Por revistaeyn.com
Tener claridad sobre cómo se distribuye el dinero del hogar es parte de la organización financiera, pero no todas las personas recurren a mecanismos formales para dar seguimiento a sus gastos. Para la mayoría en Costa Rica, el control se mantiene informal o, en casi una cuarta parte de los casos, no se utiliza ningún método.
Así lo revela la Encuesta de Ahorro El ecosistema financiero del hogar costarricense, patrocinada por la Oficina del Consumidor Financiero (OCF).
Con base en los resultados, se puede estimar que el 31 % de la población utiliza un presupuesto o herramientas financieras para controlar sus gastos, mientras que el 44 % lleva ese seguimiento de manera informal y el 25 % afirma que no utiliza ningún método.
Las diferencias son más notables por edad. Entre las personas de 18 a 34 años, el 36% indica no utilizar ningún método para controlar sus gastos, proporción que desciende al 23 % entre quienes tienen de 35 a 54 años y es de solo 15 % en el grupo de 55 a 70 años. También cambia el uso del presupuesto o de otras herramientas financieras: mientras que el 18% de las personas más jóvenes recurre a ellas, entre quienes tienen de 35 a 54 años la cifra llega al 36 %, valor similar al de las personas de 55 a 70 años.
El nivel educativo también marca una diferencia. El 44 % de las personas con estudios universitarios utiliza presupuestos o herramientas financieras para controlar sus gastos, frente al 24 % de quienes tienen secundaria incompleta o menos, lo que sugiere que la menor escolaridad puede ser un factor que incide en la adopción de sanas prácticas financieras.
La capacidad económica del hogar en Costa Rica también influye en el panorama. Entre las personas que indicaron que sus ingresos superan lo necesario para cubrir los gastos básicos, o sea, logran ahorrar, el 40 % utiliza presupuestos o herramientas financieras. En cambio, este comportamiento es del 25 % entre quienes apenas cubren esos gastos o no logran cubrirlos del todo.
Aunque los resultados no permiten atribuir una causa directa y única, sí apuntan a que la organización financiera de los hogares en Costa Rica se desarrolla conforme a variadas condiciones socio económicas, por lo que depender solo de la educación financiera puede ser un esfuerzo incompleto.
La encuesta invita también a ampliar la conversación sobre el ahorro, más allá de cuánto dinero se logra reservar cada mes.
Un presupuesto permite ordenar los ingresos y los compromisos financieros, identificar los gastos fijos y variables y observar cuánto dinero queda disponible después de atender las obligaciones del hogar. También ayuda a reconocer pagos recurrentes y revisar si determinadas decisiones están desplazando otras prioridades.
“Para hablar de ahorro también hay que hablar de organización financiera. Tener claridad sobre cuánto ingresa, cuáles son los compromisos del hogar, en qué fechas y en qué se utiliza el dinero restante, permite tomar decisiones con mayor información. Cada familia puede encontrar el método que mejor se adapte a su realidad, pero lo importante es adoptar con una forma de revisar sus finanzas y darles seguimiento”, señaló Danilo Montero, director general de la Oficina del Consumidor Financiero.
Llevar ese control en todo caso no requiere necesariamente de aplicaciones especializadas ni herramientas complejas. Basta un registro de ingresos y gastos en un cuaderno o libreta, o una hoja de cálculo en la computadora, junto con una revisión periódica de los movimientos bancarios, pueden servir como punto de partida.
Para la OCF es necesario identificar los gastos fijos y las obligaciones que deben atenderse cada mes, revisar los gastos variables para comprender cómo se distribuye el dinero y en la medida de lo posible, reservar un monto de ahorro, aunque sea pequeño, antes de los demás gastos.
La posibilidad de reservar dinero depende de cada familia, por lo que no existe un porcentaje ideal de ahorro. La esencia es que exista el hábito permanente, y la cultura de compartirlo en el resto del grupo familiar.