Por revistaeyn.com
La escalada del conflicto en Medio Oriente está provocando una nueva tensión entre Estados Unidos y varios de sus aliados.
El presidente estadounidense, Donald Trump, criticó la falta de apoyo internacional a su pedido para desplegar fuerzas navales que permitan reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, actualmente afectado por la guerra con Irán.
Desde la Casa Blanca, Trump señaló que algunos aliados muestran “entusiasmo”, mientras que otros —incluidos países que dependen del petróleo que transita por esa vía— han evitado comprometerse con una misión militar.
“Algunos están muy entusiasmados, otros no, y algunos son países a los que hemos ayudado durante muchos años”, afirmó el mandatario al referirse a su solicitud de que varias potencias envíen buques de guerra para garantizar la navegación.
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y es considerado uno de los puntos más críticos del comercio energético mundial: por allí transita aproximadamente el 20% del petróleo global.
Alemania, Japón y Australia rechazan participar
La respuesta de varios socios estratégicos fue negativa. El ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, descartó que Berlín participe en una operación militar para asegurar la zona.
“No participaremos en la confrontación”, afirmó el jefe de la diplomacia alemana en una entrevista con la radiotelevisión pública ARD.
Wadephul sostuvo que la seguridad en la región solo será posible mediante una solución negociada con Irán y expresó dudas sobre la eficacia de ampliar la misión naval europea en el mar Rojo.
Una postura similar adoptaron otros aliados. La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, confirmó que Tokio no tiene planes de desplegar buques en Ormuz.
También el gobierno de Australia anunció que no enviará unidades navales a la zona, pese a los llamados de Washington.
Advertencias de Trump a la OTAN
Ante la falta de respaldo, Trump elevó el tono hacia la OTAN. En una entrevista con el Financial Times, advirtió que la alianza atlántica podría enfrentar “un futuro muy malo” si sus miembros no ayudan a garantizar la navegación en Ormuz.
El presidente estadounidense también dirigió su presión hacia China, una de las economías más dependientes del petróleo que atraviesa ese corredor marítimo. Trump incluso sugirió que podría reconsiderar una visita prevista a Pekín si el país asiático no interviene para estabilizar la situación.
El conflicto se superpone además con las tensiones comerciales entre ambas potencias, que mantienen negociaciones en París mientras intentan evitar una escalada mayor en su guerra económica.
El impacto energético y económico
La tensión en el estrecho ya está teniendo efectos directos en los mercados. La Agencia Internacional de la Energía confirmó la liberación inmediata de 400 millones de barriles de reservas estratégicas en Asia y Oceanía para mitigar el impacto del bloqueo.
Paralelamente, Japón comenzó a liberar parte de sus reservas de crudo, una medida que no tomaba desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.El precio del petróleo Brent se mantiene en torno a los US$104 por barril, reflejando la preocupación global por la interrupción del flujo energético.
Escalada militar en la regiónLa crisis se produce mientras continúan los enfrentamientos vinculados a la guerra contra Irán. Israel anunció nuevos bombardeos en el Líbano y la Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber lanzado ataques contra objetivos estadounidenses e israelíes en la región.
En paralelo, las autoridades de Dubái suspendieron temporalmente los vuelos en su aeropuerto internacional tras un incidente con un dron que provocó un incendio en las inmediaciones.
Aunque Washington asegura mantener canales de comunicación con Teherán, Trump expresó dudas sobre la disposición iraní a entablar negociaciones serias que permitan reducir la tensión.
Ormuz, el nuevo epicentro geopolítico
La situación deja al estrecho de Ormuz convertido nuevamente en el principal punto de fricción de la geopolítica energética global. Mientras Estados Unidos intenta construir una coalición naval para garantizar la navegación, varios aliados priorizan una salida diplomática que evite una confrontación directa con Irán.