Por Esteban J. Elías (*)
La decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de anular la mayoría de los aranceles impulsados por Donald Trump bajo la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional (IEEPA) no solo redefine los límites del Ejecutivo para imponer gravámenes amplios, también abre un segundo frente con consecuencias directas para el mundo corporativo: qué ocurrirá con el dinero ya pagado y si habrá devoluciones (reembolsos).
En otras palabras, el tema dejó de ser únicamente “arancel vigente o no” y pasó a ser un combo de incertidumbre regulatoria más incertidumbre financiera, con efectos inmediatos en contratos, márgenes y planificación de cadenas de suministro.
Para Esteban J. Elías, socio de Leech Tishman y líder de la práctica de América Latina, este es precisamente el tipo de escenario que hoy más preocupa a empresas latinoamericanas que buscan entrar o escalar en EE.UU.: no solo la posibilidad de nuevas medidas por otras vías legales, sino el impacto “hacia atrás” sobre operaciones ya cerradas, embarques ya facturados y precios ya acordados.
“Cuando un arancel se discute en tribunales y al mismo tiempo se exploran alternativas para reemplazarlo, el riesgo real es la volatilidad: obliga a recalcular decisiones comerciales dos veces, una por el cambio de regla y otra por la duda de si habrá devolución”, señala Elías.
Devoluciones: el punto ciego
Uno de los aspectos más relevantes del fallo es lo que no resuelve. La Corte Suprema no definió si los importadores tendrán derecho a reembolsos por los aranceles cobrados bajo la IEEPA. Ese capítulo queda abierto y probablemente se dispute en instancias inferiores y en el Tribunal de Comercio Internacional (CIT), con un proceso que podría ser largo y procedimentalmente complejo.
Para las compañías, esto significa dos cosas prácticas:
-No habrá devolución automática. Si eventualmente se habilitan reembolsos, las empresas no deberían asumir que ocurrirán sin acciones formales para preservar el derecho.
-Se abre una disputa económica dentro de la cadena. En muchos casos el arancel se trasladó al comprador, distribuidor o cliente final. Si el dinero vuelve, la pregunta clave es quién tiene el derecho económico a capturar ese reembolso: el importador registrado, quien pagó efectivamente el costo, o quien lo soportó vía precio.
En paralelo, el gobierno estadounidense ya dio señales de buscar mecanismos alternativos para reinstalar medidas arancelarias (por ejemplo, otras secciones de la Ley de Comercio), lo que mantiene el escenario de volatilidad y obliga a planificar con doble riesgo: posibles nuevos aranceles hacia adelante y disputa/reclamo de devoluciones hacia atrás.
Qué deben mirar las empresas latinoamericanas
En su trabajo con compañías de la región, Elías observa que el desafío ya no es solo prever si sube el costo de importar, sino entender quién absorbe el golpe hoy y quién capturaría un potencial reembolso mañana. “Muchas veces el arancel se ‘traslada’ en la cadena, al distribuidor, al retailer o al cliente final. Si luego existe un reembolso, la pregunta práctica es: ¿quién tiene el derecho económico a esa devolución? Esa respuesta suele estar, o no estar, en los contratos”, advierte el abogado.
En ese marco, Elías recomienda que las empresas que planean expandirse a EEUU integren el tema en su “checklist” de entrada, con foco en cinco frentes interconectados:
-Contratos (pricing y asignación de costos): incorporar o revisar cláusulas de “change in law”, mecanismos de ajuste y definiciones claras sobre quién asume aranceles y quién se beneficia si hay devoluciones.
-Trazabilidad (origen, clasificación y documentación): fortalecer compliance aduanero para reducir riesgos en escenarios de mayor fiscalización y eventuales reclamaciones.
-Supply chain (resiliencia operativa): alternativas de proveedor, ruta e inventario para amortiguar cambios repentinos de reglas.
-Finanzas (escenarios de caja): considerar no solo si hay o no arancel, sino también el escenario mixto: arancel temporal más la disputa por reembolso más los cambios contractuales posteriores.
-M&A y estrategia de expansión (valuación y mecanismos de ajuste): si la entrada a EE.UU. incluye adquisiciones, joint ventures o compras de activos, incorporar la volatilidad arancelaria en la due diligence y en los términos económicos (ajustes de precio, earn-outs, covenants, asignación de riesgos).
Por qué este fallo cambia la conversación
El fallo no entrega por sí mismo una solución automática sobre devoluciones, por lo que el tema podría desarrollarse vía definiciones administrativas y/o litigios. Para Elías, esto obliga a las empresas a mirar la política comercial como parte de su gobernanza. “Para una compañía latinoamericana que entra a Estados Unidos, esto impacta el modelo completo: margen, demanda, negociación con clientes, inventarios y cumplimiento. Ya no es un tema ‘de aduana’: es un tema de estrategia y control de riesgos”, señaló Elías.
El fallo de la Corte Suprema cerró una puerta al uso de poderes de emergencia como base para aranceles amplios, pero dejó abierto un escenario de nuevas herramientas, nuevas disputas y un tema financiero clave: las devoluciones. Para empresas latinoamericanas que ven a EE.UU. como plataforma de crecimiento, el mensaje según Elías es claro: la expansión debe planificarse con contratos más robustos, trazabilidad sólida y escenarios operativos/financieros que contemplen tanto subidas de costo como reembolsos potenciales, y, cuando aplique, con una lectura M&A que anticipe ajustes de precio hacia adelante” finalizó el abogado.
Con información de Leech Tishman. (www.leechtishman.com)