Empresas & Management

Comunidades de práctica: clave para adaptarse al cambio tecnológico

Desde mi perspectiva, estos son los elementos clave para que una comunidad de práctica realmente genere valor:

2026-01-02

Por Hugo Díaz - columna de opinión para E&N

En un entorno donde la tecnología avanza de manera exponencial, el aprendizaje ya no puede limitarse a obtener un título académico o tener experiencia en una industria. Los ciclos de vida de las competencias se acortan, los roles evolucionan con rapidez y los profesionales requieren moverse de forma ágil para no quedar rezagados.

Desde mi experiencia como educador, mentor de emprendedores y empresario tecnológico, he concluido que el futuro de la educación y del desarrollo profesional reside en una dinámica distinta: la creación de comunidades de práctica donde quienes están en la práctica participan ,colaboran, comparten y crecen en conjunto.

El concepto de “community of practice” (CoP) fue formulado por Jean Lave y Etienne Wenger a comienzos de los noventa: grupos de personas que “comparten una preocupación, un conjunto de problemas o una pasión por un tema, y profundizan su conocimiento y experiencia en ese dominio mediante interacción continua”.

Tal definición resuena hoy con fuerza porque, en la era de la disrupción tecnológica, es precisamente en esos espacios donde se dan los aprendizajes vivos, dinámicos, aplicados, y no simplemente teóricos.

¿POR QUÉ ESTA ESTRUCTURA ES CRÍTICA AHORA?

1. El ritmo del cambio: En sectores de alta complejidad, se estima que el conocimiento se duplica cada pocos meses, lo que obliga a personas y organizaciones a migrar de un modelo de “aprender en el trabajo” hacia uno de “aprendo - practico -evoluciono”.

2. La obsolescencia de los títulos: Haber cursado una carrera o un posgrado ya no garantiza que una persona esté preparada para responder a las demandas emergentes de su rol. En cambio, la capacidad de adaptarse es la clave, y para ello integrarse a una comunidad de práctica —y a través de ella activar un ciclo continuo de intercambio, feedback y mejora— puede marcar la diferencia.

3. El valor de la colaboración y co-creación: A diferencia de los cursos o programas tradicionales, las comunidades de práctica ponen el foco en la práctica (el “hacer”), en compartir mejores prácticas, en debatir lo que funciona y lo que no, yen co-crear utilizando conocimiento colectivo. Según la definición de la American Productivity &Quality Center (APQC), las CoP ayudan a documentar y transferir mejores prácticas, facilitar el aprendizaje en el trabajo y generar innovación dentro de las organizaciones.

¿QUÉ DISTINGUE A UNA COMUNIDAD DEPRÁCTICA CON IMPACTO DE UN GRUPODE APRENDIZAJE O “MASTERMIND”?

Desde mi perspectiva, estos son los elementos clave para que una comunidad de práctica realmente genere valor:

• Dominio compartido: Se define un campo ,un tema de práctica, un reto común que hace que los miembros sientan “este es nuestro espacio”.

Sin ese dominio claro, la comunidad carece de identidad.

• Compromiso real: No se trata de encuentros ocasionales “para conversar” sino de sesiones con horario fijo, agenda clara, tareas o retos entre sesiones, y mecanismos de seguimiento. En mis iniciativas he insistido en que las comunidades tengan un calendario, un moderador o facilitador y un compromiso de los participantes de “venir preparados” y aportar.

• Práctica aplicada y feedback continuo: Los miembros traen casos reales, experimentan, reciben retroalimentación, comparten lo que aprendieron, lo que fracasó, lo que necesitan mejorar. Así el aprendizaje queda dentro del ciclo de la práctica.

• Métricas y rendición de cuentas: Muchas comunidades se quedan en “buenas intenciones”. Para que generen cambio, es útil definir indicadores de progreso: ¿qué estamos mejorando? ¿Cómo medimos que avanzamos? Puede ser el número de iteraciones de un prototipo, mejoras de proceso, reducción de errores, reutilización de conocimiento, etc. Tener una medida hace la diferencia.

• Rito de paso / disparador inicial: Es común que estas comunidades se formen luego de algún evento —un workshop, un curso, una certificación, una experiencia de inmersión— que actúa como catalizador. Los participantes ya regresan con un conocimiento base nuevo y el deseo de seguir adelante con otros que vivieron lo mismo. A partir de ahí nace la comunidad.

• Cultura de compartir y evolucionar juntos: La confianza, el intercambio abierto (incluyendo fracasos) y la voluntad de aprender unos de otros son vitales. El aprendizaje como identidad compartida.

¿CÓMO IMPLEMENTARLO EN EQUIPOSANTE LA TRANSFORMACIÓN DIGITAL?

Para las empresas, el reto del cambio tecnológico—por ejemplo, la adopción de IA, automatización de procesos o nuevas formas de trabajar remotas/híbridas—exige que los equipos desarrollen nuevas competencias, aprendan de forma colaborativa y se adapten al futuro. Aquí la comunidad de práctica se convierte en una herramienta estratégica:

• Establecer una comunidad de práctica interna(o inter-organización) para la adopción de IA, automatización o innovación de procesos, donde los miembros comparten casos, retos, mejores prácticas y generan soluciones en conjunto.

• Asignar facilitador o mentor que coordine, dé seguimiento, prepare agendas, invite a expertos o “chupones de conocimiento” según necesidad.

• Fijar reuniones regulares: por ejemplo, 90 minutos cada dos semanas, con una sesión de revisión de avances, otra de exploración de retos, otra de experimentación.

• Integrar métricas: número de experimentos realizados, mejoras implementadas, reutilización de patrones, documentación compartida, feedback recibido.

• Vincular la comunidad a un evento inicial de arranque que articule el conocimiento nuevo, motive a participar y permita que los miembros se sientan “de la generación” que empieza a practicar.

• Cultivar el hábito de la práctica —no sólo dela conversación—: cada miembro tiene un reto, lo lleva a su práctica, vuelve con aprendizajes y lo comparte en la siguiente sesión.

UNA INVITACIÓN AL FUTURO DEL APRENDIZAJE

Como alguien que durante más de 20 años ha estado al frente de la automatización de servicios en salud y educación, y hoy acompañando emprendedores en su camino, estoy convencido de que el aprendizaje continuo en comunidad es el motor real de la adaptación y la innovación.

Ya no basta con “estudiar algo y aplicarlo”; se tratade aprendiendo-practicando-conectando-evolucionando juntos. Por tanto, te invito: si estás en una organización, si lideras un equipo técnico, si eres educador o emprendedor en el mundo de la tecnología, considera crear o unirte a una comunidad de práctica. Define un dominio relevante, establece un compromiso de reuniones, diseño de retos, métricas, feedback y crecimiento mutuo. Haz que ese espacio sea el lugar donde el aprendizaje se convierte en acción, donde la tecnología y el talento humano se encuentran, donde el “curated human touch” (el matiz humano curado) hace la diferencia.

Porque en este nuevo mundo, lo que separa a quienes se adaptan de quienes se quedan atrás no es sólo el conocimiento que tienen hoy, sino la capacidad de aprender juntos, aplicar juntos y evolucionar juntos hacia el futuro.

(*) presidente y socio fundador de Danta Group, ha fundado numerosas empresas tecnológicas en salud y educación con presencia en Estados Unidos y Centroamérica. Fundó la primera red de Business Angels del país, buscando impulsar el ecosistema emprendedor guatemalteco. Es director del UFM Acton MBA, donde promueve la formación de emprendedores con propósito. Su incorporación a Shark Tank Guatemala refuerza su compromiso de apoyar proyectos empresariales con alto potencial.

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