Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
Costa Rica encabeza a Centroamérica en el desarrollo de capacidades de inteligencia artificial (IA), mientras que el resto de países enfrentan distintos niveles de avance y desafíos para fortalecer sus ecosistemas tecnológicos, según los resultados de 2026 del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA), elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (CENIA).
Los resultados evidencian diferencias importantes en la preparación tecnológica de las economías centroamericanas, tanto en infraestructura y talento especializado como en investigación, adopción empresarial y gobernanza. Aunque algunos países han fortalecido sus capacidades, la región todavía enfrenta desafíos para convertir la inteligencia artificial en una herramienta de productividad, innovación y desarrollo económico.
El indicador ubica a Costa Rica en el puesto regional con una puntuación de 56 puntos, seguida por Panamá, con 39.3. El Salvador alcanza 37.9 puntos, mientras que Guatemala obtiene 29 y Honduras, 26.2. Nicaragua no aparece en el informe.
La clasificación evidencia diferencias importantes dentro del istmo. Costa Rica, Panamá y El Salvador forman parte del grupo de países adoptantes, con resultados de entre 35 y 60 puntos, mientras que Guatemala y Honduras se sitúan entre los exploradores, categoría que reúne a los países con menos de 35 puntos y mayores limitaciones en sus capacidades de IA.
A escala latinoamericana, Chile, Brasil y Uruguay lideran el índice con puntuaciones superiores a 60. Chile registra 71.4 puntos, Brasil alcanza 69.4 y Uruguay suma 67. El grupo de adoptantes incluye, además de los tres países centroamericanos mejor posicionados, a Colombia, Argentina, Perú, México, Ecuador, República Dominicana y Trinidad y Tabago.
El ILIA 2026 analiza los ecosistemas de inteligencia artificial de 20 países mediante tres dimensiones: factores habilitantes, investigación, desarrollo y adopción, y gobernanza. La nueva edición amplió su metodología a 126 subindicadores, incorporó 27 indicadores nuevos y sumó a Trinidad y Tabago a la medición.
Resultados por dimensión
Los resultados muestran que obtener avances en IA requiere más que conectividad. Los países necesitan capacidad de cómputo, datos disponibles, profesionales especializados, investigación científica y políticas públicas que permitan incorporar estas herramientas a la economía.
Costa Rica obtiene 50.5 puntos en factores habilitantes, 45 en investigación, desarrollo y adopción, y 80.5 en gobernanza. Panamá registra 43.1, 31.8 y 43.3 puntos, respectivamente. En El Salvador, las puntuaciones son de 35.1 en factores habilitantes, 24.7 en investigación, desarrollo y adopción, y 61.3 en gobernanza.
Guatemala alcanza 40.1 puntos en factores habilitantes, pero baja a 23.4 en investigación, desarrollo y adopción, y 19.3 en gobernanza. Honduras registra 31.7, 22.9 y 21.6 puntos en esas mismas dimensiones.
Estas diferencias revelan desafíos particulares: mientras algunos países presentan mejores condiciones institucionales o de infraestructura, la capacidad para desarrollar investigación y extender la adopción tecnológica continúa siendo limitada.
El informe advierte que el 85 % de los países evaluados dispone de una estrategia nacional de IA vigente o en elaboración, pero solo Brasil y Colombia cuentan con presupuestos explícitamente asignados en sus instrumentos nacionales.
También persisten desigualdades en infraestructura: Brasil concentra el 87.7 % de las unidades de procesamiento gráfico (GPU) y el 92 % de la capacidad de procesamiento regional consideradas en el estudio.
En el sector empresarial, la adopción estimada de IA llega al 27.6 % entre las grandes compañías, frente al 12.8% de las medianas y el 6.8 % de las pequeñas.
Para Centroamérica, estos resultados subrayan la necesidad de vincular la formación de talento, la inversión tecnológica y la cooperación regional con objetivos de productividad e innovación. La CEPAL plantea que compartir capacidades en cómputo, investigación y desarrollo de profesionales puede ayudar a superar las limitaciones de escala y reducir las brechas entre países.