Por: Revistaeyn.com
A diferencia de los rankings tradicionales que miden únicamente el acceso sin visa a otros países, el Global Passport Index incorpora variables económicas y sociales para determinar el verdadero valor estratégico de una ciudadanía.
En este escenario, Costa Rica y Panamá encabezan la región centroamericana, aunque América Latina continúa enfrentando el reto de transformar su buena movilidad internacional en mayor competitividad para atraer inversión.
Más que un documento de viaje: un indicador de competitividad
Durante años, la fortaleza de un pasaporte estuvo asociada casi exclusivamente a la cantidad de países que permitía visitar sin necesidad de visa.
Sin embargo, esa visión comienza a quedarse corta frente a un mundo donde la competitividad de los países también se mide por su capacidad para atraer talento, capital e innovación.
Esa es la lógica detrás del Global Passport Index 2026, elaborado por Global Citizen Solutions, que propone una mirada más amplia sobre el valor de una ciudadanía.
A diferencia del tradicional Henley Passport Index —centrado en la movilidad internacional— este estudio combina tres dimensiones: libertad de viaje, atractivo para la inversión y calidad de vida, convirtiendo al pasaporte en un indicador del posicionamiento económico de un país.
Bajo esa metodología, Costa Rica y Panamá vuelven a consolidarse como los países con los pasaportes de mayor fortaleza económica de Centroamérica. Costa Rica ocupa el puesto 57 del ranking mundial y Panamá el 64.
Ambos forman parte del grupo de países latinoamericanos que combina una elevada movilidad internacional con buenos indicadores de calidad de vida, aunque, al igual que el resto de la región, enfrentan desafíos para mejorar su desempeño en el componente de inversión y competitividad económica.
Detrás de ellos aparecen el resto de los países centroamericanos, reflejando diferencias principalmente en el acceso internacional que ofrece cada pasaporte más que en aspectos relacionados con bienestar o condiciones sociales. El Salvador se ubica en el puesto 83 a escala mundial; Guatemala, 85; Honduras, 89; Nicaragua, 93.
América Latina: buena movilidad, desafío económico
El informe muestra una realidad dual para América Latina.
La región obtiene resultados superiores al promedio mundial en movilidad internacional y calidad de vida, pero continúa rezagada en el componente que mide el atractivo para la inversión, la competitividad económica y el entorno fiscal.
Según el estudio, el índice promedio regional alcanza 62,2 puntos en movilidad, frente a una media mundial de 51,9, mientras que en calidad de vida también supera el promedio global.
Sin embargo, en inversión apenas registra 35,1 puntos, muy por debajo de la media internacional de 41,6.
En otras palabras, América Latina dispone de ciudadanos con una amplia capacidad para viajar y desarrollar proyectos personales, pero todavía no logra convertir ese potencial en un entorno suficientemente atractivo para captar inversiones de largo plazo.
Chile mantiene el liderazgo latinoamericano
El liderazgo regional continúa en manos de Chile, que ocupa el puesto 46 mundial con una puntuación de 83,1, seguido por Brasil (49), Argentina (52), Uruguay (53), Costa Rica (57), México (61) y Panamá (64).
Todos presentan un patrón similar: elevados niveles de movilidad, buena calidad de vida y un desempeño más moderado en el componente económico, especialmente en aspectos tributarios y de competitividad para la inversión.
El estudio destaca incluso el caso de Paraguay, cuya baja carga impositiva le permite sobresalir en el componente fiscal, aunque su menor movilidad internacional limita su posición en el ranking global.
Los pasaportes más fuertes del mundo
En la clasificación global, los primeros lugares continúan dominados por economías desarrolladas que logran combinar acceso internacional, estabilidad institucional, altos niveles de bienestar y condiciones favorables para la inversión. El top tres está integrado por Suecia (puesto 1); Suiza (2) y Finlandia (3). Estados Unidos está en la ubiación 11.
El índice confirma que la fortaleza de un pasaporte ya no depende únicamente del número de destinos a los que permite ingresar sin visa, sino también del ecosistema económico y social que respalda a sus ciudadanos.
Uno de los principales mensajes del informe es que el valor de un pasaporte dejó de medirse únicamente por la facilidad para cruzar fronteras.
En un escenario marcado por la competencia internacional por atraer talento, empresas e inversión, la ciudadanía se convierte cada vez más en un activo estratégico que refleja la capacidad de un país para ofrecer oportunidades económicas, estabilidad institucional y calidad de vida.
Para Centroamérica, el liderazgo de Costa Rica y Panamá confirma avances importantes en competitividad regional. Sin embargo, el desafío sigue siendo fortalecer las condiciones que impulsen la inversión, la innovación y la productividad, factores que determinarán el verdadero peso económico de sus pasaportes en los próximos años.