Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
Las remesas familiares enviadas por los hondureños desde el exterior mantienen un papel central en la economía del país, aunque durante 2026 muestran una moderación en su ritmo de crecimiento. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Semestral de Remesas Familiares del Banco Central de Honduras (BCH), los envíos acumulados a julio alcanzaron US$7.692,2 millones, un incremento interanual de 11,2 %.
El crecimiento registrado representa una desaceleración frente al avance de 25,3% observado en el mismo período de 2025. El BCH señala que un comportamiento similar se presenta en Guatemala y El Salvador, en un contexto marcado además por un aumento en las deportaciones y retornos voluntarios de hondureños desde Estados Unidos.
A julio de 2026, estos retornos se incrementaron en 12.436 personas, equivalente a un alza de 48,5% respecto a un año atrás. El aumento supera, en términos absolutos, las 8.957 personas adicionales contabilizadas en 2025 frente a 2024.
La encuesta también permite observar las condiciones económicas de los migrantes hondureños. De los 659 encuestados que declararon tener una ocupación, 61% contaba con un empleo permanente, con un ingreso mensual promedio de US$3.778,7, mientras que 17% tenía un emprendimiento propio, con ingresos promedio de US$6.085,8.
La construcción privada es la principal actividad laboral, con una participación de 25,1%, y concentra principalmente a hombres. En tanto, los mayores ingresos promedio fueron reportados por quienes trabajan en transporte y almacenamiento, con US$5.309,5 mensuales.
La encuesta del BCH evidencia además una diferencia de ingresos entre hombres y mujeres. Los hombres reportaron un ingreso mensual promedio de US$4.889,1, frente a US$3.045,8 de las mujeres. En Estados Unidos, los trabajadores permanentes registraron ingresos de US$26,7 por hora, frente a US$21,2 de los empleados temporales.
Envíos se mantienen estables
Estados Unidos también presenta una brecha importante respecto a otros destinos migratorios. Los hondureños que residen allí perciben alrededor de US$4.000 mensuales, más del doble de los cerca de US$1.800 registrados en España. Aunque los gastos son mayores en Estados Unidos, representan una proporción menor del ingreso, lo que amplía la capacidad de ahorro.
El 64,7 % de los encuestados, equivalente a 505 personas, afirmó enviar remesas regularmente. Para quienes remitieron dinero durante 2026, el 71,2 % mantuvo el mismo monto enviado el año anterior, mientras que 13,3 % lo aumentó y 12,7 % lo redujo, señala el BCH.
Entre quienes incrementaron sus envíos aparecen como razones el mayor costo de vida de sus familiares y el envío de ahorros como medida de precaución ante el endurecimiento de las políticas migratorias. Quienes redujeron sus transferencias señalaron principalmente el aumento del costo de vida en Estados Unidos y la consecuente disminución de sus ingresos.
La manutención concentra 50,3% del destino de las remesas, seguida por tratamientos médicos y educación. Aunque la inversión en negocios y la adquisición de inmuebles tienen una menor participación, presentan los montos promedio más altos, apunta el BCH.
Para los hogares receptores, las remesas tienen un peso significativo: 45,2% de los remitentes considera que constituyen un ingreso importante, aunque no el principal, mientras que 39,7% afirma que representan la principal fuente de ingresos del hogar.
En cuanto a los canales utilizados, 87,7% emplea empresas remesadoras, con un costo promedio de US$3,67 por cada US$100 enviados. Otro 12,1% utiliza aplicaciones o billeteras electrónicas, cuyo costo promedio se ubica en US$3,57 por cada US$100.