Por revistaeyn.com
Honduras inició una etapa de proyección internacional con una agenda que combina diplomacia económica, negociación comercial y acceso a financiamiento multilateral.
El presidente Nasry “Tito” Asfura ha colocado la atracción de inversión extranjera y la ampliación de cooperación bilateral en el núcleo de su estrategia externa, en un contexto regional competitivo por capitales y cadenas de suministro.
La estrategia busca enviar a los mercados un mensaje de estabilidad macroeconómica, apertura a alianzas estratégicas y búsqueda activa de capital para infraestructura, logística y sectores productivos.
La línea Estados Unidos
El presidente Asfura viajará el próximo 6 de marzo a Washington para reunirse con el secretario de Estado, Marco Rubio. Este encuentro marcará un hito en la diplomacia económica del nuevo gobierno.
El eje central será la revisión de aranceles que afectan exportaciones hondureñas, con tasas que, según el propio ejecutivo, oscilan entre el 10 % y el 25 % en ciertos productos, un factor que influye en la competitividad en el principal mercado de destino para bienes hondureños.
Más allá de la negociación puntual, el trasfondo es mayor: Estados Unidos no solo es el principal socio comercial de Honduras, sino también fuente significativa de inversión directa y cooperación técnica. Reducir fricciones comerciales no solo impacta exportaciones, sino que puede mejorar la percepción de riesgo país ante inversionistas estadounidenses, un componente clave para atraer flujos de capital productivo.
La coincidencia de este viaje con la Cumbre Regional en Miami del 7 de marzo, convocada por el presidente Donald Trump, refuerza la intención de insertar a Honduras en una dinámica de cooperación económica más amplia, donde seguridad, migración e inversión convergen como temas estratégicos.
La opción Europa
Para marzo también está prevista la visita de una misión del Banco Europeo de Inversiones (BEI) en el marco de la estrategia europea Global Gateway, centrada en financiar infraestructura sostenible, transición energética, conectividad y proyectos de desarrollo resiliente.
Esta iniciativa abre una segunda vía de capital estructural con condiciones competitivas y plazos largos, especialmente relevante para proyectos de infraestructura vial, energía renovable, agua y saneamiento.
El interés europeo incorpora además una dimensión institucional —fortalecimiento de Estado de derecho y gobernanza— que influye directamente en la percepción de clima de inversión.
El “factor multilaterales”
En el frente de la banca multilateral, el gobierno de Asfura busca consolidar una arquitectura financiera apoyada en tres actores clave:
Banco Interamericano de Desarrollo. El BID es uno de los principales socios financieros de Honduras en materia de infraestructura, modernización institucional y desarrollo productivo. La cartera activa del organismo en el país supera los US$1,300 millones, distribuidos en proyectos de educación, resiliencia climática, fortalecimiento fiscal, transformación digital y apoyo a mipymes.
Durante 2025, el BID aprobó nuevas operaciones por alrededor de US$220 millones, orientadas a educación rural, sostenibilidad fiscal y apoyo al sector productivo. Estas aprobaciones forman parte de una programación plurianual que continuará ejecutándose en 2026 bajo el marco de cooperación vigente entre el organismo y el Gobierno hondureño.
Adicionalmente, el Parlamento aprobó acuerdos específicos por más de US$55 millones con el BID para modernizar la matriz eléctrica y otros programas de sostenibilidad climática.
CAF (Banco de Desarrollo de América Latina). Desde que Honduras se integró como miembro pleno de CAF, el país ha ampliado su acceso a recursos de crédito, cooperación no reembolsable, asistencia técnica y generación de conocimiento para desarrollo integral. CAF apoya iniciativas en agronegocios, infraestructura y programas sociales que complementan la agenda de inversión nacional.
Si bien los montos específicos de financiamientos aún se estructuran conforme a proyectos aprobados y líneas de crédito activas, la incorporación plena al CAF significa acceso a un pool de recursos que supera los miles de millones de dólares a nivel regional, lo que permite a Honduras competir por financiamientos estratégicos en el mediano plazo.
BCIE (Banco Centroamericano de Integración Económica). El BCIE sigue siendo un socio histórico en infraestructura física y social. El Parlamento también aprobó créditos por US$80 millones con el BCIE para programas ambientales y comunitarios, como la recuperación del ecosistema del Lago de Yojoa.
Junto a BID y CAF, el BCIE articula líneas de crédito que pueden ser decisivas para infraestructura de transporte, energía y conectividad, pilares de la competitividad productiva de Honduras.
Oportunidades y variables a monitorear
El nuevo ciclo de inserción internacional de Honduras se estructura sobre tres pilares:
1.Reequilibrio comercial con Estados Unidos.
2.Diversificación de fuentes de financiamiento multilateral y europeo.
3.Señales de estabilidad macroeconómica y predictibilidad regulatoria.
Para el empresariado hondureño esto implica un escenario con potencial en:
-Infraestructura logística y portuaria
-Energías renovables y transición energética
-Agroindustria orientada a exportación
-Manufactura vinculada a nearshoring
-Digitalización y modernización de servicios públicos
El desafío de la sostenibilidad fiscal
Un factor estructural clave es la sostenibilidad fiscal del país. Honduras ha reducido gradualmente su relación de deuda pública respecto al PIB durante los últimos años, una señal observada por mercados e instituciones multilaterales. Según datos oficiales, la deuda pública ascendió a alrededor del 47 % del PIB al cierre de 2024.
Este indicador, aunque moderado en comparación con otros países regionales, implica que la administración fiscal continúa bajo escrutinio respecto a su capacidad de servicio de deuda y de financiamiento de inversiones sin presionar las cuentas públicas.
La sostenibilidad de estos avances dependerá de la disciplina fiscal, la eficiencia en ejecución de proyectos financiados y la adopción de reformas que reduzcan riesgos fiscales en el mediano y largo plazo.
La competitividad como meta
Sin dudas, la nueva administración hondureña intenta fortalecer un mensaje claro para los mercados: Honduras busca consolidarse como un destino competitivo para la inversión internacional.
La arquitectura de financiamiento que se está tejiendo —desde Washington hasta Bruselas, pasando por los grandes bancos multilaterales— configura un entorno con mayor predictibilidad para proyectos de alto impacto.
Para empresarios e inversionistas, este momento ofrece ventanas claras de oportunidad, siempre bajo el monitoreo de variables macroeconómicas y políticas que definirán si es competitividad pretendida se hace sostenible en el largo plazo.