Por revistaeyn.com
Más de cuatro de cada cinco personas trabajadoras domésticas en el mundo continúan sin acceso efectivo a una protección laboral y social, pese a los avances registrados en numerosos países durante los últimos años.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que la informalidad, las brechas salariales y las jornadas prolongadas siguen obstaculizando el acceso al trabajo decente en un sector esencial para el funcionamiento de los hogares.
En 2025, alrededor de 80 millones de personas de 15 años o más trabajaban en el servicio doméstico a escala mundial, frente a los 75,6 millones contabilizados en 2019. De ese total, unos 66,5 millones, equivalentes al 83,1 % de la fuerza laboral del sector, tenían un empleo informal, es decir, 5,1 millones más que seis años antes.
Las nuevas estimaciones, recogidas en el informe La situación del trabajo doméstico en 2025: 15 años después del Convenio núm. 189, muestran que la proporción de trabajadores domésticos con empleo informal disminuyó o permaneció estable en 91 de los 140 países con datos comparables. Sin embargo, en los 49 restantes aumentó, lo que evidencia que los avances no han sido uniformes.
Bajos ingresos de salario
Asia y el Pacífico concentra 40,2 millones de trabajadores domésticos, aproximadamente la mitad del total mundial. África registró el mayor incremento entre 2019 y 2025, con 4,2 millones de trabajadores adicionales, pero también presenta una de las situaciones más desfavorables: el 93,3 % del personal doméstico trabaja en la informalidad. En los Estados árabes, esta condición es prácticamente universal.
Las desigualdades también se reflejan en los ingresos. En promedio, las personas trabajadoras domésticas perciben el 53,3 % del salario mensual medio de los demás asalariados, una proporción inferior al 56,4 % registrado en 2019. Entre quienes trabajan informalmente, el porcentaje cae al 48,7 %. La OIT aclara que esta evolución no implica necesariamente una reducción nominal de los salarios, sino que estos han crecido más lentamente que los de otros trabajadores.
Las mujeres afrontan desventajas mayores. Representan el 77,2 % de la fuerza laboral doméstica mundial y reciben, en promedio, el equivalente al 48 % del salario mensual de los demás asalariados. En los hombres del sector, la proporción alcanza el 65,8 %.
A estas brechas se suman las extensas jornadas: el 35,2 % del personal doméstico trabaja al menos 49 horas semanales, mientras que el 14,6 % supera las 60 horas.
"No podemos afirmar que valoramos los cuidados mientras seguimos infravalorando a quienes los prestan", señaló Patrick Belser, jefe del departamento de trabajo informal de la OIT.
El organismo insta a reforzar la aplicación del Convenio núm. 189, mediante salarios mínimos efectivos, acceso a la seguridad social, mecanismos accesibles de registro, límites a las jornadas laborales y una mayor vigilancia del cumplimiento de la legislación. El objetivo es convertir el reconocimiento jurídico de los derechos laborales en protección efectiva para millones de personas.