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Carlos Alcaraz abraza su legado

Antes que nadie, con 22 años y 272 días, Carlos Alcaraz se erigió en el más joven en acumular los cuatro Grand Slam.

2026-02-02

POR EFE

En plena madurez, en el arranque de una nueva época, sin Juan Carlos Ferrero como líder del equipo, con Rafael Nadal en el palco central de la Rod Laver Arena y Novak Djokovic al otro lado de la red, Carlos Alcaraz dio un paso al frente y abrazó el trofeo que representa el éxito en el Abierto de Australia, el único que faltaba en sus vitrinas, y la consolidación de su leyenda.

Nada podía fallar con ese entorno en una noche mágica más del número uno del mundo que fortalece esta condición en el vuelo de vuelta a Murcia desde el Aeropuerto Internacional de Melbourne. El mejor de todos los tiempos, el más veterano en disputar una final de Australia, que hasta ahora nunca había perdido, y con el único español, hasta ese momento, en triunfar en las Antípodas como testigo.

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Antes que nadie, con 22 años y 272 días, Carlos Alcaraz se erigió en el más joven en acumular los cuatro Grand Slam. Antes que nadie, más pronto que cualquiera de los representantes del Big Three que han marcado una etapa que parece inigualable en la historia del tenis. "Ya es un jugador legendario que ha dejado una enorme huella en la historia del tenis con solo 22 años", sentenció Nole, probablemente la voz más autorizada del circuito que aspiraba a lograr lo que nadie ha conseguido, el vigésimo quinto Grand Slam.

Carlos Alcaraz supera los US$53 millones en premios con los cinco del Abierto de EEUU

"La primera vez que jugué contra él ya se veía que estaba destinado a grandes cosas. Desde entonces ha cambiado mucho: ha mejorado físicamente, mentalmente y en su juego. Siempre busca innovar y mejorar, y esa es exactamente la mentalidad que necesita un campeón. Lo tiene todo, el paquete completo, ya ha logrado siete Grand Slams y todos los demás éxitos a tan corta edad, su camino hacia adelante es enorme", añadió el balcánico al que Alcaraz considera una inspiración en su recorrido.

Dos Wimbledon, dos Abiertos de Estados Unidos, dos Roland Garros y este Abierto de Australia delatan la espectacular irrupción del jugador de El Palmar que acompaña con su sonrisa de buen chaval cada puesta en escena en cada evento. El noveno hombre en completar el Grand Slam, el jugador que ya comparte mesa con históricos como Andre Agassi, Don Budge, Roy Emerosn, Rod Laver, Fred Perry, Rafael Nadal, Roger Federer y el propio Novak Djokovic, logró su objetivo al quinto intento, en el quinto asalto.

Nunca había sobrepasado los cuartos de final en sus cuatro presencias anteriores en las Antípodas. Especialmente dolorosa la del pasado año, ante el astro serbio, que dio la vuelta a un partido que apuntaba al español. Aprendió de aquello el murciano que ha madurado, que ya no lastra con las famosas desconexiones que aprovechaba cualquier rival. Ha estado sólido en Melbourne estas dos semanas, en las que ha superado, uno por uno, con rapidez, al australiano Adam Walton, el alemán Yannik Hanfmann, el francés Corentin Moutet y el estadounidense Tommy Paul. Las curvas llegaron después. No había cedido set alguno hasta que se topó con Alexander Zverev, ese gran jugador que tantas veces acarició el Grand Slam, el que cuenta por frustraciones sus intentos.

Fue épico aquél cara a cara que tuvo ganado y después perdido. En el que resucitó para aferrarse a sus posibilidades hacia una final, la primera en Melbourne, la del éxito. Décimo cara a cara contra Djokovic, al que a excepción del oro olímpico siempre logró ganar en la final de un Grand Slam. Le arrebató Wimbledon dos veces. Ahora, australia, terreno acotado para el veterano jugador de Belgrado, que alcanzó su undécima final sin haber perdido ninguna antes.

Con 22 años y 272 días se convirtió en el más joven de la histoiria en completar el Grand Slam. El segundo español en triunfar en Melbourne, erigido en el más precoz en conseguir siete grandes, por delante de Bjorn Borg, el que tenía el registro, aumentó su buen porcentaje en finales..

Su quinto triunfo sobre Djokovic, en diez cara a cara jugados, siete de ocho, logró su vigésimo quinto trofeo en el circuito. Es el segundo en activo con más éxitos. Solo por detrás del serbio, inalcanzable, con 101. Sigue la estela de Nadal en la carrera por ser el español con más finales de Grand Slam. Nadal acabó con treinta. Ocho lleva el murciano, con veintidós años.

El murciano que con 19 años y 130 días se erigió en el número uno del mundo más joven de la historia, cuando ganó el Abierto de Estados Unidos en el 2022, ha añadido la épica a su magia.

La final de Roland Garros, la semifinal de Australia

Algo diferente acompaña a Carlos Alcaraz, que a su brillantez y a su talento ha logrado añadir el espíritu y la fe que tanta felicidad llevó al seguidor español Rafa Nadal. A aquella final de Roland Garros del 2025 ante el italiano Jannik Sinner, que dispuso de puntos de partido, con dos sets de ventaja y que dio un giro el español, se ha unido la semifinal contra el alemán Zverev.

Cinco horas y veintisiete minutos, la semifinal más larga de la historia del torneo premiaron la lucha de Alcaraz que tenía encarrilado por la vía rápida su victoria y que de pronto patinó. Calambres, vómitos. Drama. Sin embargo, se levantó, y a última hora, cuando pocos lo esperaban, renació y logró el triunfo ante el germano para acudir a la cita en la final del domingo.

Los cuatro Grand Slam en un solo año es el reto del murciano ahora. Solo dos hombres lo han logrado hasta ahora: Don Budge, en 1938 y Rod Laver en 1962 y 1969. "Creo que es complicado hacerlo y pensarlo pero es algo que evidentemente me gustaría. Ojalá se de algún año pero creo que lo mejor para lograrlo es ir uno a uno", reconoció Alcaraz que ya piensa en lo próximo. "Mi cabeza es ya Roland Garros".

Alcaraz no solo gana, sino que lo hace a su manera, con su estilo; desde que ganó su primer título, en el 2021, en Umag, el año que se adentró de verdad en el circuito, sus pasos han sido los de un aventajado. En la Caja Mágica, en el Masters 1000 de Madrid, un año después, pasó por encima de los mejores del momento. Ganó a Nadal, después, por primera vez, a Djokovic y en la final a Zverev. Hace mucho de aquella declaración de intenciones. Ahora, en la final, ante el intento de retorno de Djokovic, insistió en que esta época es la suya. Con permiso de Sinner.

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