Finanzas

El Salvador: Fitch rebaja calificación de deuda a CC, la probabilidad de impago es muy alta

Para la agencia calificadora, CC es otorgada a inversiones de riesgo. Significa que la deuda de El Salvador es muy vulnerable, de alto nivel especulativo. Fitch Ratings destacó que la posición externa de El Salvador se ha debilitado en medio de un alto déficit de cuenta corriente y las próximas amortizaciones de deuda externa.

2022-09-15

Por Claudia Contreras, E&N

Tres días después de que El Salvador lanzara una oferta de recompra de deuda externa con vencimiento entre 2023 y 2025, por unos US$360 millones, la agencia de calificación Fitch Ratings rebajó la deuda de El Salvador. Pasó de “CCC” a “CC”. El hecho ocurre en momentos en que la deuda pública de El Salvador sobrepasa el 80% de su PIB. La nueva calificación “refleja la opinión de Fitch de que las posiciones de liquidez fiscal y externa ajustadas de El Salvador, y el acceso al mercado extremadamente restringido en medio de altas necesidades de financiamiento fiscal y un gran vencimiento de bonos externos de US$800 millones en enero de 2023, hacen que el incumplimiento de algún tipo probable”.

“El objetivo es comprar en el mercado toda la deuda disponible desde 2023 hasta 2025 (considerando que hay una parte importante de ella que no está disponible para la compra)”, remarcó el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, el pasado 12 de septiembre. El bono bitcoin de US$1000 millones de El Salvador —conocido como Bono Volcán— todavía no tiene fecha de lanzamiento, a pesar de que Bukele ya lo anunció en noviembre de 2021.

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Para Fitch, el anuncio de recompra voluntaria en efectivo de El Salvador de US$360 millones para sus bonos externos de 2023 y 2025 por debajo de la par, “debilitará aún más su ya tensa posición de liquidez”. La agencia recordó: “En julio de 2022, el gobierno había propuesto una transacción de US$560 millones. El tamaño y alcance de la transacción no altera materialmente la probabilidad de incumplimiento en opinión de Fitch”.

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El Salvador sigue presionado para el pago de eurobonos de enero de 2023. En enero de 2023 el país debe pagar unos US$800 millones y una cifra similar en 2025. Fitch estima necesidades de financiamiento de US$3.700 millones desde septiembre de 2022 hasta enero de 2023 van en:

- US$1.000 millones en déficit fiscal,

- US$1.200 millones en amortizaciones,

- US$800 millones para pago de Eurobonos, y

- US$1.500 millones en deuda a corto plazo).

Fitch estima que El Salvador enfrenta una brecha de financiamiento no identificada de casi US$900 millones, sin incluir ningún monto para recomprar parte del bono de US$800 millones con vencimiento en 2025 según la transacción anunciada. Además, los desembolsos multilaterales esperados han tardado en materializarse aumentando aún más las restricciones de liquidez.

El Salvador mantiene un alto déficit de cuenta corriente. Fitch lo estima de US$2.400 millones en 2022 (7,8% del PIB) y cerca de US$400 millones en amortizaciones externas con otros US$800 millones con vencimiento en enero de 2023.

A petición del Gobierno de Bukele, el Congreso habilitó el “uso de los derechos especiales de giro”, que se encuentra en el Banco Central de Reserva (BCR) por US$365 millones, y de un préstamo por US$200 millones con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) para la compra anticipada de los bonos. A lo largo de 2021 y 2022, las principales agencias calificadoras han reducido la nota de riesgo de El Salvador a raíz de las crecientes necesidades de financiación del Gobierno salvadoreño.

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¿Qué significan las calificaciones de Fitch?

Según explica la calificadora de riesgos en su página web, las escalas de riesgo se dividen en notas que van desde la AAA (bajo riesgo) hasta la D (incumplimiento),

AAA: Es la máxima calificación asignada por Fitch en la escala de calificación nacional. Se asigna a emisores con la expectativa más baja de riesgo de incumplimiento.

AA: Denotan expectativas de muy bajo riesgo de incumplimiento en relación a otros emisores. El riesgo de incumplimiento difiere sólo ligeramente del de los emisores con las más altas calificaciones.

A: Indica bajo riesgo de incumplimiento, pero denota que cambios en las circunstancias o condiciones económicas pueden afectar la capacidad de pago oportuno.

BBB: Indican un moderado riesgo de incumplimiento. BB: Denota un elevado riesgo de incumplimiento. Fitch destaca que “el pago es hasta cierto punto incierto y la capacidad de pago oportuno resulta más vulnerable a los cambios económicos adversos a través del tiempo”.

B: Igualmente representa un riesgo de incumplimiento significativamente elevado. Destaca que los compromisos financieros se están cumpliendo, pero subsiste un limitado margen de seguridad y la capacidad de pago oportuno continuo está condicionada a un entorno económico y de negocio favorable y estable. La calificación puede indicar obligaciones en problemas o en incumplimiento con un potencial de obtener recuperaciones extremadamente altas.

CCC: Esta calificación indica que el incumplimiento es una posibilidad real y que la capacidad para cumplir con los compromisos financieros depende exclusivamente de condiciones económicas y de negocio favorables y estables.

CC: Indican que el incumplimiento de alguna índole parece probable.

C: El incumplimiento de un emisor es inminente.

RD: En la opinión de Fitch Ratings el emisor experimenta un “incumplimiento restringido” o un incumplimiento de pago no subsanado de un bono, préstamo u otra obligación financiera material, aunque la entidad no está sometida a procedimientos de declaración de quiebra, administrativos, de liquidación u otros procesos formales de disolución, y no ha cesado de alguna otra manera sus actividades comerciales.

D: Es un indicador de que el emisor está en incumplimiento. Fitch destaca que los modificadores “+” o “-” pueden ser añadidos a una calificación para denotar la posición relativa dentro de una categoría de calificación en particular. “Estos sufijos no se añaden a la categoría ‘AAA’, o a categorías inferiores a ‘CCC’”.

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