Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
La economía de Costa Rica cerró el tercer trimestre de 2025 con cifras que confirman su fortaleza, pero también con señales de alerta de cara a 2026. Según un informe del Grupo EMFI, el país registró un crecimiento interanual del 5,5 %, consolidando “un modelo de crecimiento cada vez más respaldado por la fabricación avanzada y la integración en cadenas de valor globales”.
Durante la última década, Costa Rica se ha transformado en un centro regional de dispositivos médicos e instrumentos de precisión. Este sector ya representa más del 40 % de sus exportaciones y se ha convertido en el principal motor industrial. Las ventas externas equivalen a cerca del 40 % del PIB, y casi la mitad tiene como destino Estados Unidos, lo que evidencia una elevada concentración comercial.
El informe subraya que el crecimiento del tercer trimestre estuvo impulsado por dos grandes pilares: el consumo privado y las exportaciones. El gasto de los hogares, que representa más del 60 % de la economía, creció un 3 % interanual, apoyado por la estabilidad laboral, baja inflación y condiciones financieras favorables.
Sin embargo, el componente externo fue decisivo: las exportaciones avanzaron un 10,1 %, acelerándose frente al trimestre previo.
“En conjunto, el ciclo actual está predominantemente impulsado por las exportaciones, con un apoyo significativo del consumo privado”, señala el análisis. No obstante, advierte que esta misma fortaleza expone al país a riesgos crecientes.
El principal desafío proviene de Estados Unidos, que mantiene un arancel del 15 % sobre ciertos productos costarricenses. Este nuevo gravamen encarece el acceso al mayor socio comercial y podría presionar los márgenes frente a competidores como México, que goza de trato preferencial bajo el acuerdo USMCA.
“Cualquier desventaja relativa puede influir en las decisiones futuras de ubicación”, apunta EMFI, en alusión a la competencia por atraer nuevas inversiones.
A esto se suma la apreciación sostenida del colón. En el último año, el tipo de cambio ha mostrado una tendencia a la baja, en un contexto de abundante oferta de divisas y acumulación agresiva de reservas internacionales por parte del Banco Central.
Sin embargo, el informe advierte que esta combinación genera un “doble shock”: presión comercial desde el mercado de destino y presión cambiaria desde el frente interno. Aunque la demanda de dispositivos médicos es relativamente inelástica —debido a certificaciones estrictas y contratos de largo plazo—, una compresión gradual de márgenes podría moderar la expansión futura del sector.
En el plano político, la administración de Laura Fernández abre una posible ventana de negociación. Dada la relevancia de Costa Rica como proveedor estratégico de suministros médicos para el sistema sanitario estadounidense, el documento considera “plausible” una revisión técnica de los aranceles o excepciones sectoriales.
En síntesis, Costa Rica encara 2026 con bases sólidas, pero con un entorno externo más complejo. El escenario más probable, concluye EMFI, es “uno de ajuste temporal, con potencial de mejora si las negociaciones estratégicas tienen éxito”.