Empresas & Management

Aprender a aprender: la ventaja competitiva que Centroamérica necesita en 2026

Cuando la IA acelera el cambio, la verdadera brecha no es tecnológica, sino cognitiva. El CEO de COGx, Javier Argüello, explica por qué los sistemas educativos deben dejar de enfocarse en el rendimiento y empezar a formar personas capaces de aprender, transferir conocimiento y adaptarse. Una conversación clave para empresarios que piensan en el talento del futuro.

2026-01-22

Por Norma Lezcano - revistaeyn.com

En 2026, la conversación sobre Inteligencia Artificial ya no girará únicamente en torno a automatización, productividad o nuevas tecnologías. El verdadero punto de inflexión para las empresas —y para las economías— estará en otro lugar: cómo se forma el talento humano capaz de convivir, potenciar y dirigir esa tecnología.

Para los empresarios de Centroamérica, esta pregunta es crítica. La región enfrenta un desafío estructural: sistemas educativos que priorizan el rendimiento inmediato por encima del aprendizaje profundo, universidades que reciben estudiantes con bases frágiles y organizaciones que demandan profesionales capaces de pensar, transferir conocimiento y adaptarse en entornos de cambio acelerado. En la era de la IA, esa brecha deja de ser un problema educativo para convertirse en un riesgo estratégico.

Por eso, una de las grandes tendencias que deben considerar los líderes empresariales hacia 2026 es poner el foco en la educación desde su raíz: en la educación formal inicial, en la forma en que aprenden niños y jóvenes, y en la capacidad del sistema para formar universitarios que no solo acumulen información, sino que sepan incorporar conocimientos, aplicarlos en contextos nuevos y convertirse en talento plenamente funcional en el mundo laboral.

Desde esta perspectiva, E&N conversó con el experto de origen nicaragüense Javier Argüello, CEO y fundador de COGx, una organización internacional de investigación y desarrollo en Ciencias del Aprendizaje aplicada. COGx ha operado en más de 20 países y es reconocida globalmente por traducir, con rigor científico, décadas de investigación sobre cómo aprende el ser humano en programas prácticos para docentes, estudiantes, universidades y organizaciones. Su trabajo ha sido premiado en Estados Unidos como una de las EdTech más innovadoras en la preparación de estudiantes para el éxito universitario

-¿Qué diferencia hay entre aprendizaje y rendimiento académico?

El aprendizaje se refiere a cambios relativamente permanentes en el conocimiento o el comportamiento. El rendimiento académico, en cambio, se refiere a fluctuaciones temporales en el conocimiento o el comportamiento que pueden medirse u observarse durante (o poco después) de la instrucción. Lo importante: el rendimiento académico no es evidencia de aprendizaje y deja a los estudiantes mal preparados para el éxito futuro, lo que hace que muchos tengan bases deficientes sobre las cuales construir conocimiento.

¿La IA está debilitando la memoria humana? La paradoja cognitiva de la era digital

-¿Cómo se da un proceso real de aprendizaje?

El aprendizaje tiene tres fases: superficial, profundo y transferencia. El aprendizaje superficial consiste en estudiar sin reflexionar sobre el propósito o la estrategia, adquirir muchas ideas sin necesariamente conectarlas, y memorizar hechos y procedimientos de manera mecánica. El aprendizaje profundo implica buscar significado, conectar y ampliar ideas, identificar patrones y principios subyacentes, evaluar la evidencia y relacionarla con las conclusiones, analizar los argumentos con cautela y pensamiento crítico, y mantener un interés activo por el contenido del curso. La transferencia es sinónima del éxito en el aprendizaje. Esta ocurre cuando los estudiantes aprenden estrategias en una situación y son capaces de aplicarlas en otra, en la medida en que reconocen en qué se parecen o difieren ambos contextos. La clave de la transferencia es aprender a detectar similitudes y diferencias entre situaciones.

-¿Cuál sería entonces la medida de éxito en un proceso de aprendizaje?

La educación debe aspirar a que los alumnos puedan transferir lo aprendido entre contextos distintos, incluso cuando parecen lejanos entre sí. Esto genera cambios estructurales en el funcionamiento cognitivo que permiten que el aprendizaje autónomo e independiente sea posible.

La transferencia ocurre al incorporar la codificación, la recuperación y la meta-memoria a la escolarización. La codificación es transformar lo que percibimos en representaciones mentales, lo cual facilita el aprendizaje superficial. La recuperación es traer información almacenada a la conciencia, lo que facilita el aprendizaje profundo y la transferencia. Mientras que la meta-memoria es la conciencia y administración activa del conocimiento que adquirimos.

Aprender a aprender: la ventaja competitiva que Centroamérica necesita en 2026

-¿Qué rol juega en esto la memoria?

La memoria no funciona como una grabadora (no repite), más bien, reconstruye. Por lo tanto, la consolidación de lo que aprendemos depende y requiere de la recuperación frecuente y espaciada, de tal forma que nos obliga a recrear lo que sabemos (provocando errores) hasta saberlo de forma automática. Esto nos permite acelerar la eficiencia y eficacia del nuevo aprendizaje y es un prerrequisito para el pensamiento crítico y la creatividad.

La memoria es de las habilidades más maleables, lo cual implica que podemos mejorarla significativamente con la práctica deliberada de estrategias y técnicas para codificar y recuperar la información. Al entrenar a los docentes y estudiantes sobre estas elevamos el conocimiento profundo, la autorregulación y la capacidad de aprendizaje autónomo.

-Hoy se habla mucho de la importancia del “pensamiento crítico”. ¿Qué distinción haría entre pensamiento crítico y pensamiento profundo?

El pensamiento crítico depende de lo que los estudiantes ya saben y de cómo se almacena, activa y aplica ese conocimiento. Por el contrario, el pensamiento profundo está íntimamente ligado al contenido del pensamiento, es decir, al conocimiento del dominio. A veces las historias se repiten cuando las lecciones no se aprenden (de forma profunda y/o sin transferencia). Quizá, ese es el problema con el modelo tradicional de educación: nos tiene secuestrados.

-¿Qué de su educación (secundaria, universitaria, de post grado) le ha resultado útil?

Lo más útil de mi formación ha sido el contraste entre mis fracasos académicos y mis experiencias posteriores. Durante la secundaria y la primera parte de la universidad tuve un desempeño muy bajo, lo que despertó en mí la necesidad de comprender mejor la cognición y el funcionamiento del sistema educativo.

Al ingresar a Yale para mi primera maestría temí no estar a la altura, pero terminé destacando y representando a la universidad en competencias nacionales e internacionales. Esa experiencia fortaleció mi confianza y consolidó mi interés por el aprendizaje.

Posteriormente, en Harvard y a través de cursos e investigación en MIT, descubrí las ciencias cognitivas. Fue revelador darme cuenta de que la vasta investigación científica sobre el aprendizaje humano estaba prácticamente aislada en la academia y no influía en la formación docente. Ese hallazgo moldeó mi propósito profesional.

- ¿Cómo hace para seguir actualizándote permanentemente?

Para mantenerme actualizado sigo dos prácticas complementarias. En primer lugar, estudio de manera continua: asisto a conferencias especializadas en Ciencia Cognitiva, educación y tendencias del mercado laboral, y leo de forma sistemática investigación científica y literatura académica. En segundo lugar, aplico y difundo ese conocimiento mediante la publicación de artículos, la actualización permanente de nuestros programas con nueva evidencia y mi participación como ponente en conferencias internacionales. Actualmente también estoy finalizando un libro sobre la Ciencia del Aprendizaje, lo cual refuerza este proceso de actualización constante.

-¿Por qué su compañía eligió como propósito “optimizar el aprendizaje a través de la Ciencia”?

Visualizamos una oportunidad evidente: la educación seguía operando con métodos basados en intuiciones y mitos, a pesar de que hoy contamos con más de un siglo de investigación científica sobre cómo aprende el ser humano. Esa brecha entre práctica y evidencia ya no es sostenible.

El gran engaño educativo: Cómo los mitos nos condenan al subdesarrollo

El desafío es profundo: muchos estudiantes terminan la secundaria sin la preparación necesaria para acceder a la educación superior, y las universidades enfrentan una presión creciente porque sus graduados no siempre desarrollan las habilidades que demanda la fuerza laboral. Estos problemas se deben a la ausencia de un enfoque sistemático basado en la ciencia del aprendizaje.

-¿Qué aconsejarías a sus hijos para ser profesionales empleables y funcionales en el mundo que viene?

Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no saben leer y escribir, sino aquellos que no pueden aprender, desaprender y reaprender. Esto es obvio y el que no domine como aprende de forma activa, consciente, eficiente y eficaz se limita innecesariamente. Estos son prerrequisitos para ser empleables en el futuro. Mis hijos, aunque jóvenes en primaria (3er y 6to grado), están claros de esto y hablamos de la metacognición, la memoria de trabajo, y el propósito de la educación desde antes de que entendieran estos conceptos.

A la vez, desconozco cuáles serán los trabajos del futuro (el mundo laboral está cambiando rápidamente) y mis hijos deben convertirse en sus propias personas. Mi interés es que sean personas con ética y carácter antes de personas con ambición y/o oportunidad para que lo que hagan lo hagan con excelencia, pero contribuyendo al bien de la humanidad. Creo que la moral debe ser rígida mientras que el intelecto debe ser flexible, para que puedan evolucionar constantemente y actualizarse, incluyendo la costumbre de retar sus paradigmas y dogmas constantemente, pero sin perder el compás moral que los debe guiar.

-¿En qué países encuentra que se están haciendo las cosas medianamente bien en materia educativa?

La adopción de la ciencia del aprendizaje es algo que monitoreamos en los países anglosajones e hispanohablante principalmente. Entre los países anglosajones Australia es el más avanzado, seguido por Inglaterra. Estados Unidos va atrasado en las reformas de su modelo educacional, pero hay unos 5 estados experimentando con adopciones de programas basados en la ciencia del aprendizaje. En Latinoamérica desconozco de un solo país que avance en la transformación de su sistema educacional a uno que este basado en la ciencia del aprendizaje -con fidelidad y éxito a nivel nacional.

En nuestro caso con COGx, hemos operado en 20 países con diferentes niveles de escala: desde intervenciones a nivel de ministerio de educación hasta implementación en escuelas privadas. También hemos contribuido a avances en el Medio Oriente y Asia. Los países más educados y/o con alto nivel de competitividad y estándar de vida suelen reconocer la urgencia de desarrollar habilidades (cognitivas) a pesar de que han tenido éxito global en los rankings de rendimiento académico. Los países que figuran que dominan rankings de educación saben que el modelo tradicional está completamente obsoleto.

-¿Cuáles son las buenas prácticas de las experiencias de éxito?

En base a nuestra experiencia, lo esencial son tres elementos. Primero, liderazgo claro sobre la necesidad de incorporar la Ciencia del Aprendizaje (enseñanza y aprendizaje basados en evidencia). Sin esto, el cambio se ve como un peligro a la estabilidad laboral. Tiene que ser visto al revés: el estatus quo es una amenaza a la estabilidad laboral del docente y líder del sistema escolar porque no fomenta resultados positivos.

Lo segundo debe ser compromiso de crear un centro de excelencia -esto permite que haya contextualización y apropiación de una solución escalable y sostenible. La excelencia no se importa, se crea con los recursos locales capacitados para ser dueños del éxito de su organización y/o país.

Lo tercero, es la mejoría continua y la medición constante. Cada capacitación de docentes y/o estudiantes debe producir insumos que permita la adaptación e inclusión de la investigación continua. La ciencia no es estática y el aprendizaje es dinámico.

De un diagnóstico a un propósito

“A los 13 años recibí un diagnóstico —hoy en desuso— que sugería que la universidad no estaría a mi alcance”, recuerda Javier Arguello. Lejos de ser un obstáculo, ese diagnóstico operó como una suerte de palanca de despegue. “Esa experiencia marcó mi trayectoria y despertó mi interés por entender cómo aprendemos. Tras completar mi segunda maestría consideré un doctorado en Ciencias Cognitivas. Pero, entendí que lo urgente no era generar más investigación, sino aplicar la evidencia existente sobre el aprendizaje humano, que llevaba décadas confinada en la academia”.

Al no encontrar organizaciones que tradujeran la ciencia a la práctica con fidelidad e integridad, Argüello fundó un Centro de Aprendizaje. “Creamos una metodología clínica y demostramos que la capacidad de aprender puede mejorarse a cualquier edad, dada la maleabilidad de la cognición”. Esa experiencia les permitió evolucionar hacia una EdTech dedicada a democratizar la Ciencia del Aprendizaje y ponerla al alcance de organizaciones en todo el mundo.

Aprender a aprender: la ventaja competitiva que Centroamérica necesita en 2026

12 ejemplares al año por $75

SUSCRIBIRSE