Por: Revistaeyn.com
La compañía Odinsa está entrando al negocio del agua por la puerta de México, mientras que Empresas Públicas de Medellín (EPM) está utilizando la misma operación para cerrar un capítulo de su expansión internacional.
Las dos compañías colombianas completaron la compraventa de Tecnología Intercontinental, conocida como Ticsa, una empresa mexicana especializada en el diseño, la construcción y la operación de sistemas de tratamiento de agua. Odinsa y su filial Odinsa Aguas adquirieron el 100% de las acciones que estaban en manos de EPM Capital México y EPM Latam.
La transacción reconoce para Ticsa un valor de 1.499 millones de pesos mexicanos, equivalentes a unos US$88 millones. La cifra podría aumentar hasta 1.723 millones de pesos mexicanos —alrededor de US$101 millones— si se cumplen determinados hitos futuros.
La estructura también incluye mecanismos de ajuste. Para EPM, la venta representa una decisión de asignación de capital. Para Odinsa, supone la adquisición de una plataforma operativa desde la cual espera construir una nueva línea de inversión en infraestructura.
El acuerdo muestra cómo dos de los mayores grupos empresariales de Colombia están tomando caminos distintos frente a un mismo activo.
EPM busca concentrar sus recursos en negocios con mayor afinidad estratégica y una relación más favorable entre riesgo y retorno. Grupo Argos, a través de Odinsa, pretende ampliar su modelo de gestión de activos más allá de las concesiones viales y aeroportuarias.
“En el Grupo EPM tomamos decisiones sobre nuestro portafolio con una perspectiva de largo plazo, buscando concentrar nuestros esfuerzos y recursos en aquellos negocios donde tenemos mayor alineación estratégica y capacidad de generación de valor”, dijo John Maya Salazar, gerente general de EPM.
La compañía de servicios públicos había aprobado la desinversión en Ticsa en 2021, pero el proceso fue reactivado a finales de 2023. EPM invitó a 33 inversionistas estratégicos y fondos de distintos países. Cuatro presentaron ofertas no vinculantes y tres avanzaron a la siguiente etapa. Odinsa entregó en mayo de 2025 la oferta vinculante que finalmente fue seleccionada.
El contrato de compraventa se firmó cuatro meses después, aunque el cierre quedó sujeto a varias condiciones, entre ellas la autorización de la autoridad mexicana de competencia, el consentimiento de algunos clientes y entidades financieras y la exclusión de ciertas compañías que no formaban parte del negocio acordado. Con esas condiciones satisfechas, el cambio de control quedó formalizado el 18 de agosto.
Ticsa aporta más de 45 años de experiencia en infraestructura hídrica. La empresa ha diseñado, construido y operado más de 160 plantas en México y otros mercados, de acuerdo con el comunicado de EPM.
Entre sus proyectos se encuentran instalaciones de tratamiento de aguas residuales como Tierra Negra y Celaya. En conjunto, sus plantas procesan un volumen equivalente al servicio requerido por unos nueve millones de personas, según la información divulgada por Odinsa y recogida por Valora Analitik.
La adquisición será la base de Odinsa Aguas, una plataforma que concentrará inicialmente sus inversiones en dos frentes: tratamiento y reúso de agua, y plantas de desalación para clientes industriales y mineros en regiones sometidas a estrés hídrico.
Odinsa prevé evaluar proyectos en México, Chile, Perú y Colombia, además de otros mercados que combinen una demanda creciente de infraestructura hídrica con condiciones favorables para inversiones de largo plazo.
“Con la compra de Ticsa y la llegada a México consolidamos el negocio de aguas”, dijo Jean Pierre Serani, presidente de Odinsa. El ejecutivo señaló que la expansión forma parte del programa ACE 1.0 de Grupo Argos y de su transformación hacia un modelo centrado en la gestión de activos.
En ese esquema, Grupo Argos actuaría como inversionista ancla, mientras Odinsa asumiría la tarea de originar proyectos, atraer capital de terceros y administrar activos especializados. La compañía también estudia desarrollar en el mediano plazo plataformas en sectores como energía y puertos.
La operación, por tanto, trasciende la compra de una empresa de ingeniería. Para Odinsa es una prueba de su capacidad para reproducir en el agua el modelo concesional aplicado en carreteras y aeropuertos. También le proporciona presencia inmediata en México, personal especializado y un historial de proyectos que habría requerido años construir desde cero.
Para EPM, en cambio, la transacción implica la salida de México y la simplificación de su mapa internacional. Después de vender Ticsa, el grupo conservará operaciones fuera de Colombia en Guatemala, El Salvador, Panamá y Chile.
El precio definitivo dependerá todavía de los pagos contingentes. Sin embargo, la dirección estratégica ya está definida: EPM reduce su dispersión geográfica y libera capital, mientras Odinsa asume el riesgo de convertir una empresa mexicana de tratamiento de aguas en el punto de partida de una plataforma regional.