Por revistaeyn.com
La reinvención empresarial dejó de ser una consigna aspiracional para convertirse en una exigencia estratégica. Así lo revela la más reciente encuesta global de EY, elaborada por FT Longitude —división de investigación del Financial Times—, que consultó de forma anónima a 1.200 CEO de grandes compañías entre noviembre y diciembre de 2025.
El mensaje es claro: rumbo a 2026, los líderes empresariales asumen que el entorno seguirá siendo volátil y que la única constante será la transformación continua.
El Índice de Confianza de los CEO, construido a partir de 15 variables que miden expectativas sobre crecimiento, inflación, talento, inversión y tecnología, descendió de 83,0 a 78,5 puntos. Aunque el nivel todavía refleja optimismo, la caída evidencia una mayor cautela frente al debilitamiento del panorama macroeconómico.
No es casualidad: las proyecciones de EY-Parthenon anticipan que el crecimiento real del PIB mundial se moderará de 3,3 % en 2025 a 3,1 % en 2026.
Las tensiones geopolíticas, la reconfiguración de las cadenas de suministro y un dinamismo desigual entre regiones están obligando a los CEO a replantear dónde crecer y dónde reducir exposición. La fragmentación comercial añade presión a la toma de decisiones sobre asignación de capital, ubicación de operaciones y diversificación de mercados.
AUMENTO DE COSTOS
El frente de costos es otra fuente de inquietud. Un 61 % de los encuestados prevé aumentos en sus gastos operativos durante 2026, mientras apenas 16 % anticipa reducciones. Energía, mano de obra, tecnología, financiamiento y cumplimiento regulatorio figuran entre los principales factores de presión.
Además, muchos ejecutivos reconocen que su capacidad para trasladar esos mayores costos a los clientes se ha debilitado, en un escenario donde consumidores y empresas son cada vez más sensibles al precio.
Sin embargo, en medio de la incertidumbre, hay dos pilares que sostienen el optimismo: el talento y la tecnología. La mayoría de los CEO afirma sentirse confiada en su habilidad para atraer y retener profesionales clave, apoyados en modelos híbridos más maduros y en propuestas de valor laborales más sólidas. Y, sobre todo, la inteligencia artificial se consolida como motor de cambio estructural.
Lejos de la narrativa que advierte sobre una posible “burbuja” en la inversión tecnológica, los resultados del sondeo muestran que la gran mayoría de las iniciativas en IA han cumplido o superado las expectativas.
Solo una minoría reporta desempeños por debajo de lo previsto. De hecho, el 20 % de las organizaciones más avanzadas ya obtiene retornos significativamente superiores a los estimados inicialmente.
La transformación empresarial, según el estudio, no es un proyecto aislado sino un proceso permanente. El 52 % de los CEO asegura estar inmerso en una gran iniciativa de cambio corporativo y otro 45 % planea iniciar una en 2026.
Entre las prioridades destacan la optimización operativa y la digitalización (43 %), la fidelización de clientes (40 %), la innovación en productos y procesos (37 %) y la aceleración del crecimiento de ingresos (36 %).
Paradójicamente, aunque los ejecutivos reducen su confianza en la economía global, nueve de cada diez prevén aumentar ingresos, rentabilidad y productividad el próximo año. La explicación radica en una convicción compartida: aun cuando el entorno sea incierto, las organizaciones que reasignen capital con agilidad, escalen selectivamente la IA y diseñen portafolios más flexibles estarán mejor posicionadas para competir.
De cara a 2026, la reinvención deja de ser reactiva y se convierte en disciplina estratégica. En un mundo reconfigurado por la tecnología inteligente y la geopolítica fragmentada, adaptarse ya no es suficiente: hay que transformarse más rápido y con mayor precisión.