Por revistaeyn.com
Las compañías estadounidenses vuelven a moverse en terreno inestable. Aunque el reciente fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos anuló los aranceles impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), el alivio que en teoría supone esta decisión podría verse rápidamente eclipsado por un nuevo ciclo de dudas sobre la política comercial del país.
De acuerdo con un análisis de Fitch Ratings, la sentencia redujo de forma significativa la tasa arancelaria efectiva (ETR) de Estados Unidos, prácticamente a la mitad.
Sin embargo, la reacción de la administración del presidente Donald Trump fue inmediata: anunció un gravamen global de reemplazo amparado en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. Este nuevo arancel comenzó en 10 % y posteriormente fue elevado al 15 %.
Con este ajuste, la ETR se ubicaría alrededor de 11,5 %, ligeramente por debajo del 12,7 % estimado antes del fallo judicial. No obstante, el entorno normativo sigue siendo incierto. Las empresas aún desconocen si el Gobierno reembolsará los aranceles previamente cobrados bajo la IEEPA, qué ocurrirá cuando venza el plazo de 150 días de la Sección 122 y si las exenciones que aplicaban al esquema anterior continuarán vigentes.
Para los emisores de deuda de alto rendimiento, este vaivén representa un desafío adicional. Muchas de estas compañías ya lidian con altos costos financieros, encarecimiento de insumos, caída en volúmenes de venta por el traslado de precios y tensiones en las cadenas de suministro.
Fitch calcula que los aranceles afectan directa o indirectamente a cerca del 30 % de los emisores en su lista de préstamos bajo mayor vigilancia y a 34 % en el caso de bonos, lo que evidencia el peso de la política comercial en la salud crediticia y en los niveles de incumplimiento.
Las pequeñas y medianas empresas aparecen entre las más vulnerables. Su menor escala, limitada capacidad para fijar precios y menor diversificación de operaciones las dejan más expuestas a sobresaltos regulatorios. En su caso, cualquier alivio puntual podría verse neutralizado por nuevos choques de costos o cambios imprevistos en las reglas del comercio exterior, presionando márgenes y liquidez.
De cara a 2026, Fitch mantiene una perspectiva “neutral” para las empresas norteamericanas, anticipando una leve mejora en el flujo de caja libre y un apalancamiento estable o ligeramente menor, apoyado en una economía más estable —aunque todavía débil— y en tasas de interés más bajas.
No obstante, cuatro sectores presentan panorama “deteriorado”: automoción, químicos, comercio minorista/restaurantes y transporte marítimo global, todos afectados por menor demanda y volatilidad en costos.