestre del presente año.
Como resultado de este comportamiento, el Banco Central redujo su previsión para el crecimiento del consumo privado en 2026, al estimarlo ahora en 2,9 %, frente al 3,5 % proyectado en abril.
El economista Daniel Ortiz, socio director de la firma Cefsa, explicó que la desaceleración se concentra principalmente en dos de los componentes con mayor peso dentro del gasto de las familias: los bienes no duraderos, como alimentos y combustibles, y los servicios, que en conjunto representan cerca del 87 % del consumo de los hogares.
Según el especialista, el menor ritmo de crecimiento refleja una actitud más cautelosa por parte de los consumidores, influida por un entorno internacional más complejo, la posibilidad de una reforma fiscal que aumente el Impuesto al Valor Agregado (IVA) sobre la canasta básica y una economía nacional que pierde impulso.
Reducción del ingreso disponible
El Banco Central atribuye este comportamiento, en primer lugar, a una reducción del ingreso disponible real de las personas. Los ingresos nominales registraron una caída interanual de 2,0 % a mayo de 2026, mientras que los ingresos reales disminuyeron 1,1 %, reduciendo el poder adquisitivo de los hogares.
Además, tanto los ingresos laborales de los hombres como los de las mujeres presentaron variaciones interanuales negativas durante los primeros meses del año, prolongando una tendencia que comenzó en la segunda mitad de 2025.
El deterioro del mercado laboral también ha contribuido a este escenario. Aunque la tasa de desempleo permaneció relativamente estable, la tasa neta de participación laboral cayó hasta 54,3 %, 0,9 puntos porcentuales menos que el promedio de 2025, mientras que la tasa de ocupación descendió a 50,7 %, manteniendo la tendencia decreciente observada desde finales del año pasado.
Paralelamente, la población fuera de la fuerza laboral alcanzó 1,964 millones de personas en mayo, unas 53.000 más que el promedio registrado durante 2025.
Otro elemento que limita el consumo es la desaceleración del crédito. Al cierre de junio, el financiamiento al sector privado creció 4,7 %, por debajo del 5,4 % registrado un año antes. En particular, el crédito destinado al consumo redujo significativamente su ritmo de expansión, pasando de crecer alrededor del 20 % interanual a inicios de 2025 a cerca del 6 % en abril de este año.
A este panorama se suma un deterioro en la confianza de los consumidores. El Índice de Confianza del Consumidor elaborado por la Universidad de Costa Rica descendió a 54,8 puntos en mayo, seis puntos menos que en febrero, reflejando un menor optimismo sobre la evolución de la economía.
El enfriamiento del consumo coincide con una desaceleración de la actividad económica. Durante el segundo trimestre de 2026, el Producto Interno Bruto creció 3,4 %, por debajo del 4,0 % registrado en el trimestre anterior y del 4,6 % observado un año atrás, principalmente por una moderación en el crecimiento de las exportaciones manufactureras de los regímenes especiales.
Con información de CRHoy