Por revistaeyn.com - Agencia EFE
La escalada militar en Oriente Medio tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán ha sacudido a los mercados financieros globales, que reaccionan con volatilidad, alzas en el petróleo y un renovado interés por los activos refugio.
En Wall Street, la jornada cerró en terreno mixto. El Dow Jones de Industriales retrocedió un 0,15 %, hasta los 48.904 puntos, mientras que el S&P 500 avanzó un leve 0,04 % y el Nasdaq subió un 0,36 %. Según los analistas, los inversores buscaron refugio en compañías menos expuestas al conflicto, especialmente tecnológicas como Nvidia (+2,9 %) y Microsoft (+1,5 %).
Tom Essaye consideró que, por ahora, el conflicto no tendrá “un impacto significativo” en la renta variable, aunque advirtió que si los ataques cesan en los próximos días “eso aliviaría a los mercados, ya que se disiparían los temores a una mayor escalada”.
Además, apuntó que un eventual cambio de régimen podría permitir que Irán “vuelva a los mercados mundiales de petróleo”, incrementando la oferta y presionando los precios a la baja, lo que beneficiaría a las acciones.
CAÍDA EN EUROPA
Sin embargo, la reacción en Europa fue más contundente. Las principales bolsas del continente registraron caídas cercanas al 2 % tras un fin de semana marcado por la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, y la respuesta militar de Teherán contra Israel y países árabes con bases estadounidenses.
El Euro Stoxx 50 y el Ibex 35 se desplomaron un 2 %, mientras el DAX alemán cedió un 1 % y el CAC 40 francés más de un 1,4 %. En Asia, el Nikkei 225 japonés cayó más de un 2,3 %.
La tensión geopolítica también se reflejó en el mercado energético. El crudo intermedio de Texas (WTI) llegó a dispararse cerca de un 8 % en las primeras operaciones, para luego moderar su avance al entorno del 6 %, situándose alrededor de los US$71 por barril. El Brent subió más de un 6 %, hasta superar los US$77. El oro, activo tradicional de refugio, avanzó un 2,5 %.
Christian Gattiker, de Julius Baer, advirtió que “Oriente Medio ha pasado de la tensión a una sacudida regional, pero la direccionalidad sigue siendo una incógnita”. A su juicio, el riesgo es que “el conflicto podría ser mayor y más duradero de lo que el mercado descuenta”, lo que añadiría presión a los activos de riesgo.
La clave, coinciden los expertos, está en el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del suministro mundial de petróleo. Norbert Rücker subrayó que “las implicaciones de este conflicto para la economía mundial dependen del flujo de petróleo y gas a través del Estrecho de Ormuz”, aunque su escenario central apunta a un repunte intenso pero de corta duración en los precios.
Adam Hetts, de Janus Henderson, señaló que los precios actuales del crudo “reflejan un conflicto limitado y de duración relativamente corta”, pero advirtió que un encarecimiento sostenido podría reactivar temores inflacionistas y alterar las expectativas sobre los tipos de interés de la Reserva Federal.
En esta línea, Patrick Artus, asesor económico senior en Ossiam AM, destacó que los inversores siguen mostrando confianza en la deuda estadounidense: “Dan por hecho que Estados Unidos seguirá siendo capaz de atraer capital extranjero al mercado de bonos del Tesoro debido al papel central de este mercado y a la ausencia de un activo alternativo libre de riesgo”.
Mientras tanto, algunas autoridades del Golfo, como en Emiratos Árabes Unidos, optaron por cerrar temporalmente sus bolsas para evitar ventas de pánico. El mensaje que envían los mercados es claro: más allá de la reacción inmediata, el verdadero impacto dependerá de si la crisis se limita a un shock de precios o deriva en una interrupción prolongada del suministro energético global.
Con información de Euronews y Finect