Por revistaeyn.com
El hato porcino de Costa Rica alcanzó una estimación de 441.886 animales en 2025, de los cuales el 88,8 % se destinó a la producción de carne y el 11,2 % a la reproducción, según los resultados de la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
La actividad registró además 837.766 nacimientos de porcinos durante el año, un indicador que refleja la dinámica reproductiva del sector y las diferencias de productividad entre las explotaciones de mayor tamaño y las fincas de subsistencia.
De acuerdo con los datos del INEC, las fincas grandes costarricenses contabilizaron un promedio de 2,4 partos por hembra, frente a 1,6 en las unidades productivas de subsistencia, según la clasificación del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
Las diferencias también se observaron en el manejo de las crías. La edad promedio de destete fue de 23,9 días en las fincas grandes, mientras que en las de subsistencia llegó a 35,5 días. Asimismo, el intervalo entre el destete y una nueva preñez se estimó en 5,9 días para las explotaciones grandes y en 18,4 días para las de subsistencia.
En cuanto a la composición del hato reproductivo, los vientres representaron el 94 % de los animales destinados a esta función. La estructura del ganado porcino mostró, además, una relación aproximada de 16 hembras por cada macho.
Durante 2025 se estimaron 130.887 muertes de porcinos en Costa Rica. El 99 % correspondió a animales destinados a la producción de carne, con una mayor incidencia durante la fase de lactancia, que concentró 61.190 decesos, equivalentes al 47,2 % del total reportado.
Entre los animales destinados a la reproducción, las hembras representaron el 97,1 % de las muertes registradas dentro de esa categoría.
La encuesta también identificó prácticas de alimentación y manejo de residuos en las explotaciones. El concentrado fue el principal sistema de alimentación utilizado por las fincas porcinas grandes y medianas.
En materia ambiental, las lagunas de oxidación constituyeron el método predominante para el tratamiento de residuos: esta práctica fue reportada por el 88,2 % de las fincas grandes y el 87,1 % de las medianas.