La iniciativa responde a una creciente demanda entre los países miembros del BID que buscan promover la inversión extranjera —un motor clave del crecimiento— para impulsar el desarrollo.
Con esta ampliación, la facilidad alcanzará un monto total de hasta US$38.8 millones, fortaleciendo la disponibilidad de financiamiento para empresas y actividades productivas en Guatemala.
El estudio elaborado por Visa señala que las relaciones financieras con estos negocios generan, en promedio, cinco veces más retorno que las vinculadas con clientes de banca de consumo a nivel global.
El saldo total de los créditos reportados en la plataforma de APC Experian ascendió a US$42.762 millones, mientras que la cartera del sistema bancario concentró US$37.918 millones, con un incremento del 3.2 % respecto a septiembre de 2025.
La estrategia aborda cuatro prioridades: ampliar la conectividad; hacer más asequibles los dispositivos y los datos; fortalecer los servicios y las habilidades digitales, y ayudar a los países a sentar las bases para que puedan beneficiarse con la inteligencia artificial (IA).
La evaluación reconoce el fortalecimiento financiero y la menor concentración de riesgos del banco. La nota se sitúa dos escalones por encima de la última calificación pública de Fitch, emitida en 2019.
Expropiaciones, restricciones para repatriar utilidades e incumplimientos estatales pueden tener cobertura. Para las empresas centroamericanas que invierten dentro y fuera de la región, el desafío es identificar qué pérdidas pueden transferir y cómo gestionar la exposición restante.
McKinsey plantea que los bancos pueden fortalecer sus relaciones y generar más valor si combinan inteligencia artificial, conocimiento del cliente y una transformación de su gestión comercial.
El crecimiento de inclusión financiera en Latinoamérica ha venido impulsado por las billeteras digitales, cuyo uso ha pasado del 11 % en 2021 al 49 % en 2026. Tres cuartas partes de quienes tienen una billetera móvil la usan varias veces por semana.