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Brasil abre sus cielos a la china SpaceSail y desafía el dominio de Starlink

La autorización de Brasil para que la empresa china SpaceSail opere una constelación satelital LEO redefine la carrera por la conectividad global y desafía el dominio de Elon Musk en Latinoamérica.

2026-02-16

Por revistaeyn.com

Brasil movió una ficha estratégica en el tablero de la conectividad global. La Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) autorizó a la empresa china SpaceSail —conocida en su país como Qianfan, o “Constelación de las Mil Velas”— a operar hasta 324 satélites de órbita terrestre baja (LEO) en territorio brasileño, con licencia vigente hasta 2031.

El plan es ambicioso: iniciar operaciones comerciales antes de que termine 2026 y haber desplegado al menos el 10 % de la flota autorizada hacia 2028.

No se trata solo de sumar otro proveedor de internet satelital. La decisión introduce un nuevo actor en un mercado dominado por Starlink y, al mismo tiempo, envía una señal clara sobre la estrategia brasileña: diversificar socios tecnológicos y fortalecer su soberanía digital en un entorno cada vez más competitivo.

El nuevo competidor

SpaceSail está controlada por Shanghai Spacecom Satellite Technology (SSST) y cuenta con respaldo del gobierno municipal de Shanghái. Ya ha puesto en órbita más de 100 satélites y proyecta expandir su red a decenas de miles en los próximos años.

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Con la autorización de Anatel, podrá ofrecer servicios de banda ancha a hogares, empresas y entidades públicas en Brasil, un mercado donde Starlink ha ganado terreno rápidamente.

La licencia incluye un requisito clave: instalar al menos seis estaciones terrestres (gateways) para conectar la red satelital con la infraestructura local. Esa inversión no solo habilita la operación, sino que también abre oportunidades para proveedores brasileños y posibles alianzas público-privadas.

Para regiones rurales y zonas remotas —donde la conectividad terrestre sigue siendo limitada— la entrada de un nuevo operador puede marcar la diferencia. Más competencia suele traducirse en mejores precios y mayor calidad de servicio.

Un pulso directo con Starlink

Hasta ahora, el liderazgo en órbita baja ha sido casi sinónimo de Starlink, la constelación de SpaceX encabezada por Elon Musk, con miles de satélites y millones de usuarios en el mundo.

SpaceSail entra a disputar ese espacio en igualdad tecnológica: baja latencia, cobertura amplia y prestaciones comparables en velocidad y escalabilidad. La competencia no será solo comercial, sino estratégica.

En Brasil —como en otros mercados emergentes— crece el debate sobre la conveniencia de depender de un único proveedor para infraestructura crítica. La llegada de una alternativa con respaldo estatal chino amplía el abanico de opciones y eleva la presión competitiva.

Más que negocios: geopolítica en órbita

La autorización encaja en una dinámica mayor. China ha intensificado su presencia en infraestructura tecnológica en regiones tradicionalmente vinculadas a la influencia estadounidense. América Latina es parte de esa ecuación.

Proyectos de cooperación espacial, donaciones de tecnología y acuerdos comerciales muestran una estrategia clara: expandir conectividad mientras fortalece su posicionamiento global en sectores estratégicos.

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Brasil, por su parte, ha profundizado su relación con China en los últimos años, tanto en comercio como en cooperación tecnológica y espacial. La entrada de SpaceSail se alinea con la visión del presidente Luiz Inácio Lula da Silva de diversificar alianzas y reforzar un enfoque multilateral.

Lo que está en juego

La llegada de SpaceSail podría reconfigurar el mapa de las telecomunicaciones brasileñas:

-Competencia más intensa: Mayor presión sobre precios y estándares de servicio.

-Impulso a sectores productivos: Agricultura de precisión, telemedicina, educación digital y logística dependen de redes confiables y de baja latencia.

-Encadenamientos locales: Infraestructura terrestre, coordinación espectral y servicios asociados generan nuevas oportunidades de negocio.

Para Brasil, la apuesta no es únicamente tecnológica. Es una jugada que combina desarrollo digital, estrategia económica y posicionamiento geopolítico.

En la carrera por conectar al mundo desde el espacio, el cielo latinoamericano ya no tiene un solo protagonista.

Con información de Reuters, Anatel, South China Morning Post y comunicados de Shanghai Spacecom Satellite Technology (SSST).

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