Por revistaeyn.com
Diciembre trae consigo celebraciones, compras y, para muchos hogares colombianos, ingresos adicionales. Ese movimiento de dinero no pasa desapercibido para la delincuencia, que aprovecha la temporada para desplegar engaños cada vez más sofisticados, tanto en el entorno digital como en la vida cotidiana.
Prevenir estos fraudes suele ser más sencillo de lo que parece, siempre que se adopten hábitos básicos de autoprotección, señala Bancolombia.
La regla de oro es clara y no admite excepciones: jamás compartir claves bancarias, usuarios, números de tarjetas ni códigos de seguridad. Ni por teléfono, ni por mensajes, ni en enlaces que prometen soluciones rápidas. A partir de ahí, identificar las trampas más comunes se vuelve un ejercicio de atención y desconfianza saludable.
Una de las modalidades más frecuentes es la llamada o mensaje que simula provenir de una entidad financiera. El libreto suele repetirse: advertencias sobre supuestos bloqueos, riesgos de fraude o promesas de ayuda para obtener productos. Bajo esa presión, los delincuentes buscan que la persona entregue información sensible, señala Bancolombia.
Las entidades bancarias insisten en que nunca solicitan datos confidenciales por llamadas, correos, chats o videollamadas, y cualquier contacto que lo haga debe encender las alarmas.
También circulan engaños asociados a tarjetas o beneficios recientes, que se ofrecen “por reserva” o a cambio de validar datos personales. La realidad es que estos trámites se realizan únicamente por canales oficiales y, en muchos casos, de forma presencial o desde la aplicación del banco.
Mensajes que parecen inofensivos
Otra táctica es el uso de mensajes automáticos o voces grabadas que invitan a agregar un número a WhatsApp con la promesa de información importante. Aunque no siempre piden datos bancarios de inmediato, el riesgo está en perder el control de la cuenta de mensajería, que luego es utilizada para pedir dinero a familiares y amigos en nombre de la víctima.
Algo similar ocurre con los mensajes que anuncian transferencias pendientes o la necesidad de “aceptar” dinero recibido mediante nuevos sistemas de pago. Estos textos suelen incluir enlaces falsos. Los sistemas oficiales no funcionan así y no exigen aprobaciones por fuera de las aplicaciones bancarias.
La prevención no termina en la pantalla. El manejo de efectivo sigue siendo un punto vulnerable en estas fechas. Expertos recomiendan evitar recorridos largos tras retirar dinero, mantener discreción en transacciones de alto monto y no aceptar ayuda de desconocidos en cajeros.
Cubrir el teclado al digitar la clave, revisar que no haya dispositivos extraños y cancelar la operación ante cualquier sospecha son medidas básicas.
Cambiar periódicamente la clave del cajero, evitar combinaciones obvias y reducir el uso de efectivo mediante transferencias o cheques de gerencia también disminuyen el riesgo de robos como el fleteo.
En una temporada marcada por el movimiento de dinero, la mejor defensa sigue siendo la información. Estar alerta, desconfiar de la urgencia y cuidar los datos personales puede marcar la diferencia entre unas fiestas tranquilas y un dolor de cabeza que nadie quiere estrenar en Navidad.