Por revistaeyn.com
La inteligencia artificial está redefiniendo la forma en que las empresas contratan talento, en un contexto laboral marcado por despidos masivos y una competencia feroz por cada vacante disponible.
Así lo sostiene Janine Chamberlin, directora de LinkedIn en el Reino Unido, quien asegura que en 2026 la IA será un componente decisivo en la manera en que las compañías incorporan personal.
El motivo es claro: el volumen de postulaciones se ha disparado. De acuerdo con datos de la consultora Challenger, Gray & Christmas, en 2025 se anunciaron más de un millón de despidos en Estados Unidos, la cifra más elevada desde la pandemia de 2020. En paralelo, la investigación más reciente de LinkedIn revela que el número de candidatos por cada puesto abierto en ese país se ha duplicado desde la primavera de 2022.
El resultado es un mercado saturado. Las empresas reciben cientos —en algunos casos miles— de currículos por vacante, lo que dificulta responder con rapidez y precisión. Para los aspirantes, la experiencia tampoco es sencilla: envían solicitudes sin obtener respuesta y, ante la incertidumbre, aplican a más ofertas, alimentando un círculo de ansiedad y sobrecarga.
En este escenario, la inteligencia artificial aparece como una herramienta para romper ese ciclo. Chamberlin afirma que seis de cada diez reclutadores reconocen que la IA les ha permitido identificar “joyas ocultas”: candidatos que habrían pasado inadvertidos en una revisión manual, pero que, gracias a un análisis más fino de habilidades específicas, resultan idóneos para el puesto.
El entusiasmo empresarial es evidente: el 93 % de los reclutadores planea incrementar el uso de herramientas de IA durante 2026, según el estudio global de la plataforma, que consultó a 19.000 personas en países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania y Australia.
Sin embargo, para los trabajadores el panorama genera inquietud. Ocho de cada diez encuestados admiten no sentirse preparados para buscar empleo en este nuevo entorno, y casi dos tercios perciben que encontrar trabajo se ha vuelto más complejo.
Ante este cambio de reglas, Chamberlin recomienda abandonar las postulaciones masivas y genéricas. Cuando un algoritmo es el primer filtro, la claridad y la precisión pesan más que nunca.
Adaptar el currículum y la carta de presentación a cada vacante, destacar con nitidez las competencias relevantes y evitar diseños excesivamente elaborados puede marcar la diferencia.
Con información de CNBC